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ENTREVISTA

Josep Pons: “Lo más importante es la voluntad política y el dinero”

La Orquesta del Liceo podría codearse con la London Symphony si le dan más medios, con más conciertos sinfónicos y de cámara, asegura su director

Josep Pons, director musical del Liceo, cree que la orquesta debería hacer giras y grabar. carles ribas
Josep Pons, director musical del Liceo, cree que la orquesta debería hacer giras y grabar. carles ribas

Se encarama por la baranda que separa el foso de la orquesta de la platea para posar para el fotógrafo con el escenario de fondo. Cuenta que lo hace en los ensayos para no dar vueltas por los pasillos. Con tejanos, bambas y jersey de lana, Josep Pons (Puig-reig,1957), director musical del Liceo, se muestra contento de cómo van las cosas en su reino dentro del teatro: la orquesta.

P. ¿Alternar tres funciones de Tristán e Isolda —más de cuatro horas de la ópera de Wagner— en el Liceo y el concierto de los Derechos Humanos en Ginebra el sábado pasado no tiene algo de Marathon?

R. Sí. No hay que magnificarlo, pero la vida de la música es a veces maratoniana. Y lo es también físicamente. Hay que pensar como en el mundo del deporte. Seguro que habría un calentamiento, más allá de la zona que se utiliza para el instrumento. Y en una ópera como Tristán hasta nos dirían qué hemos de comer y qué tipo de cosas, si tiene que haber carbohidrato o no, nos dirían si hay que tomar algo en los entre actos. Los deportistas lo tienen todo supercontrolado, los músicos, no. A veces pienso que en una orquesta sería necesario un psicólogo y seguramente un fisioterapeuta, seguro que estaría muy solicitado.

“Si tú generas la fama de que la orquesta es buena, atraes a las grandes batutas. Ése es otro déficit que tenemos, las primeras batutas no vienen”

P. Llegó a la dirección musical del Liceo hace cinco años. Es una evidencia que la orquesta ha ganado y se ha enriquecido. ¿Cuál ha sido la fórmula?

R. Hemos trabajado adecuadamente. Históricamente el Liceo había sido un teatro de voces y eso lo ha cuidado siempre mucho. Fue el teatro de Renata Tebaldi, no de Maria Callas, y ahora lo es de Iréne Theorin. Las voces fueron y son sus referentes. Luego decidió cambiar las producciones teatrales y buscar la modernidad para poder conmover desde la escena. Eso se hizo a partir de la llegada de Albin Hänseroth —director artístico del Liceo entre 1990 y 1996— . Y a mí se me hizo el encargo de construir una orquesta de nivel y eso es lo que estamos haciendo. ¿Dónde estamos de ese proceso? Yo creo que al 50%.

P. El teatro le acaba de renovar. ¿Qué planes tiene de aquí al 2022 y qué le hace falta para lograrlos?

R. Nos hacen falta más herramientas que se consiguen con voluntad política y dinero. Tenemos que aspirar a entrar en la Champions League de las orquestas y ser como el Barça, el Bayern de Munich o el Real Madrid. No solo hace falta un entrenador de bandera, se requieren más cosas. Para jugar bien los partidos, que suene a la perfección la orquesta, necesitamos más elementos. Siguiendo con el símil del fútbol, hay que trabajar los rondos, el vestuario, el trabajo psicológico…. .

"Cataluña no trata bien a los suyos en general. Yo mismo, la cosa sería distinta si me apellidara Bridges y no Pons"

P. ¿Qué sería un rondo en la orquesta?

R. Los conciertos sinfónicos son indispensables, nosotros hacemos óperas y la orquesta está en el foso, no se la ve, es anónima. Para que la orquesta brille tiene que ser más visible. Para ir bien debería ser una vez al mes. Es una necesidad terapéutica del equipo, indispensable. Y los rondos es la música de cámara. Todas las orquestas grandes europeas los tienen. Barenboim me preguntó si los hacíamos.

P. Se introducirá la música de cámara en el Liceo. ¿No es algo que puede resultar caro?

R. El año que viene se hará algo. Insisto en que son necesarios porque de lo contrario se descuida una parte importante de la formación. Los rondós agilizan y tiran luego de la orquesta. Es una estrategia de mejora absoluta, se ha comprobado y solo hace falta copiarlo.

P. ¿ Qué diferencias básicas hay entre la London Symphony Orchestra y la del Liceo?

R. Muchos de nuestros músicos podrían tocar en la London. De hecho, lo hacen. Por ejemplo, nuestro primer viola toca en la London. La gran diferencia es que ellos tienen una homogeneidad mucho más grande. Todos han sido seleccionados, y eso es lo que nosotros no tenemos todavía. Otra diferencia, juegan siempre en plazas muy importantes. Si tú generas la fama de que la orquesta es buena, atraes a las grandes batutas. Ese es otro déficit que tenemos en el teatro, las primeras batutas no vienen y el Liceo tiene que atraerlas.

