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El toro de lidia, elemento clave en el equilibrio ecológico de la dehesa

Una exposición en la plaza de Las Ventas recoge seis fotografías de gran formato

La finca Zahariche, en la localidad sevillana de Lora del Río, donde se crían los toros de la ganadería de Miura.
La finca Zahariche, en la localidad sevillana de Lora del Río, donde se crían los toros de la ganadería de Miura.

La plaza de toros de Las Ventas de Madrid acoge desde el miércoles 25 de mayo y hasta el 5 de junio la exposición fotográfica La Tauromaquia es Ecología, con el objetivo de reivindicar y defender el papel del toro de lidia como elemento "clave en el equilibrio ecológico".

Así lo ha afirmado el director general de la Fundación del Toro de Lidia -organizadora de la exposición junto a Tendido 11-, Borja Cardelús, durante la presentación de la muestra en Madrid, que recoge seis fotografías de gran formato realizadas por los fotógrafos Gorka Azpilicueta y Arsenio Ramírez.

Cardelús remarcó que el toro de lidia "no es sólo esa foto final en un ruedo; de hecho, lo más importante es todo lo anterior, su crianza, su aporte ecológico", añadido el representante de la fundación, quien considera que la muestra está concebida para explicar este proceso a quienes se han quedado "desconectados del mundo rural".

A su juicio, hay seis motivos ecológicos, sociológicos y culturales -que encabezan cada imagen de la exposición-, por los que se debe defender el toro de lidia, independientemente de ser taurino o no, y que son los siguientes:

1. Raza bovina más antigua del mundo.La documentación histórica sobre la procedencia de las ganaderías permite trazar el origen del ganado de lidia en los siglos XVI-XVIII.

2. Joya del patrimonio genético español. Analizadas las ganaderías por encastes, se observa que el grado de diferenciación genética es muy superior al que hay entre las razas bovinas europeas, por lo que la raza de lidia debería ser considerada como raza de razas.

3. Guardián de la dehesa ibérica.El toro de lidia ocupa más de 500.000 hectáreas de dehesa y es el mejor protector de la dehesa ibérica al convivir en equilibrio y armonía con la flora y fauna autóctonas.

4. Crianza sostenible.Las dehesas de toros de lidia se localizan principalmente en sierra o monte, zonas desfavorecidas de la Península Ibérica más agrestes y pobres, no aptas para el cultivo y amenazadas por la despoblación.

5. Factor de fijación rural.Las ganaderías de lidia contribuyen a aumentar la población rural en zonas deprimidas, a través de la mejora de los salarios, por la necesidad de una mano de obra fija y cualificada.

6. Patrimonio cultural.La crianza del toro de lidia y sus usos tradicionales está declarada y protegida como Patrimonio Cultural.

En el acto de presentación habló también el biólogo Miguel del Pino, quien hizo hincapié en la "exaltación de la crianza del becerro bravo sin separación de su madre en condiciones incomparables en otro tipo de ganado", así como "el valor añadido del toro como señor de la dehesa desde el punto de vista ecológico-genético-histórico". Asimismo, destacó la capacidad del toro bravo para adaptarse a ecosistemas de poca o nula rentabilidad para otros ganados, como la sierra bravía o la salina, y la dependencia que tienen de la dehesa numerosas especies de aves que viven en los ecosistemas del toro’.

Por su parte, el periodista Juanma Lamet resaltó que "hay más de 540.000 hectáreas de dehesa ibérica dedicadas al toro bravo, que es más que toda la superficie de Cantabria (532.000 hectáreas), La Rioja (504.000) o de las Islas Baleares (499.200)".

Además, añadió que "las 1.281 ganaderías bravas mantienen 194.931 reses, casi la mitad de ellas (88.700) reproductoras, y más de 15.000 personas trabajan en las explotaciones"; y destacó que "criar un toro tiene un coste medio de producción de 4.500 euros, sin tener en cuenta el valor o arrendamiento de la finca".

Pablo Campos Palacín, investigador del CSIC, especialista en economía ambiental, calculó que el 66% de los beneficios económicos de las dehesas de bravo corresponde al valor ambiental. Afirmó que "las fincas de ganado manso tienen un valor comercial casi un 40% superior, pero el autoconsumo medioambiental y la revalorización 'verde' de las fincas de bravo compensa algo la balanza hacia los ganaderos de lidia. De hecho, la actividad ganadera genera un impacto económico de 204 millones de euros", añadió.

También estuvo presente en la presentación el director general de Taurodelta, Manuel Martínez Erice, quien señaló que "la fiesta ha sido importante fuente de inspiración de los más importantes artistas de todas las disciplinas", y a su juicio, esta exposición demuestra que "la fiesta es súper actual".