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“Me asombra cómo este Gobierno se carga el cine español”

Elijah Wood presenta en el festival de Sitges 'Grand piano' el tercer filme de Eugenio Mira, y en el que encarna al mejor pianista del mundo

Elijah Wood,en el festival de Sitges. Ampliar foto
Elijah Wood,en el festival de Sitges. EL PAÍS

Después de todo, va a resultar que lo que buscaba Frodo era una paella, y que, al final del camino, a la comunidad del anillo le esperaba un restaurante con tapas deconstruidas. Al menos Elijah Wood —el actor que puso rostro al personaje de J. R. R. Tolkien en la trilogía de películas más taquillera de la historia— así lo ha vivido: en 2012 estuvo cinco meses en España rodando. Y no para protagonizar una superproducción estadounidense a la búsqueda de buenos técnicos con salarios bajos y desgravaciones fiscales en Canarias. No, sino para trabajar en películas 100% españolas: Grand piano, de Eugenio Mira, que ayer inauguró la 46ª edición del festival de Sitges y que llega a las salas comerciales el próximo 25 de octubre, y Open windows, de Nacho Vigalondo.

El arte es lo último que debes recortar en tiempos difíciles porque es catártico”

Wood tiene una curiosa carrera a sus espaldas. De niño prodigio que superó la maldición culkiniana a actor con talento para olfatear buenos títulos indies. A sus 32 años —en persona, con algo de barba, es imposible saber qué edad tiene— ya ha aprendido a navegar entre las diversas corrientes cinematográficas, a saltar de una película de animación como Happy feet a zambullirse en pequeños dramas como Todo está iluminado, ¡Olvídate de mí! o Bobby o aparecer en taquillazos estilo Sin city. Y sí, claro, siempre le quedará la Tierra Media, pero eso queda a millones de kilómetros. Si queda.

Y España está más a mano: “En los últimos cinco, diez años he visto bastantes películas españolas que me encantaron de cineastas interesantes, como, por ejemplo, Nacho Vigalondo. Además hace tres años conocí a Nacho y a Eugenio Mira en Austin [Texas], en uno de sus festivales de cine. Mi actual conexión empezó ahí, aunque tuvo un prólogo con Álex de la Iglesia, cuando hice Los crímenes de Oxford en 2008. Puede que Álex sembrara la semilla. Él es una fuerza de la naturaleza y tiene una personalidad arrolladora”. Pero aquel rodaje ocurrió en Londres, aunque el actor recuerda con admiración al equipo técnico español, y considera que el encuentro en Austin fue su epifanía real con el cine patrio. “Aquel contacto fue el que permitió que me ocurriera Grand piano, que Eugenio pensara en mí. Muy a menudo es refrescante filmar fuera de tu país. Como estadounidense, me encanta viajar, pasar mucho tiempo por ahí trabajando con gente muy distinta. Y sé que sonará a típica frase de promoción, pero recalco: Grand piano es una de las mejores experiencias cinematográficas de mi vida”.

En la última década las películas españolas han llegado muy lejos”

En el tercer filme de Eugenio Mira —que cuenta con Adrián Guerra y Rodrigo Cortés, los artífices de Buried (Enterrado), como coproductores— Wood encarna a Tom, el mejor pianista del mundo, que vuelve a tocar en Chicago ante el público tras cinco años de retiro provocado por una mala experiencia en su último concierto. Pero un melómano amenaza de muerte a su esposa y Tom, con un pinganillo en el oído impuesto por el criminal (John Cusack), debe ceder al chantaje y tocar de forma perfecta, mientras intenta salvar la vida de su mujer antes de que acabe la actuación. Siendo fácil, es Buried en una sala de conciertos. Siendo sinceros, es una sobresaliente apuesta visual con aroma a thriller hitchcockiano. “Fue un rodaje difícil. Todo un reto tanto técnico, porque el 80% del metraje ocurre en tiempo real, como personal, porque debía de dar el pego como pianista. Tengo la base, tengo incluso una pequeña discográfica y di clases de pequeño, así que conozco el paisaje, no me resulta extraño el instrumento. Es cuestión de ritmo, coreografía y timing”.

