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Velázquez y Calderón de la Barca: el pintor de la corte enfrentado a sus dilemas

La obra de Calderón de la Barca 'Darlo todo y no dar nada' se representa en el auditorio del Prado para realzar la exposición de Velázquez

'Darlo todo y no dar nada' de Pedro Calderón de la Barca.
'Darlo todo y no dar nada' de Pedro Calderón de la Barca.

El pintor Apeles tenía que plasmar el rostro defectuoso de Alejandro Magno sin incurrir ni en la adulación ni en la traición. ¿Debía ocultarlo, así satisfacer al rey pero falsear el ser de su oficio, la representación? Para más inri, los cortesanos eran reticentes a su trabajo y uno de ellos en particular se echó las manos a la cabeza al descubrir que el mandatario le iba a pagar medio talento por la obra. Protestó. Alejandro Magno entonces dobló la retribución a un talento en toda una declaración de intenciones.

Diego de Velázquez también tuvo que lidiar con la polémica en la corte de Felipe IV, un contexto en el que el monarca apostaba fervientemente por la pintura, mientras que los cortesanos se mostraban recelosos. Nos lo recuerda Javier Portús, jefe de conservación de Pintura Española del Museo Nacional del Prado (hasta 1700), ante la representación de la obra de Pedro Calderón de la Barca Darlo todo y no dar nada que acompaña a la exposición Velázquez y la familia de Felipe IV y que se representará en el auditorio de la pinacoteca los días 25 de octubre, 15 de noviembre, 13 de diciembre y 10 de enero. Así, la obra del gran pintor español gana volumen y perspectiva y el Prado se abre a otros artes como viene haciendo; el teatro sirve para que el espectador pueda experimentar el ambiente palaciego de la época. “Se trata de una exposición de arte, también de historia por la representación de la familia real y de la cultura cortesana”, asegura Portús.

Calderón deseaba advertir a Felipe IV de que la voluntad del monarca debía estar por encima de sus pasiones y respetar la libertad individual, recurriendo a un episodio legendario de la vida de Alejandro Magno —un triángulo amoroso con el retratista Apeles y con la bella Campaspe—. Y lo hizo con esta comedia escrita en 1561, que es una pieza musical interpretada por seis actores cantantes que se multiplican en más de 15 personajes. El retratista Apeles dio salida al dilema del retrato al pintar a Alejandro Magno de perfil, explica Portús, y la obra de Calderón habla precisamente de las relaciones entre un soberano y su pintor. La muestra Velázquez y la familia de Felipe IV recoge el conjunto más importante de retratos realizados en la corte desde el retorno del sevillano de su segundo viaje a Italia.

“Calderón plantea el honor que merece la pintura del retrato. Y el pintor cortesano debía emplear su ingenio además de su habilidad para imitar”, agrega Portús, quien además señala que los problemas a los que se enfrentó Apeles son un eco de los que debió solucionar el mismo Velázquez. Asimismo, exposición y obra teatral dan cuenta de un momento, la mitad del siglo XVII, “que era la edad de oro del retrato cortesano y también la del teatro de la corte, con Calderón escribiendo algunas de sus mejores representaciones”.

La Compañía delabarca lleva a escena el montaje de Darlo todo y no dar nada, cuyos protagonistas son José Rubio, Alex Larrumbe y Laura Cabrera entre otros. Dirigida y adaptada por Nuria Alkorta, la música grabada la conforman las flautas, el violín barroco, la vihuela de arco, la tiorba y la guitarra barroca.

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