El disco seguro pasó a la Historia

‘Rebel Heart’, de Madonna, es el último trabajo filtrado en la red antes de su publicación

Madonna, durante un concierto en Berlín en el verano de 2012.
Madonna, durante un concierto en Berlín en el verano de 2012.Reuters

Ya no respetan a nadie: Madonna está siendo la gran damnificada por la naturaleza porosa de Internet. En diciembre se colaron varios temas suyos inacabados y se detuvo a Adi Lederman, un hacker israelí que supuestamente accedió al ordenador personal de Madonna. Pero el golpe de este martes fue más brutal: aparecieron las 25 canciones que constituirán la edición ampliada de Rebel Heart, su nuevo álbum.

No piensen en un montaje publicitario. Poner ahora en circulación un disco previsto para el 10 de marzo supone dinamitar un complejo plan de marketing, que dosifica el estreno de determinadas piezas, las apariciones en TV, las entrevistas y portadas, aparte de los acuerdos con tiendas físicas o de Internet. Un despliegue de estrategia y logística que se estrella ya que, seguramente, se verán obligados a acortar plazos. Esa fue la decisión tomada por Björk en enero, al filtrarse lo que iba a ser su nueva obra, Vulnicura, prevista para marzo, cuando coincidiría con su retrospectiva en el MOMA neoyorquino y la salida del libro Björk: Archives.

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Esos sobresaltos son el pan de cada día en la industria musical (y, en menor escala, en la cinematográfica). Páginas como Has It Leaked? o Leaked Early informan regularmente de la catarata de novedades que, zas, emergen de manera ilegal. Nos enteramos cuando las víctimas son superestrellas pero los demás artistas también acusan el impacto de esos torpedos. En el caso de Madonna, puede que haya un elemento de venganza: ella ha combatido vigorosamente la piratería, incluso subiendo como canciones suyas unos archivos que contenían insultos para quien se los descargaba; subió el listón cuando acusó de “terrorismo” al responsable de las filtraciones de diciembre.

Habitualmente se solía culpar a periodistas y radiofonistas, que tienen acceso previo a discos importantes, mediante servicios de streaming o en copias físicas. Sin embargo, esos adelantos llevan marcas de agua que, supuestamente, identifican al responsable de cualquier uso indebido. En realidad, las novedades se escapan antes de llegar a los medios.

El proceso de elaboración del pop actual es más multitudinario de lo que creemos, lejos del mito del creador solitario. Una canción de éxito puede requerir los esfuerzos de numerosos autores y productores. Estos, más sus técnicos de grabación y los responsables de masterización o remezclas, disponen de temas acabados o discos enteros antes incluso de que se entreguen a la independiente o multinacional que los pondrá en el mercado.

Se han tapado escándalos embarazosos: se supo que el hijo de un directivo de Warner Music era el agujero por el que se difundían numerosos discos inéditos. Más frecuente, se trata de empleados anónimos: el becario que quiere resarcirse de verse obligado a labores humillantes o el melómano que alardea de proximidad a los grandes nombres.

Una vez que el master va a fábrica o a las plataformas digitales, olvídenlo: se multiplican las posibilidades de fuga. Los sistemas actuales de distribución priorizan unos puntos de venta sobre otros, con temas exclusivos y adelantos en fechas. Hay una ventana en la que esos lanzamientos son muy apetecibles. Y las motivaciones varían: desde el fundamentalista de la-música-debe-ser-gratis al aprovechado que exige dinero a servicios de enlaces que desean aumentar su tráfico. Se han detectado igualmente ocurrencias patológicas: raperos que pretendían sabotear los esfuerzos de un colega o artistas de la segunda división que ansiaban generar alboroto mediático. Otra cuestión es si el daño es tan grave. En Estados Unidos, prácticamente toda novedad apetitosa llega clandestinamente a la red días o semanas antes de su fecha de salida oficial; hay empresas como Track It Down o Audiolock que monitorizan el ciberespacio y, mediante amenazas legales, intentan que desaparezca el material candente. Enfrentada al hecho consumado, Björk puso a la venta Vulnicura en iTunes Store y adelantó temas a Spotify. Dado que el disco trata un asunto sensible —su separación del padre de su hija— decidió que lo mejor era revelar sus sentimientos lo antes posible.

Pocos artistas controlan tanto su entorno como para mantener en secreto el hecho mismo de que están trabajando en música fresca. Lo logró David Bowie con The next day, gracias a la fidelidad de sus músicos y técnicos (reforzada por contratos de confidencialidad). Unos meses después, imitó la jugada Beyoncé, con su quinto álbum en solitario.

Para el resto, queda establecer protocolos de seguridad derivados del modus operandi de los servicios de inteligencia. En 2011, el marido de Beyoncé, Jay-Z, grabó con Kanye West: se citaban con sus equipos creativos en hoteles y estudios de diferentes países; las grabaciones quedaban a cargo de dos o tres ingenieros de su confianza. El disco resultante, Watch the throne, fue directamente a iTunes antes de llegar a las fábricas de CD y vinilos. Les funcionó pero aseguran que no quieren repetir tan paranoica experiencia.

Madonna, “violada artísticamente”

Ignacio Gomar, Madrid

Madonna ha sufrido el zarpazo definitivo de los hackers tras dos meses de continuas filtraciones de demos de Rebel Heart, que le obligaron a adelantar seis temas en vísperas de Navidades. Entonces declaró sentirse "devastada" y "violada artísticamente". Su manager pidió colaboración a los fans para esclarecer lo sucedido y la investigación del FBI, en colaboración con la policía israelí, terminó con la detención de un hombre en Tel Aviv acusado de colarse en los ordenadores de varios artistas, entre ellos Madonna. Con la nueva filtración esa detención queda cuanto menos en entredicho.

Por culpa de la piratería la diva ha tenido que improvisar y acelerar todo el proceso, desde la remezcla final del álbum a la estrategia en cuanto a actuaciones o mensajes en redes sociales. Esta semana se daba el pistoletazo de salida de la promoción de Rebel Heart. El próximo domingo la cantante presentará el primer sencillo del álbum, Living for Love, en la gala de los Grammy. Ese mismo día estaba previsto el estreno del videoclip de la canción, empezaba la difusión del tema en las radios y Madonna había prometido a los fans soltar dos canciones más, Hold Tight y Joan of Arc. Ahora el margen de maniobra para Madonna y su discográfica Interscope es nulo: no les queda más que adelantar el lanzamiento, lo que podría producirse en las próximas horas. Rebel Heart es el decimotercer álbum de estudio de Madonna. Incluye colaboraciones con artistas como Nicki Minaj, Nas, Chance the Rapper o el ex boxeador Mike Tyson.

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