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Mi generación, la tuya y la suya

Los suecos Refused se revelan como la propuesta más estimulante del Azkena, junto los legendarios The Who, los renacidos 091 y unos incombustibles Radio Birdman

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José Antonio García, cantante de 091, en el Azkena. Redferns

“Estoy muy contento de comprobar que no soy, ni remotamente, el tío más viejo que toca en este festival”. Lo dice Dennis Lyxzén, vocalista de Refused, a mitad del mejor concierto que se escuchó en la segunda y última jornada del Azkena Rock Festival 2016. Un par de horas antes, The Who cantaban My Generation, un himno que viajaba cincuenta años en el tiempo y se mantenía vigente en 2016 para todas y cada una de las generaciones que se dieron cita en Vitoria para ver a la legendaria banda.

Dos conciertos memorables, por motivos diferentes, que representaban a sendas generaciones también muy diferentes. Y es que el Azkena ayer fue un crisol de quintas que iban desde los años 60 y 70 de The Who, a los últimos 70 de Radio Birdman, los 80 de 091 y los 90 de Refused, una banda que clausuró la década con el definitivo The Shape Of Punk To Come, influyente catálogo de ira y sofisticación hardcore que, desde cierto punto de vista, no queda tan lejos de las obras maestras de Townsend.

Dennis Lyxzén, vocalista de Refused, en Vitoria. ampliar foto
Dennis Lyxzén, vocalista de Refused, en Vitoria. Redferns

La mayoría del repertorio de Refused en Vitoria salió de ese álbum, en un concierto apabullante y sin fisuras que fue creciendo a medida que desgranaban temas como Rather Be Dead, The Deadly Rhythm, Coup D’Etat o Refused Are Fucking Dead, que vino precedida de una explicación y agradecimiento a sus seguidores por la negativa de la banda a reunirse y tocar durante más de una década. La verdad es que, viéndoles en directo, uno no querría imaginarse un mundo sin estos tíos pateando escenarios (en directo, por cierto, se les une el guitarrista de The Soundtrack Of Our Lives, Mattias Bärjed).

Tras Summerholidays vs. Punkroutine, Lyxzén apuntó lo vergonzosa que era la escasa presencia de mujeres en el cartel de este y otros festivales y arengó a los hombres de la audiencia a responsabilizarse del compromiso y lucha por un mundo igualitario, un discurso bastante inédito y refrescante —a años luz de la típica cháchara estándar de escenario— que condujo al monumental New Noise y un Tannhäuser / Derivè que sentenció el aplastante triunfo de los suecos. A falta de un representante generacional del siglo XXI, Refused se elevaron como el concierto más sólido del día —y del festival—.

Antes que ellos, y desde una óptica inevitablemente nacional, también triunfaron clamorosamente 091, cuyo sonado regreso tenía un destino natural en un festival como el Azkena. Desde el inicio del concierto con El baile de la desesperación y Este es nuestro tiempo, los granadinos mantuvieron un perfil altísimo, con actitud, sonido y, lo más importante, un cancionero envidiable. Con temas como Nada es real, Esta noche o La calle del viento el concierto alcanzó algunos de sus puntos álgidos, como con ¿Qué fue del siglo XX?, Otros como yo, Sigue estando Dios de nuestro lado o el cierre con La torre de la vela y La vida qué mala es, en un concierto que demostró que la leyenda de 091 tiene más fundamento que el meramente generacional y que, más de treinta años después de su debut, la banda podría estar en el mejor momento de su carrera.

Imelda May, en su concierto en Vitoria. ampliar foto
Imelda May, en su concierto en Vitoria. Redferns

Imelda May, una de esas escasas presencias femeninas en el cartel reclamadas por el líder de Refused, regresaba al Azkena tras su recordada actuación en 2010. En estos seis años han pasado muchas cosas en la carrera de la irlandesa, que ha ido limando las aristas de su música hasta convertirla en algo precioso y perfecto, pero insípido y artificial. Todo en el concierto de May estaba sustentado en suavizar y licuar sus influencias, poniéndolas al servicio de su voz sin asumir el menor riesgo ni pretender hacer otra cosa que lo que hace: una interpretación perfecta y amable, cuidadosamente diseñada y apta para todos los públicos. May es una vocalista extraordinaria, y es evidente que sabe lo que tiene que hacer para lucirse y aprovechar al máximo sus trucos más impresionantes, pero no parece encaminada a convertirse en la artista que prometía ser hace unos años.

Rob Younger, de Radio Birdman, en el Azkena. ampliar foto
Rob Younger, de Radio Birdman, en el Azkena. Redferns

Antes que ella, y volviendo a la improvisada escala generacional del festival, los australianos Radio Birdman dieron una lección de garage y punk primigenio en un concierto vibrante. Resulta increíble la forma en la que se encuentran Rob Younger y Deniz Tek cuarenta años después de su seminal álbum Radios Appear, y en directo no dejan duda de que, cuando hay sustancia, un grupo puede seguir teniendo un directo como el suyo, mientras el cuerpo aguante.

Y luego están los Who, una banda tan importante en la historia del rock que resulta imposible presenciar un concierto suyo sin suspender cualquier clase de suspicacia. Pete Townsend y Roger Daltrey son dos septuagenarios —con todo lo que eso conlleva— que se defienden de forma más que digna en el escenario, manteniendo viva la esencia de una banda que, tras la muerte de Keith Moon y John Enwistle, podríamos haber considerado desahuciada. Pero las canciones están ahí, y aunque Daltrey ha perdido gran parte de la voz, Townsend y él mantienen el tipo bastante mejor que algunos de sus contemporáneos en activo, sin olvidar que los reemplazos de Moon y Enwistle son bastante imponentes: el inefable hijo de Ringo Starr y exOasis Zak Starkey y uno de los mejores bajistas del mundo, Pino Palladino, respectivamente.

Pete Townshend, de The Who, en su actuación en el Azkena. ampliar foto
Pete Townshend, de The Who, en su actuación en el Azkena. Redferns

Su repertorio en Vitoria fue el mismo que en su concierto en Madrid dos días antes, una retrospectiva exhaustiva de su discografía desde Can’t Explain hasta You Better You Bet, pasando por clásicos como Who Are You, The Kids Are Alright, Baba O’Riley, Won’t Get Fooled Again y selecciones de Tommy y Quadrophenia. Con un repertorio como ese, y con Townshend sobre el escenario, aporreando furioso la guitarra como si nuestra generación fuera también la suya, no hay muchos peros que ponerle al concierto de The Who en el Azkena. Los que hubiera, en todo caso, serían irrelevantes.