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La voz del refugiado en la Guerra Civil

‘Habrás de ir a la guerra que empieza hoy’, de Pablo Fidalgo Lareo, fue la mejor obra teatral en Portugal en 2015

Cláudio da Silva en 'Habrás de ir a la querra que empieza hoy'.
Cláudio da Silva en 'Habrás de ir a la querra que empieza hoy'.

“De repente me di cuenta que la historia de España era la de mi familia”. Y Pablo Fidalgo Lareo se embarcó en esta década en una trilogía muy particular sobre el dolor y el impacto que la historia deja en sus protagonistas y sus herederos. Su última expresión es Habrás de ir a la guerra que empieza hoy, la mejor obra de 2015 en Portugal, que se representa esta semana en el Festival de Otoño y Primavera de Madrid.

Hace cuatro años, Fidalgo Lareo cambió la capital española por la portuguesa. “Me vine a Lisboa buscando aire. Madrid es muy difícil para la escena contemporánea. Veremos ahora con los nuevos aires. Por otro lado, siempre tuve una historia muy fuerte con Lisboa y Portugal, y también con la lengua portuguesa. En las palabras y en las formas de hacer, me identifico completamente con este país”.

Además de aire, en Lisboa encontró creadores afines. “Era una forma de empezar otra vez, antes de que fuera demasiado tarde. Descubrí otra manera de entender la gestión, la curaduría, y la relación entre el artista y la institución. Y Lisboa es una buena ciudad para escribir, para pensar, para pasear. Es un lugar perfecto, porque parece periferia, pero no lo es, es el mejor lugar que he encontrado para mirar el mundo. Tampoco siento necesidad de comparar España y Portugal, la realidad actual de cada país es fruto de la relación de cada pueblo con su historia, con sus propios conflictos. Desde el 2014 también empecé a escribir para creadores como Ana Borralho y João Galante, con quienes acabo de estrenar una nueva pieza en hTh Montpellier. Creo que estos cuatro años de trabajo tan intenso son una forma de buscar mi lugar, y esa búsqueda no acaba en Lisboa”.

En Lisboa escribió sobre la Guerra Civil española. Primero, Mis padres: Romeo y Julieta (2013), un libro de poemas lleno de nostalgia y desarraigo, traducido también al portugués (Averno Editora); el mismo año publicó el texto O estado salvaxe. Espanha 1939, un relato sobre la historia de sus abuelos durante la guerra civil y la postguerra, que llevó a escena con una actriz única, la abuela del autor, y que estrenó en el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo (MARCO), que ha apoyado su trabajo en los últimos años.

El virtuosismo me interesa poco en estos trabajos; parto de una idea de teatro que tiene que ver con lo esencial, con la palabra

“Intenté controlar el lado emocional porque estábamos haciendo arte, no terapia, pero aún así fue muy emotivo”, recuerda Fidalgo Lareo. “Nunca me preocupó si ella lo haría bien o mal. El virtuosismo me interesa poco en estos trabajos; parto de una idea de teatro que tiene que ver con lo esencial, con la palabra. Sabía que teníamos que trabajar juntos, hablar con ella para atestiguar su historia. Creía que esa fragilidad iba ser siempre interesante para el público. Mis piezas se van construyendo según se van representando”.

Habrás de ir a la guerra que empieza hoy es la tercera de sus obras dedicada a la memoria de la Guerra Civil, “a la memoria de la historia, la historia de las familias, de mi familia”. Si en O estado salvaxe, se cuenta el testimonio de la mujer en la guerra por boca de su abuela, en este caso todo empezó curioseando en la librería de casa de sus antepasados.

Allí se encontró con un libro extraño, Papiro-zoo, un manual de papiroflexia publicado en Buenos Aires en 1951 y firmado por un tal Giordano Lareo Mallo. Y Fidalgo comenzó a rastrear a partir de la dedicatoria: un tío abuelo, encarcelado durante la Guerra Civil, salvado in extremis de la ejecución, exiliado a Argentina, donde fue profesor, traductor, tesorero de la República en el exilio, representante de Nestlé en la Patagonia, inventor de un sofá-cama y autor del primer manual de papiroflexia de Argentina, el libro que Fidalgo rescató de la librería de sus abuelos, cerrando el círculo de la historia.

Tuve la necesidad de salir de España para escribir su historia. Desde España todo se crispa, se convierte en partidismo y espectáculo

Fidalgo Lareo buscó, y encontró, a los hijos del escritor y a una nieta, viajó a la Patagonia donde Giordano vivió una etapa de su vida, se entrevistó con papiroflexistas... “Tuve la necesidad de salir de España para escribir su historia. Desde España todo se crispa, se convierte en partidismo y espectáculo. En México, en Cuba, en Chile, y en Argentina he encontrado personas que guardan esa memoria del exilio, sin nostalgia, mirando hacia delante”.

Habrás de ir a la guerra como un viaje. "Está muy presente el paisaje extremo de la Patagonia, el frío, la nieve, el viento, las distancias inmensas, incluso las ballenas, los guanacos… Es irónico, pero quizá yo pude completar mi vida y mi relato familiar a miles de kilómetros de mi casa, en la otra punta del mundo. Y encontré ese espacio mítico que es la Patagonia de Chatwin y William Hudson, y ahí aprendí a viajar, y a sobrevivir al propio viaje, a la verdad…”

Habrás de ir a la guerra…, al igual que O estado salvaxe es una apuesta por el lenguaje, por las palabras. “La escena es más oral, más hacia afuera que la poesía; pero en lo fundamental es lo mismo: la búsqueda de las palabras en formas diferentes”. El autor extrapola aquella guerra del 36 a la que vivimos hoy. “Mientras ensayábamos en Lisboa, veíamos las imágenes de Siria. Es la historia de la humanidad, con distintas personas, distintos países, pero idénticas situaciones: al final somos seres desplazados silenciados bajo políticas económicas salvajes y ante eso solo nos quedan las palabras, la empatía, la verdad; contar la verdad, cada uno con su maleta, su equipaje”.

En este caso, se encarga de desgarrarnos el corazón el único actor de la obra, Cláudio Da Silva, un angoleño que tuvo que salir de su país cuando tenía dos años. “El encuentro con Cláudio fue decisivo para poner en escena esta pieza. Cláudio es para mí mucho más que un actor, por su presencia y por su verdad vital. En realidad, tenemos en común el amor por la poesía, y una vida inconfesable. Giordano, Cláudio y yo hemos sido enseñados a callar, pero los tres nos hemos enfrentado con esa prohibición, con ese silencio, con ese miedo”.