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Pepe Habichuela: “¿Sesenta años dando guitarrazos? ¡Qué rápidos han pasado!”

El maestro granadino del toque flamenco recibe un gran homenaje en Madrid

Pepe Habichuela en la presentación del homenaje a sus 60 años de trayectoria.
Pepe Habichuela en la presentación del homenaje a sus 60 años de trayectoria. EFE

Un hombre cruza la calle, enjuto, delgado, pero erguido y firme. Esa figura, que ahora sirve como cartel para su homenaje, es la de José Antonio Carmona Carmona (Granada, 1944), Pepe Habichuela para el mundo del arte, que los próximos días 11,12 y 13 de octubre recibirá un caluroso reconocimiento en Madrid (Teatro Circo Price). Son 72 años de intensa vida, bebida a sorbos, y sesenta años de dedicación a la guitarra flamenca, fundamentalmente acompañando el cante de los mejores, de Caracol a Camarón o Enrique Morente.

“La verdad, no sé, ¿sesenta años? Se han pasado muy rápidos. Yo leo los periódicos, veo el cartel del homenaje, y sí, son sesenta años con la guitarra, dando guitarrazos por el mundo, pero se han ido rápido”, dice entre divertido y nostálgico.

“Pero este homenaje es una belleza ─asegura─. Es maravilloso que me lo hagan en vida, no cuando ya esté por ahí, en otros mundos. Me hace ilusión, me va a dar mucha moral, mucha alegría".

Pepe Habichuela. 60 años de guitarra flamenca, ha sido llamado el reconocimiento, durante tres días, de esa vida dedicada al toque jondo. Sí, han pasado 60 años desde que este hombre, nieto, hijo, hermano y padre de artistas flamencos ─sobre todo dedicados a la guitarra─, con doce años pidiera a su padre que le comprara una guitarra para llevar algo a casa, “porque había mucha hambre”.

Y con ella al hombro se fue a las cuevas del Sacromonte a hacer sus primeros pinitos y a aprender sobre la marcha, mientras iba contribuyendo al puchero familiar. Allí pasó sus primeros años como tocaor, acompañando al cante y al baile, hasta que a comienzo de los años sesenta emigró a Madrid, a los tablaos, donde en esa época estaban “los mejores”.

La nómina de artistas que estarán en el Price es muy amplia, y aglutina a las últimas promociones de artistas, todas posteriores a la suya. Algunos son muy jóvenes. Estarán desde los tres hermanos Morente (Estrella, Soleá y Kiki) a Poveda, Arcángel, Niña Pastori, Tomatito, Mercé, José el Francés, Farruquito, entre otros. También su hijo y sobrinos, conformando de nuevo el mítico grupo Ketama, que durante años renovó los aires del flamenco y de la música en general.

“Es que de mi generación no queda casi nadie ─explica─. Se han ido Terremoto, Chocolate, La Paquera. Pero es que los jóvenes también me tienen mucho cariño y respeto. Y la verdad, a mí me dan mucha alegría y vida. Miro el cartel con todos esos nombres y es un cartel maravilloso”. De hecho, el maestro Habichuela ha tocado últimamente con algunos de estos jóvenes de los que asegura que aprende mucho. Como también ha colaborado con músicos de jazz y de otras procedencias.

“Yo soy antiguo, mis maestros son antiguos, como Sabicas o Niño Ricardo, pero creo que tengo alguna frescura, a los jóvenes les gusta mi toque y a mí también me gusta lo que hacen ellos”, dice Pepe Habichuela, modesto como es.

El guitarrista granadino no siente especial nostalgia de ninguna época concreta porque asegura que ha vivido muchas maravillosas. “La del Sacromonte lo fue, aunque hubiese hambre, y luego, cuando me vine a Madrid encontré una gran época, con muchos artistas grandes como Camarón”, aunque fueron momentos especiales para él acompañar a Caracol o las décadas que pasó junto a Enrique Morente.

Pepe Habichuela es, ante todo, un gran aficionado; le gustan el cante y el baile. Recuerda la gira que hizo junto a Camarón y cómo estaba más pendiente del cante del gaditano que de tocar la guitarra. “Yo me veía allí, tocándole a aquel cantaor y lo que quería era escucharlo y disfrutar”.

Y disfrutar es lo que va a hacer estos días de homenaje, bebiendo la vida cada minuto. Y como el tiempo es traicionero y el médico le ha prohibido el tabaco, se fumará algún cigarrillo de “contrabando”, que algún amigo le pasará disimuladamente para enfado de su mujer, Amparo, y de otros allegados. “Estoy con mucha alegría, esto me va a dar ilusión para seguir todavía unos años”. Que sean muchos, maestro.

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