Análisis | 'El Ministerio del Tiempo'
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Si Hitler hubiese triunfado como pintor

'El Ministerio del Tiempo' juega con habilidad con todos los clichés del género sin caer en ellos

Los protagonistas de El Ministerio del Tiempo, en la guerra civil.
Los protagonistas de El Ministerio del Tiempo, en la guerra civil.

Uno de los mejores relatos de viajes en el tiempo se llama El ruido de un trueno y lo escribió el más pesimista y lúcido de los autores de ciencia ficción, Ray Bradbury. Narra la historia de un individuo que viaja a la era Mesozoica para cazar un tiranosaurio. Solo le ponen una condición: no puede tocar nada. De hecho, el gigantesco depredador que iba a matar había sido localizado en un viaje anterior por los funcionarios de la agencia de viajes en el tiempo e iba a morir en cualquier caso de forma natural. Pero (y perdón por el spoiler) el incauto cazador comete el error de salirse del camino que habían preparado los organizadores del viaje, de nuevo con el objetivo de dejar el pasado intacto. Cuando vuelve al presente, se da cuenta de que su mundo ha cambiado por completo. Al mirarse la suela de los zapatos, descubre que había pisado una mariposa hace millones de años y provocado una reacción en cadena.

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Con este principio, la inmensa fragilidad del pasado, juega no solo la estupenda serie de TVE El Ministerio del Tiempo, sino la mayoría de las grandes ficciones sobre los viajes en el tiempo, desde Terminator (que el personaje de Julián Martínez / Rodolfo Sancho cita varias veces) hasta la saga de Regreso al futuro. La posibilidad de viajar en el tiempo nos fascina y nos inquieta porque nos obliga a preguntarnos si el pasado forma parte del azar o de la necesidad. ¿Qué hubiese pasado si Adolf Hitler hubiese triunfado como pintor? ¿Si Julio César no hubiese cruzado el Rubicón? ¿Hay algo inevitable en la historia o depende de los caprichos de seres humanos que hubiesen podido tomar una decisión o la contraria?

Los creadores de El Ministerio del Tiempo, Javier y Pablo Olivares (este último, terrible paradoja temporal, murió poco antes del estreno de la serie), juegan con habilidad con todos los clichés del género sin caer en ninguno de ellos. Hay un poco de Doctor Who, la longeva serie de la BBC sobre viajes en el tiempo, un capítulo está dedicado a El día de la marmota, y se cuelan referencias a la ya citada Terminator en la que las máquinas envían a Arnold Schwarzenegger al pasado para cambiar el futuro... También aparece de alguna manera la gran novela de Connie Willis El libro del día del juicio final en el que unos historiadores viajan a la Edad Media para descubrir que nada se parece a lo que habían estudiado y escrito. Los viajes en el tiempo están para mostrar que el pasado es un territorio extraño; pero sobre todo para demostrar que es tan imprevisible como el presente.

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Sobre la firma

Guillermo Altares

Es redactor jefe de Cultura en EL PAÍS. Ha pasado por las secciones de Internacional, Reportajes e Ideas, viajado como enviado especial a numerosos países –entre ellos Afganistán, Irak y Líbano– y formado parte del equipo de editorialistas. Es autor de ‘Una lección olvidada’, que recibió el premio al mejor ensayo de las librerías de Madrid.

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