Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Cuando viene el hastío, el oxígeno te lo da relacionarte con otras músicas”

El cantaor homenajea a los tablaos con un álbum en directo en Madrid, Barcelona y Sevilla

El cantaor flamenco Arcángel, el pasado 9 de noviembre en Sevilla. Ampliar foto
El cantaor flamenco Arcángel, el pasado 9 de noviembre en Sevilla.

Para su nueva grabación propia, la quinta de su carrera, el cantaor Arcángel (Francisco José Arcángel Ramos, Huelva, 1977) ha querido realizar un viaje en el tiempo para recrear el ambiente, el repertorio y las sensaciones de los tablaos flamencos de los años sesenta. Se ha marchado a locales señeros de Madrid (Corral de la Morería), Barcelona (El Cordobés) y Sevilla (El Arenal) para registrar en el disco Tablao lo que él califica como “un abanico de cantes clásicos”, algo que le apetecía de manera especial después de sus obras más recientes. Además del nuevo disco, el cantaor es una de las estrellas del Festival Monumental, que busca devolver a Madrid la condición de capital mundial del flamenco. Arcángel actuará este domingo en el Teatro Monumental.

En los últimos años ha convivido con la música barroca colonial de Fahmi Alqhai y la Accademia del Piacere (en el espectáculo y el disco Las idas y las vueltas) o con el Coro de Nuevas Voces Búlgaras, dentro del montaje Estruna; pero, fundamentalmente, el cantaor subraya su reciente participación en la ópera El Público, de Mauricio Sotelo, que fue representada sobre el escenario del Teatro Real de Madrid. “Es una experiencia muy fuerte”, reconoce.

El artista onubense publica ‘Tablao’, su quinto trabajo en solitario

En su reencuentro con el cante clásico, Arcángel no se ha querido quedar en una mera reproducción. “Aunque el repertorio es tradicional, se cambian todos los textos”, señala, al tiempo que especifica que ello le ha supuesto un esfuerzo: “Tener que encajar la música que tú ya tienes preconcebida con las nuevas letras”.

Para componerlas, se ha reencontrado con Isidro Sanlúcar, quien firma siete de los diez cortes del disco. El cantaor, quien ya había trabajado con él en su tercera grabación, Ropa Vieja (2007), considera que “es capaz de hacer un texto actual, pero con sabor añejo, que no daña el mensaje flamenco. Puede ser divertido y profundo al mismo tiempo”.

A ello se añade la intención de rescatar el sonido directo, sin amplificación, ni monitores. “El micrófono para grabar y ya está”, confiesa, no sin orgullo. Añade Arcángel que le costó algo situarse: “Sin escucharte, como no te controles al final acabas muerto, pero ha sido muy chulo hacerlo”.

“Mi devoción es cantar”

Y en su afán por acercarse lo más posible a la esencia del tablao quedan el solo acompañamiento de las guitarras, las palmas o los nudillos sobre la mesa. Miguel Ángel Cortés, Diego del Morao y Dani de Morón son los tres guitarristas que se alternan en la grabación, según los estilos a interpretar en cada momento. Las palmas y los jaleos corren a cargo de Carlos Grilo, Diego Montoya y Antonio y Manuel Saavedra, Los Mellis.

Arcángel también ha querido plasmar su homenaje a los legendarios espacios del arte flamenco con la elección de un repertorio de cantes rítmicos que considera propios de los tablaos: bulerías, cantiñas, tangos... Igualmente rinde tributo a sus históricos protagonistas, y sus músicas recorren una obra en la que se pueden escuchar ecos de La Perla, de Juan Varea, Manuel Sordera, Fernanda o Bernarda de Utrera.

Completa la selección otro elemento esencial del tablao, la zambra, con dos títulos provenientes del amplio cancionero de Quintero, León y Quiroga: Azucena y La niña de fuego. Y, por último, lo que el cantaor de Huelva entiende como el elemento folclórico de aquella escena: los fandangos y las sevillanas. Pero, como el cantaor es onubense, elige para la ocasión fandangos de su tierra y seguidillas alosneras, que aborda por primera vez con el acompañamiento de coros y panderetas y de los guitarristas locales Ramón Jesús Díaz y Pedro Juan Macías. Como en una colá de las Cruces de Mayo.

Es una de las apuestas del Festival Monumental de Madrid

Artista inquieto y curioso, Arcángel asegura: “Cuando uno agota sus recursos vocales o aparece el hastío de repetir permanentemente lo mismo, busca oxígeno y eso te lo proporciona el relacionarte con otras músicas, que te aportan conceptos muy generales que puedes aplicar a la tuya”. Y añade tajante: “Para mí, hay una base fundamental en el arte, que es el divertimento. Si no hay disfrute en lo que estás haciendo, es imposible mantener la tensión durante tantos años y tanto tiempo”.

Arcángel no duda en citar a Enrique Morente —“Deseando una cosa, aparece un mundo. Después que se consigue, tan solo es humo”— para declarar que es “amante de lo previo” y que disfruta “más en la búsqueda que en la consecución de algo”.

Es parte del goce que el artista persigue, aunque a veces, “este se torne en sufrimiento, cuando aparecen las limitaciones”. “Superas alguna de ellas, das un pasito... Ese toma y daca es lo que a mí me hace disfrutar y mantener la tensión”, defiende. Todo forma parte del juego y de una devoción, la del cante. Lo expresa así, desde dentro, Francisco José Arcángel Ramos: “Soy cantaor flamenco, esa es mi profesión, y mi devoción es cantar".