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Feria de la Vendimia de Nimes

Seria e incompleta encerrona de Castella con toros de Adolfo Martín

El torero falló repetidamente con la espada y no estuvo a la altura de la exigente corrida

Sebastián Castella, en la corrida de este sábado en Las Arenas de Nimes (Francia).
Sebastián Castella, en la corrida de este sábado en Las Arenas de Nimes (Francia). AFP

El gesto de encerrarse con una seria corrida de Adolfo Martín en la plaza de Nimes y en corrida televisada es de torero valiente y comprometido, y como tal, le debe ser reconocido a Sebastián Castella, que casi llenó la plaza, lo que ya es un mérito en los difíciles tiempos que corren.

Otro cantar fue lo que ocurrió en el ruedo. El torero no estuvo a la altura de una muy bien presentada, variada y exigente corrida que demandaba un diestro técnico, poseedor de una tauromaquia plural, ameno y puro. No fue ese el torero que se presentó en Nimes; por el contrario, se le vio sobrepasado por la responsabilidad, sin ideas claras, monótono y, a veces, insulso.

Le molestó el viento, es verdad, no acertó con la espada en ninguno de sus toros, pero es que no dio un solo capotazo lucido -no participó en quites-, y se limitó a derechazos y naturales -ni siquiera un pase cambiado por la espalda, tan característico en este torero-, casi siempre mal colocado, al hilo de los pitones y despegado.

Hubo muletazos muy estimables, pero todos al final de las largas faenas, prueba fehaciente de su dificultad para entender a los toros. Quizá, es que Castella es un torero moderno, y las reses que cría Adolfo Martín exigen un matador intemporal, con conocimiento y capacidad para entender a toros de antaño.

Adolfo Martín/Castella, único espada

Toros de Adolfo Martín, muy bien presentados, serios, con cuajo, mansos y de variado comportamiento: blando el primero; noble el segundo; áspero el tercero; bravo y encastado el cuarto; noble el quinto y manso el sexto.

Sebastián Castella: pinchazo, media y dos descabellos (silencio); estocada trasera y dos descabellos (oreja); pinchazo, estocada trasera _aviso_ (ovación); estocada atravesada _aviso_ y un descabello (ovación); media estocada _aviso_ (oreja); dos pinchazos _aviso_ y un descabello (ovación de despedida).

Plaza de toros de Nimes. Feria de la Vendimia. 17 de septiembre. Casi lleno.

No hubo ni un solo toro bobo, tan al uso hoy en día; todos mansearon en los caballos, a excepción del cuarto, que hizo una bella pelea, y cada cual pidió una lidia inteligente.

Bondadoso pero inválido y apagado fue el primero; se movió el segundo, y Castella brilló en unos largos y hondos naturales, aunque la faena no alcanzó el vuelo deseado; no se confió ante el desigual tercero, dificultoso y áspero; le encontró el sitio al bravo y nada fácil cuarto al final de un trasteo incoloro; una buena tanda con la derecha, también casi concluida su labor, trazó ante el encastado quinto, y lo intentó, ya con poco arreglo, ante el manso y templado sexto.

Recibió el apoyo constante de sus paisanos, y el torero hizo el esfuerzo que de él se esperaba. Pero quedó claro que las figuras actuales carecen de recursos para triunfos ante toros del pasado.

Meritoria fue la actuación de Castella porque su gesto no es habitual, pero no triunfal. Hubiera cortado más orejas si acierta con los aceros, pero el éxito hubiera ocultado la realidad. Y esa no es otra que los exigentes toros de Adolfo Martín merecieron una tauromaquia más completa.

Juan Bautista, a hombros en la matinal

El diestro francés Juan Bautista cortó tres orejas y salió a hombros por la Puerta de los Cónsules al término del festejo matinal celebrado en Nimes, según informa Efe.

Con media entrada en los tendidos, se lidiaron toros de Puerto de San Lorenzo, cuarto, quinto y sexto como sobreros, de aceptable presentación y de poco juego en conjunto, a excepción del segundo, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Rafael Rubio Rafaelillo, que sustituía a David Mora, oreja y silencio.

Juan Bautista, dos orejas y oreja.

Miguel Ángel Perera, silencio y silencio.