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El Pompidou de Málaga renueva su colección con un viaje a las utopías

El museo cuelga obras de 60 artistas en torno a las esperanzas y frustraciones de las grandes revoluciones del siglo XX

La obra 'Troupeau de moutons', de Francois-Xavier Lalanne, que forma parte de la nueva exposicion permanente del Centro Pompidou de Málaga. Ampliar foto
La obra 'Troupeau de moutons', de Francois-Xavier Lalanne, que forma parte de la nueva exposicion permanente del Centro Pompidou de Málaga.

“Todos los signos son satisfactorios”, aseguró ayer Serge Lasvignes, presidente del Centro Pompidou de París, sobre las posibilidades de que el gran museo de arte contemporáneo francés renueve su compromiso con Málaga y permanezca en la ciudad más allá de los cinco años previstos inicialmente. La noticia coincide con los deseos del alcalde malagueño, Francisco de la Torre, quien, horas antes de la inauguración de la primera renovación de la colección del Centro Pompidou Málaga, habló de una presencia “ilimitada” del centro francés en la Costa del Sol. Utopías modernas, el título de la nueva colección, comisariada por Brigitte Leal al igual que la primera, habla de las esperanzas y los desengaños de la sociedad a lo largo del siglo XX; de cómo unos ideales fueron sustituyendo a otros en la continua búsqueda de la felicidad en la que se embarcó el hombre desde la Revolución rusa hasta los criterios de sostenibilidad y respeto al medio ambiente que rigen la vuelta a la edad de oro de la sociedad actual.

Las cifras de esta segunda entrega son: 63 obras de 60 artistas que estarán en Málaga hasta marzo de 2020. Desde hoy se muestran obras de Peter Doig, Frank Stella, Malévitch, Kandinsky, Robert Delaunay, Equipo Crónica… Solo cinco de las firmas que estuvieron en la primera selección, con la que se inauguró el llamado cubo del arte en el Puerto, en marzo de 2015, repiten: Picasso, Chagall, Miró —con Personajes en la noche, un óleo de 274 x 637 centímetros que por sus grandes dimensiones no puede verse en la casa madre de París— Saura y Julio González.

'Hace 100 años' (2001), óleo de Peter Doig. ampliar foto
'Hace 100 años' (2001), óleo de Peter Doig.

“La palabra utopía nos lleva a un no-lugar, a sueños con pocas posibilidades de cumplirse. Málaga era hace no mucho tiempo un no-lugar y ninguno podríamos haber soñado con esto”, aseguró José María Luna, director de la agencia pública que gestiona la Casa Natal de Picasso, la Colección del Museo Ruso y el Pompidou.

Maqueta del Pabellón de los Países Bajos para la Expo 2000. Hannover (Alemani), del equipo de arquitectos MVRDV.
Maqueta del Pabellón de los Países Bajos para la Expo 2000. Hannover (Alemani), del equipo de arquitectos MVRDV.

“La colección es un recorrido dinámico por la búsqueda de la felicidad. Por la obra de artistas y arquitectos que se convirtieron en profetas de tiempos nuevos y, a veces, en víctimas de poderes totalitarios; pero que siempre han sido el altavoz de las aspiraciones de los hombres”, aclara Brigitte Leal ante una de sus pinturas favoritas: El hombre que corre (1930-1931), de Malévitch. “El fundador del suprematismo, que en principio creyó en el poder transformador de la Revolución rusa, en la época estalinista se vio obligado a volver a la figuración. En esta obra muestra a un campesino sin rostro que huye y deja a su espalda dos cárceles, una roja y otra blanca, en alusión a los dos poderes aún en conflicto”, apunta la comisaria, quien cree que la gran sala del espacio malagueño es ideal para mostrar piezas que en París no pueden verse como Monumento a la Tercera Internacional (1919-1920), una torre de Babel que encierra una radio para difundir los ideales revolucionarios.

Los buenos resultados del convenio, firmado inicialmente por cinco años en marzo de 2015 y que supuso la creación de la primera franquicia del Pompidou fuera de Francia, respaldan unos deseos compartidos por los responsables franceses y malagueños. “Queremos que esto continúe, en qué forma y cuánto tiempo serán objeto de diálogo más adelante”, corroboró ayer el todopoderoso Lasvignes. “El Pompidou tiene, después del MoMA de Nueva York, la segunda mejor colección de arte contemporáneo del mundo. Poseemos unas 120.000 obras, de las cuales solo podemos mostrar el 5%; por eso para nosotros es muy importante poder trabajar con otros países”, aclaró el presidente del centro multidisciplinar que acaba de cumplir 40 años y que, como la torre Eiffel, otro de los iconos de París, nació rodeado por la más agria polémica.

El centro, con el nombre del primer ministro francés que lo impulsó, lleva años planeando su expansión. Abrió una sucursal en Metz en 2010, después fue a Málaga, el año que viene inaugurará una sede en Bruselas y está proyectada que se abra otra en Shanghái en 2019. Lasvignes habló ayer de un posible desembarco en Colombia. “Es un país que está saliendo de una situación muy difícil y en el que los artistas tienen un fuerte compromiso. De momento, existe un interés recíproco y hemos mantenido algunos intercambios informales”, adelantó el presidente.

Un proyecto rentable

El Centro Pompidou Málaga le cuesta a la ciudad unos cuatro millones de euros anuales, cantidad que el Ayuntamiento considera “una magnífica inversión” porque ha contribuido a colocar a la capital entre uno de los mejores destinos culturales en España. Desde marzo de 2015 hasta el 1 diciembre han pasado por el espacio 449.219 personas, el 60% españoles y el 40% extranjeros, y a finales de este año prevén alcanzar los 500.000 visitantes.