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INFINITO PARTICULAR

Jayme Marques cumple ochenta

El músico brasileño introdujo la bossa nova en la España de los años sesenta

Jayme Marques en una foto de 2005.
Jayme Marques en una foto de 2005.

Va a cumplir ochenta años. El 12 de junio Jayme Marques tendrá ochenta. Llegó a Madrid, a la estación de Atocha, un día de 1960, cuando formaba parte de una orquesta llamada Orfeu Negro. Y se quedó. Tres años después el brasileño se casaba con una madrileña en la ermita de San Antonio de la Florida. Un largo viaje desde su Campo Grande natal, en el estado de Mato Grosso do Sul.

Fue el embajador de la bossa nova en España: muchos españoles descubrieron, escuchando a Jayme Marques, las canciones del poeta Vinicius de Moraes con Jobim, Carlos Lyra, Baden Powell y Toquinho. Más: contribuyó al conocimiento de otros grandes creadores de la música de su país. Porque cuando le pedían La chica de Ipanema, Mañana de carnaval o Desafinado, complacía al público, pero a la vez iba colocando temas de artistas –entonces muy jóvenes- como Caetano Veloso, Milton Nascimento, Edu Lobo o Ivan Lins.

Hizo del Whisky Jazz de Madrid su casa. El local de la calle Diego de León le recibió con la puerta abierta. Con él se presentaban el multiinstrumentista Tito Duarte, el saxofonista y flautista Jorge Pardo, el baterista Manolo Heredia, el bajista Juan Carlos Mendoza… Segundo López, que trabajó como encargado, y propietario más tarde de Segundo Jazz, aseguraba que oyéndole se pactaron muchas promesas de amor. Marques recuerda que iban chicos a contarle que sus padres se habían conocido allí. Luego, siempre en la capital, Clamores, Bogui Jazz, Café Berlín… En realidad, un asiduo de clubs de jazz en otras muchas ciudades de España.

Es un guitarrista que, como dice él, canta más o menos. Siempre en clave de jazz: con espacio para improvisar. Escribió sintonías y bandas sonoras para series -la premiada Un país en la mochila-, programas de radio y televisión como Pianissimo o el largometraje El Señor de los Llanos. Dirigió la Big Band de Directísimo, el espacio de Iñigo para la noche de los sábados, y se le podía ver rodeado de músicos en especiales de Nochebuena en TVE. En su estancia en Mallorca, invitado por Los Valldemossa, había creado la Balear Big Band, de la que se despidió en el Auditorio de Palma con un concierto dedicado a Duke Ellington. Y, en 1981, ¡Qué cosa más linda!, en la que unía Upa neguinho y País tropical para un anuncio de vaqueros, se convirtió en una de las canciones del verano.

Entre sus muchos recuerdos están los fallecidos Gato Barbieri –con el que tocó en el grupo del pianista Robledo- y Paco de Lucía –del que era vecino en 1961 y al que enseñó un arreglo de Samba de uma nota só-. A punto de sumar ochenta años, este trabajador de la música está bien vivo. Y no renuncia a la emoción del directo. Para Jayme Marques nada comparable a tocar en público. Los setenta años los celebró en Clamores, actuando entre amigos y familiares –su hijo Carlos es pianista-. Para sus ochenta, el 12 de junio, se prepara una buena fiesta en Madrid.