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La madre

Ahora nos llega el vídeo de una madre negra sacando a su hijo de los disturbios de Baltimore a cachetadas. Son imágenes que concitan la curiosidad

La madre

A lo largo de cinco años y medio hemos tratado de mirar la realidad a través de ventanas con forma de pantallas. Nada es del todo real a través de ellas, pero tampoco nada es del todo mentira. Tras 1.500 columnas, alguno pensaría que llegas a tener unos cimientos más sólidos y firmes; sin embargo, lo que alcanzas son 1.500 dudas más. Y de haber alguna certeza está disponible para ser quebrada al primer vendaval. Asomados a la pantalla perpetua hemos visto caer reyes y dictadores, borrarse del mapa países, perecer a inocentes y enterrar a algunos personajes maravillosos que dieron prestigio a la raza humana entre tanta cochambre. Ahora nos llega el vídeo de una madre negra sacando a su hijo de los disturbios de Baltimore a cachetadas. Son imágenes que concitan la curiosidad, pero se expanden para tratar de darle sentido al mundo.

Toya Graham tuvo que emplear la fuerza con su hijo adolescente para evitar que se uniera a las protestas violentas de la población negra, indignada tras la muerte de Freddie Gray. La repetición de los excesos policiales en Norteamérica contra afroamericanos ha provocado oleadas de protestas en varias ciudades, pero la mayor cota de tensión se alcanzó cuando el cuerpo policial en Nueva York dio la espalda al alcalde Di Blasio por criticar la cotidianidad de una violencia racista evidente. Ninguna fuerza autoritaria quiere ver cuestionada su conducta, porque sabe que eso hace tambalear su impunidad.

Madre e hijo visten el uniforme adecuado a su papel, él con sudadera negra con capucha de malote y ella con vaqueros ceñidos, la blusa amarilla y el móvil con funda rosa en la mano izquierda enjoyada. Son estos arquetipos, incluida la incapacidad para la resolución dialogada, lo que confiere potencia a una escena tan chocante. Está cuestionada la autoridad en un país que ha ofrecido demasiados vídeos de salvajadas policiales en las últimas semanas. La madre fieramente protectora es la jefa de la manada que se significa sin miramientos para sacar a su niño del peligro evidente. Quieren erigirla en modelo de una autoridad positiva, cercano como está el Día de la Madre, pero expresa mejor la tambaleante protección de los Estados sobre sus ciudadanos.