Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN

De igual a igual

El testimonio de acoso del 'youtuber' más importante en español puede ayudar más a los adolescentes que cualquier campaña

El youtuber Germán Garmendia.
El youtuber Germán Garmendia.

Estos días, se emite en la radio española una campaña: “Ante el acoso escolar no te calles, cuéntalo”. No creo que muchos adolescentes oigan la radio generalista en horario escolar; parece más dirigida a sus padres. Mientras, casi 4 millones de personas han visto en una semana un vídeo de YouTube titulado Mi historia de bullying. Su protagonista es Germán Garmendia, el youtuber de habla hispana más importante del mundo.

El chileno, de 26 años, tiene más de 46 millones de suscriptores en sus canales. La mayoría son adolescentes y muchos habrán sufrido bullying: en España, uno de cada diez alumnos ha sido víctima de acoso. Germán cuenta cómo se metían con él por ser tímido, muy delgado y “raro”. “Con el tiempo empiezas a creértelo”.

Es difícil que una campaña llegue mejor a sus destinatarios que el vídeo de Germán. Porque Germán es uno de ellos. La mayoría de la gente que se enfrenta por primera vez a un youtuber no entiende nada. Estos crean en su canal un lenguaje compartido con sus seguidores, con referencias a vídeos anteriores y bromas internas. Crean complicidades, un mundo propio. Ahí se sienten seguros. Ver un vídeo aislado es como leer una frase suelta en una página de un libro abierto al azar.

Así lo explica Garmendia: “YouTube me cambió la vida. Cuando era pequeño me hacían sentir que ser yo estaba mal. En los últimos 5 años, 30 millones de personas me dicen: estás bien como eres”.

Muchos se preguntan de qué van exactamente los vídeos de youtubers. Algunos cantan, otros hacen humor, otros juegan... También hablan de sexo y amor, hacen challenges absurdos. Reflexionan sobre la amistad. O sobre bullying. Nunca nadie nos habló de igual a igual sobre temas como el acoso. Son la primera generación de jóvenes con las herramientas para crear su propio relato y no limitarse a recibir los mensajes de otros —los adultos, las campañas—. Son adolescentes y jóvenes hablando para adolescentes de lo que es la vida de adolescentes. Y ahí está su éxito.