P. Eso es difícil….

R. Sí. De momento vamos en el buen camino. Cada vez se presentan más y mejores músicos a las audiciones y a los procesos de selección. Lo más importante es que el nivel de los instrumentistas españoles ha subido muchísimo, antes no contábamos y desde hace unos años sí. Ayer (por la función del domingo de Tristán e Isolda ) tocaba con nosotros el primer flauta de la Orquesta de Göteborg. Un joven buenísimo. Allí está como un rey, pero le gusta el Liceo y sale a la calle y ramblea, come bien… Hace buena música con otros grandes compañeros y está en la gloria.

P. ¿Barcelona tiene peso a la hora de la elección?

R. Sin duda. Barcelona fascina a la gente. No es que vengan por el buen tiempo y la ciudad, pero si hay una buena orquesta, entonces vienen. Eso ya lo hemos conseguido y me siento honrado cuando se presentan músicos de nivel 10 de todas las nacionalidades —son 21—. Ahora hay que convencerlos de que dentro de cuatro años seremos mejores. Ese es mi reto y no puedo hacerlo solo. Por eso insisto en que hace falta voluntad política y recursos.

P. Hace unos años estuvo a punto de tirar la toalla porque entendía que no había ni voluntad ni dinero. ¿Cómo está esa cuestión ahora?

R. Ahora renuevo cuatro años con la condición de culminar mi proyecto. Si no lo puedo hacer, me iré. De lo contrario, no tiene sentido.

P. ¿Tiene los medios para hacerlo ahora?

R. No, lo siento, pero no. Trabajo para tener todas las herramientas y conseguirlo. Espero y tengo confianza.

P. Cuando llegó en 2012 tenía 65 músicos y se propuso superar los 90. Ahora tiene 81 .....

R. No es tanto el número de músicos porque depende del trabajo que se tenga. La Staatskapelle de Berlín tiene 120 , pero es que tienen mucha actividad. Lo importante es tener un circuito de calidad y músicos propios. Nosotros tenemos muy buenos refuerzos, pero mejor es tenerlos propios. Hay otras dos cosas importantes para conseguir esa calidad: internacionalizar la orquesta y grabar porque te obliga a pulir al máximo. ¿Por qué son las orquestas inglesas tan disciplinadas y pulidas? Sobre todo porque graban mucho. Esa es una asignatura pendiente del Liceo y la otra, las giras.

P. El Liceo ha perdido espectadores por la situación política en los primeros meses de la temporada. ¿Qué piensa?

R. No es mi terreno. No tengo ni idea. No sé cómo se puede poner el bisturí, qué es lo que se debe a una cosa u otra. Cómo influyeron los atentados de agosto, o si es la programación, o la coyuntura política. No me veo capaz de hacerlo pero lo vivo con angustia, como todo el mundo…

P. ¿Le impresiona que el público cante Els Segadors en el Liceo? (ocurrió en septiembre pasado tras la detención de 14 altos cargos del Gobierno catalán).

R. No estaba ese día en el teatro pero la política es todo y lo impregna todo. Es la vida y afecta.

P. ¿No le gusta hablar de política?

R. Yo tengo mi manera de pensar, pero me planteo qué puedo añadir. No creo que aportaría nada y no tengo alma de tertuliano.

P. Hace poco se definió como un sembrador de orquestas. ¿Qué es eso exactamente?

R. Que he llegado a las formaciones musicales casi desde cero o en situaciones limitadas para hacerlas crecer. Y eso me ha pasado en periodos que hasta ahora han sido de 10 años. Primero con la Orquestra de Cambra Teatre Lliure que la montamos un grupo de amigos que llegamos a trabajar un año sin cobrar. Luego en la Orquesta Ciudad de Granada, también con una gente muy joven con una energía increíble. Allí tuve problemas con los políticos por pelearme porque no me daban el dinero que consideraba adecuado para la orquesta. Grabamos discos y conseguimos premios internacionales. En 2003, cuando llegué a la Orquesta Nacional de España (ONE), heredé un proyecto franquista que llevaba ocho años sin director titular. Fue una temporada dura, hasta tuve dos cólicos. Pese a que costó, lo conseguimos. Por eso digo que he sido sembrador, lo mismo en el Liceo.

P. Una vez dijo que Cataluña no es agradecida con los suyos. ¿No se le reconoce?

R. No se tiende a reconocer la valía y si se hace, se hace tarde. Por ejemplo, Plensa ha sido reconocido en Cataluña? ¿Ha tenido alguna exposición y obra aquí potente? No. Lo mismo pasa con los escritores: Eduardo Mendoza, premio Cervantes. Y en el pasado, a Josep Pla se le negó el Premio de las Letras Catalanas. A Pau Casals solo se le reconoció musicalmente una vez muerto. Cuando regresó a Barcelona ya consagrado encontró hostilidad por todos los lados. Cataluña no trata bien a los suyos en general. Yo mismo, la cosa sería distinta si me apellidara Bridges y no Pons. Es muy catalán eso de …”¿éste qué se ha pensado?” ¡Pero si le pasó hasta a Guardiola¡