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OBITUARIO

Pierre Ryckmans, ‘Simon Leys’, sinólogo que denunció a Mao

Fue pionero en mostrar la barbarie de la Revolución Cultural

Pierre Rickmans, 'Simon Leys', en 1998.
Pierre Rickmans, 'Simon Leys', en 1998. AFP

Pierre Ryckmans (Bruselas, 1934), que publicaba bajo el seudónimo de Simon Leys, murió el pasado lunes a los 78 años en Canberra. Extraordinario y erudito crítico literario, notabilísimo novelista, agudo ensayista y riguroso traductor de los textos clásicos chinos, fue uno de los primeros intelectuales europeos en denunciar los horrores de la Revolución Cultural que Mao Zedong lanzó en China a mediados de los años sesenta.

Ryckmans estudió Derecho en la Universidad de Lovaina de su Bélgica natal, y más tarde lengua, literatura y arte chino en Taiwan. Trabajó en Hong Kong como diplomático y en 1970 se estableció definitvamente en Australia. Allí dio clases de Literatura China en la Universidad Nacional de Australia, primero, y más tarde fue catedrático de Sinología en la de Sidney desde 1987 hasta 1993.

Con Los trajes nuevos del presidente Mao (publicado en inglés en 1971, y en español por Tusquets en 1976) se convirtió en un temprano denunciante de la Revolución Cultural, el movimiento lanzado por Mao Zedong para purgar de elementos burgueses la sociedad y la política china. Ryckmans —que por recomendación de su editor firmó el libro como Simon Leys para no ser declarado persona non grata por la República Popular China— publicó su obra durante la fase en la que la Revolución Cultural estaba en el cénit de la barbarie, nadando a contracorriente de la opinión sobre ella, abrumadoramente favorable, del mandarinato intelectual del momento.

Entre sus otras obras traducidas al español están Sombras chinas (1977), La muerte de Napoleón —llevada a la pantalla (Mi Napoleón) por Alan Taylor en 2001— o Los náufragos del Batavia: anatomía de una masacre (Acantilado, 2011). Este último ensayo es un documentado relato de uno de los más célebres naufragios de la historia —el del Batavia, embarcación de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales que se hundió frente a la costa occidental de Australia en 1829— y del posterior régimen de terror que impuso sobre los supervivientes Jeronimus Cornelisz... imposible no leer la obra también como una fábula que alude a cualquier vesania totalitaria.

Ryckmans, brillante prosista en francés y en inglés, era un amante apasionado del mar y un caluroso polemista; sonada fue, por ejemplo la diatriba que sostuvo con otro gran esgrimista intelectual, Christopher Hitchens, a propósito de la figura de Teresa de Calcuta.