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La música también se fue al exilio

Los compositores desterrados por sus simpatías republicanas se libraron de la censura de la dictadura

La compositora asturiana María Teresa Prieto.
La compositora asturiana María Teresa Prieto.

La guerra y la dictadura no sólo se llevaron las palabras de la generación del 27. También, aquella tragedia expulsó la música. Autores como Roberto Gerhard, Rodolfo Halffter, Salvador Bacarisse, Simón Tapia Colman o María Teresa Prieto tuvieron que abandonar el país en el que, como sus compañeros poetas, trataban de acercar España a la modernidad europea a través de sus sonidos.

Pero no hay viaje sin regreso. Y esta diáspora obtiene en el presente su desagravio con la generación de músicos españoles del siglo XXI. Grupos como el Cuarteto Quiroga o dúos como los formados por el chelista Iagoba Fanlo y el pianista Pablo Amorós se han empeñado en recuperarlos.

Los Quiroga, concretamente, en su último disco: Terra (Cobra), donde ponen a dialogar a Rodolfo Halffter con Béla Bartók o con Ginastera. En el exilio también recogieron sus frutos, comenta Cibrán Sierra, violinista del Quiroga: “Quedarse en la España franquista habría amputado su capacidad de crear, especialmente en el caso de las propuestas más vanguardistas, como las de Gerhard y también las de Halffter. Lo único que la dictadura consiguió fue sembrar un sustrato cultural de una mediocridad tan agresiva que aún hoy sigue dando sus últimos coletazos”.

El hecho de que fascinantes personalidades como las citadas —todas ellas con estéticas muy personales y diferentes— tuvieran que exiliarse por sus vínculos republicanos no sólo no mermó su contacto con el mundo exterior, “sino que favoreció que se librasen de la censura”, cree Sierra. El caldo de cultivo de la Edad de Plata asombra a Fanlo y Amorós. Ambos han grabado en un disco recientemente publicado por IBS Classical piezas para piano y chelo de todos estos autores. “Llama la atención que una época en que Europa y España, muy especialmente, estaban sumidas en una crisis económica y social coincida con uno de los momentos creativos más ricos de nuestra historia”, afirma el pianista. “En la música de este disco se percibe cierto dramatismo, pero siempre con la sensación de que se trata de algo pasajero. Creo, por su música, que son artistas sin rencores".

Aunque la tragedia persista, también la superan —o enfrentan— mediante una actitud contraria, sostiene Fanlo. Tiene una mención especial para María Teresa Prieto: “Resulta arrolladora la pulsión interna que una compositora en esos tiempos tuvo que sentir para tomar las decisiones que tomó y luchar de aquella manera por sus ideales. "¿Si está en nuestro disco por ser mujer?”, se pregunta el chelista. “De ninguna manera. La incluimos porque es una compositora inmensa y universal”.

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