A Wood nada parece molestarle. “Es cierto, sentado en el piano no puedes jugar mucho con los movimientos. Pero a veces, las limitaciones tienen algo de liberadoras. Encontré la libertad en ese constreñimiento”. Habla con pasión de aquel rodaje, de cómo su personaje mezcla una ansiedad artística con una desesperación personal. “Se te olvida además que oye una voz en su cabeza, lo que da mucho juego como actor: ¿de verdad hay alguien al otro lado del auricular? En realidad, hay un viaje interior del personaje que no solo consiste en derrotar al piano, sino en superarse a sí mismo, en crecer”.

Niños prodigio que triunfaron

Elijah Wood.No es el único en superar con éxito la infancia y la pubertad en el cine. Aquí van otros nombres que completaron la transición.

Ryan Gosling. Era el chaval canadiense del grupo de presentadores de El club Mickey Mouse con 13 años, donde coincidió con Justin Timberlake, Christina Aguilera y Britney Spears. Ahora no para de acumular éxitos y trabajos fascinantes.

Joseph Gordon-Levitt. Con siete años ya actuaba en la tele, ahora con 32 es uno de los talentos de Hollywood, el último Robin de El caballero oscuro y ya ha debutado como director con Don Jon.

Leonardo DiCaprio. Estaba predestinado: nació en Hollywood. Nadie se acuerda ya de que con 16 años actuaba en Santa Bárbara, hoy solo trabaja con los más grandes cineastas.

Jodie Foster. A los tres años hacía anuncios y a los seis participó en El show de Doris Day (1969). Cuarenta años más tarde ya ha ganado dos oscars y dirigido tres películas muy interesantes.

Hablando de viajes, El señor de los anillos, que parece una nota discordante en una carrera aparentemente muy meditada. “Eso es gracioso. Nunca me lo había planteado así. Desde luego, es seguramente el trabajo más inmenso que haga en mi vida, sobrepasando cualquier expectativa y convirtiéndose en un icono cinematográfico popular. Es que El señor de los anillos ha sobrepasado el mero concepto de película. Circunscribiéndome al personaje, Frodo me sonaba familiar, porque vivía un viaje que implicaba un proceso de maduración. Si hubieras estado en el rodaje… El público catálogo la trilogía como superproducción hollywoodiense y nosotros no lo sentimos así. Sí que estábamos en una película indie grande, pero jamás de un tamaño superior. El proyecto estaba muy pegado a la tierra, y eso fue un acierto de Peter Jackson”.

Ya que ha trabajado en España, y vuelve en la semana en que Montoro se convirtió en el villano de la industria cinematográfica española, ¿qué le parecen los recortes estatales en el cine? “Sé lo difícil que es hacer cine aquí. Sé que la gente busca los resquicios que puede para seguir filmando y soy consciente de la mala situación económica actual. Hoy, rodar cine es un privilegio, así que debes involucrarte en tu película como si fuera la última. Nadie te garantiza el futuro. Pero me asombra cómo un Gobierno se carga el cine español, un arte que ha llegado muy lejos, se ha expandido por el resto del mundo en la última década aprovechando un momento de apetitos culturales globalizados. Es cargarse el trabajo de años. Y el arte conforma la identidad de una nación. En tiempos difíciles, el arte es lo último que debes recortar, porque sirve para que la gente se exprese, es catártico y crea autoconfianza. No tiene sentido para mí”.

En el futuro, a Elijah Wood le espera la dirección. Por ahora tiene una pequeña productora (“Es complicado porque mi solo nombre no levanta financiación para un filme, y soy algo egoísta: estamos haciendo películas de las que a mí me gusta ver, espero que el público también las aprecie”, se carcajea), y más adelante… “Es raro. Pienso inconscientemente en ello, pero debo ponerme de forma activa. Sí, ahí está”.

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