Paco Mir reinventa a Barbieri en La Zarzuela

El miembro de Tricicle sube a escena el reestreno de ‘Galanteos en Venecia’

Cuando se abre el telón, solo hay un fondo negro con dos tristes bombillas que cuelgan de cables pelados. ¿Dónde está la opulenta Venecia? Solo hay que esperar un poco para que Paco Mir, director de escena, ponga sobre las tablas la magia de su visión para Galanteos en Venecia, de Barbieri, que abre el sábado la temporada del Teatro de la Zarzuela. Mir vuelve al madrileño teatro de la calle de Jovellanos con esta nueva producción tras las cinco reposiciones de Los sobrinos del Capitán Grant, que convirtió en una fiesta imaginativa hace cuatro años.

“No se ajusta mucho a mi estilo, aquí hay un poquito de humor pero es una combinación entre dramón venezolano y personajes muy cómicos. Y en esa cuerda floja me muevo, sin perder los orígenes, transformando un espectáculo con una música bellísima y una trama caduca en algo que se pueda ver sin sufrir”, dice Mir, que admite que si se hubiera dejado el libreto tal cual, “en el primer acto habría habido una desbandada”.

El miembro de Tricicle ha creado una historia que envuelve a la propia zarzuela: un rodaje en el que el público son extras, el teatro un plató y la escenografía se mueve para que desde las butacas se aprecie un efecto de travelling. Para completar esta historia, se han añadido unas líneas y retocado el texto, siempre respetando el original y tomando piezas musicales del propio Barbieri para aderezarla.

“Decidí convertir la zarzuela en un rodaje, algo que se ha hecho otras veces en la ópera, y hacer travellings. Pero como la cámara es el público y no podemos mover al público todo el rato, lo que hacemos es mover todo el escenario. Así vamos creando cambios constantes. Por ejemplo, en el segundo cuadro, que transcurre en un despacho, yo lo he convertido en siete despachos diferentes, lo que hace que haya siete cambios muy ingeniosos; y en el barco hemos hecho que la acción transcurra en varios camarotes”, cuenta Mir. Dieciocho personas que mueven un tetris de decorados, tras pasar las tres escenas iniciales a 30 después de la revisión de Mir. Por ejemplo, los edificios de Venecia de la primera parte acaban al final formando el barco de las últimas escenas.

Mir admite que hasta hace cuatro años no le gustaba especialmente la zarzuela. Ahora está fascinado por la belleza de la música del madrileño Barbieri, después de trabajar mano a mano con Cristóbal Soler, el director musical. “Barbieri, influido por los italianos, hace que su música suene a Verdi. Soler se ha apoyado en los escritos de Barbieri para profundizar en la obra y ha leído que el compositor decía que su música debía interpretarse como si fuese Mozart. Es que una zarzuela puede tocarse como si fuese Mozart, no tiene por qué ser siempre ese platillo y esos metales al galope”, explica el director de escena.

Galanteos en Venecia es una obra que no engaña: hay galanteos y pasan en Venecia. Es una mezcla entre drama plomizo —que ya no lo es— y personajes muy cómicos. Tiene que ser el rival de El Rey León, que la gente si tiene que elegir venga a ver Galanteos”, dice Mir sin complejos, tras reafirmar que dedicarse a una zarzuela es “uno de esos empleos que pagarías por poder tener”. Para él, en la zarzuela hay de todo, pero el peor enemigo del género es que, al contrario de la ópera, este sí lo entendemos. “En la zarzuela lo que pasa, si no está puesta al día, es que cuesta mucho de tragar. Es nuestro musical nacional, pero muchas veces se ha hecho con pocos medios y deprisa, lo que ha hecho que la gente se quede con esa imagen de zarzuelas de baratillo y casposas”.

La primera reposición desde 1853

Esta es la primera vez que se repone Galanteos en Venecia,una zarzuela que no ha vuelto a verse representada desde su estreno en 1853 en el Teatro Circo de Madrid. El reparto lo encabezan hoy José Antonio López y Cristina Faus, que encarnan a Don Juan y la Condesa en un elenco completamente español, con un trasfondo de cielos de nubes ligeras y atardeceres sobre los canales. "Esta zarzuela es muy importante en el recorrido de Barbieri. El compositor quiere recuperar el patrimonio musical folclórico español casándolo con la tradición italiana. Por eso he querido que fuera la apertura de esta nueva temporada, que no sabía que sería mi última", explica con nostalgia Paolo Pinamonti, quien deja la dirección del Teatro de la Zarzuela rumbo a Nápoles tras renunciar a su cargo un año antes del final del contrato. Le sustituirá el escenógrafo argentino Daniel Bianco.

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