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El humor en aforismos

Los cuatro sentidos fundamentales de la convivencia humana son el sentido del humor, el sentido común, el crítico y el del ridículo

Escena del camarote en 'Una noche en la ópera', de los Hermanos Marx.
Escena del camarote en 'Una noche en la ópera', de los Hermanos Marx.

En 1977, la antropóloga Mary Leakey desenterró en (Laetoli) Tanzania las huellas de tres primates homínidos. Habían sido impresas tres millones y medio de años antes en un barro de ceniza volcánica y agua de lluvia. Probablemente se trataba de un varón, una hembra y un niño. Este rastro se considera hoy la primera evidencia de que el Autrolopithecus afarensis era ya un bípedo que caminaba erguido. Pero quizá fuera también la primera evidencia de algo más. Lo más curioso es que las huellas de la hembra están exacta y perfectamente en el interior de las huellas del macho. Yo diría que el varón iba delante muy preocupado por llegar a un refugio y que la hembra le seguía unos metros más atrás. La cría, como todos los niños revoltosos, mariposeaba en torno del avance regular de sus padres. Algunos nativos actuales se comportan igual cuando se mueven por el bosque. Pisar donde otro ha pisado antes es una medida elemental de seguridad (ya ha crujido todo lo que tenía que crujir y ya ha picado todo lo que tenía que picar). Sin embargo, y aunque pocos más lo creen, cabe otra posibilidad: la hembra se aburría, es decir: ¡estaba jugando! Cuando le sugerí esta posibilidad al paleoantropólogo Henry de Lumley me replicó escéptico: “¿Ah sí? ¿Y por qué lo cree usted?…”. Mi respuesta fue: “… porque de niño yo practicaba este mismo juego inútil en la playa: pisar las huellas ajenas con la prohibición autoimpuesta de hollar sus bordes”. Si esta teoría fuera correcta, estaríamos ante la primera evidencia de una broma registrada de la historia de la condición humana.

1. El humor es una forma de distorsionar la realidad para arrancar de ella la esencia de entre las garras de sus matices.

2. El mejor humor vive entre la contradicción y la trivialidad, los dos extremos del conocimiento inteligible.

3. El humor es una adaptación evolutiva contra la desesperación de la inteligencia.

Cualquier aproximación a la idolatría es síntoma de un sentido del humor fallido o ­anémico

4. La libertad de expresión de un ciudadano no acaba donde empieza la libertad de cualquier otro ciudadano para ofenderse.

5. Con frecuencia el humor se da de bruces con ciudadanos que han salido a pasear en busca de una ofensa.

6. El insulto busca la ofensa y se dirige a las personas, la sátira busca la crítica y se dirige a las ideas.

7. Un recurso clásico del humor consiste en una sorpresa previsible seguida de su reiteración imprevisible (el tartazo de nata en la cara).

8. Si en una reunión de 100 personas conversando descubres que nadie sonríe, busca la salida con la mirada y empieza a deslizarte hacia ella: te has colado en una reunión de fanáticos.

9. Existe el humor grueso e hiperrealista de quien se ríe de los defectos ajenos y otro fino y surrealista de quien se ríe de sí mismo.

10. Cualquier aproximación a la idolatría es síntoma de un sentido del humor fallido o ­anémico.

11. La sonrisa del que defiende a toda costa una tradición no llega a neutralizar la furia de su mirada.

12. ¡Cuán pocas risas suenan en los lugares dedicados al culto!

13. Sin rastro de humor en los 31.102 versículos de la Biblia, sin rastro de humor en la letra de los 194 himnos nacionales.

14. Los cuatro sentidos fundamentales de la convivencia humana son el sentido del ­humor, el sentido común, el sentido ­crítico y el sentido del ridículo.

15. El sentido del ridículo estimula el sentido del humor que prepara el sentido crítico que desestabiliza el sentido ­común.

16. Cosa seria es el humor (coincidencia de Winston Churchill y Groucho Marx).

17. Una gota de humor absurdo es perfecta para refrescar una idea recalentada.

18. Una gota de humor es buena profilaxis para que un aforismo no sea recibido como un dogma o asumido como una revelación divina (Dios no hace bromas).

19. Una convicción imperecedera esconde sus contradicciones y paradojas; el humor, en cambio, las busca y de ellas vive.