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La Maestranza pide disculpas a los toreros rebeldes del año pasado

Los empresarios sevillanos dan el primer paso para solucionar el conflicto con las figuras

Los empresarios de la plaza de la Real Maestranza de Sevilla, Eduardo Canorea y Ramón Valencia, piden públicamente ‘disculpas a todo aquel que se haya sentido ofendido por nuestras declaraciones, en relación a los hechos acontecidos la pasada temporada, que impidieron la comparecencia de cinco figuras del toreo en la plaza de toros de Sevilla’, según el contenido de un comunicado que acaban de hacer público esta misma tarde.

‘Estamos convencidos, -continúan-, de que la Feria de Sevilla necesita de la participación de las principales figuras, como ha sido tradicional en esta plaza, que para nosotros es la primera del mundo’. ‘La afición y la ciudad de Sevilla se merecen que todos pasemos página, y que con buena voluntad y el consenso de todos seamos capaces de ofrecerles lo mejor’, concluyen.

Los empresarios sevillanos pretenden poner de este modo punto y final al conflicto surgido el año pasado entre ellos y cinco de las principales figuras del toreo -El Juli, Morante de la Puebla, José María Manzanares, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante- que se negaron a actuar en la plaza sevillana en protesta por el trato recibido de la empresa Pagés.

En un encuentro con periodistas, celebrado el noviembre de 2013, los empresarios sevillanos afirmaron que "si la fiesta no se cuida, morirá. ¿Dónde están Manzanares, Morante, El Juli, Perera..? Algunos de ellos en el limbo, y si estos señores no bajan a la tierra, esto se acabará. Y no harán falta los antitaurinos, porque los taurinos somos como los alacranes, que nos damos picotazos a nosotros mismos".

Los gerentes de la Maestranza denunciaron la intransigencia y la pasividad de todos los integrantes del sector taurino para afrontar la crisis económica y establecer una estrategia de futuro.

Según Valencia y Canorea, "los bolsillos están secos", y "la necesaria reducción del precio de la entradas no es posible si no bajan los costes de la fiesta". Y añadieron que ello no es posible porque "los toreros no están por la labor; la mayoría de los ganaderos lo está pasando mal; los subalternos no han querido saber nunca nada de reducción, y los propietarios de las plazas, tampoco". "Aquí, por el contrario, -prosiguieron-, el que pueda dar un bocado, lo da, y cuanto más grande, mejor para él". Los empresarios concluyeron que "estamos instalados en el reino de la locura".

Días más tarde, los cinco toreros citados comunicaron su decisión de no actuar en la plaza sevillana mientras la empresa Pagés siguiera al frente de la misma y solicitaron la intervención de la Real Maestranza, propietaria del coso.

La propiedad se ha mantenido en silencio, la feria de Sevilla de 2014 se celebró con la ausencia de las cinco figuras, lo que repercutió muy negativamente en la venta de abonos y entradas, y hasta hoy ninguna de las dos partes había dado paso alguno para la solución del conflicto. Se ha rumoreado, eso sí, que se había roto la unidad entre los toreros rebeldes, y alguno de ellos, como es el caso de Manzanares, había mostrado en privado su deseo de volver al albero maestrante.