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The Beatles: el hechizo nunca cesa

La discografía de la banda, en versión remasterizada, cada domingo con EL PAÍS

Primera entrega, el 13 de octubre: el clásico ‘Sgt. Pepper’s lonely hearts club band’

Una foto del grupo de 1969.
Una foto del grupo de 1969.

Si no hubiesen existido, habría que haberlos inventado. O en palabras de John Lennon: “Antes de The Beatles, todo era distinto; después de The Beatles, nada fue igual”. No le faltaba razón al cantante y guitarrista de la banda pop más exitosa de todos los tiempos. La música popular no sería lo mismo sin ellos, pero tampoco el pasado siglo XX. Sus canciones representaron el gozo de vivir, la cruzada por la liberación sentimental y la plenitud de las emociones en la trepidante década de los sesenta en la que el mundo civilizado, tras la explosión demográfica, estaba lleno de jóvenes que necesitaban tener algo en lo que diferenciarse de la rígida moral de aquellos padres y abuelos que venían de dos guerras mundiales y la gran depresión. Y estos cuatro chicos de Liverpool no solo se lo dieron a los jóvenes, sino que además se hicieron profetas de más generaciones.

Fueron solamente ocho años de existencia, los que transcurrieron desde 1962 a 1970, pero suficientes para que este grupo, surgido del encuentro de dos amigos del colegio llamados John y Paul, cambiase definitivamente y para siempre el estado de las cosas. Tal vez, como decía George Harrison, el secreto se encontraba en que “cada año de The Beatles parecía 20 años”. Pero había una razón tan sencilla como extraordinaria: la fabulosa e irrepetible combinación de talento, especialmente la sociedad formada por Lennon y McCartney, en una banda que empezó tímidamente dedicada a las versiones y al skiffle —un género que mezcla folk y rhythm and blues— y acabó tocando todos los estilos posibles de la música popular de entonces, revolucionando los conceptos de canción y disco pop.

Una producción asombrosa para tan breve periodo de tiempo, al alcance de muy pocos artistas e impensable de concebir actualmente. Una obra que ahora EL PAÍS ofrece en exclusiva y completamente remasterizada. Se trata de 14 álbumes imprescindibles que recorren el fascinante viaje de los Beatles por la música popular. Cada domingo en el quiosco se puede conseguir un disco al precio de 9,90 euros. Solo los dobles The Beatles (White album) y Past masters costarán 12,90 euros cada uno. La colección comienza el 13 de octubre con Sgt. Pepper’s lonely hearts club band, considerado por buena parte de la crítica especializada como el mejor álbum de la historia, un trabajo que sirvió para que el maravilloso laboratorio de ideas de los Fab four alcanzase su cenit en el estudio de grabación de Abbey Road. En la tercera entrega, además, se puede adquirir la caja para guardar los discos de la colección.

En álbumes como Please, please, me, With The Beatles o Help!, definieron el nuevo lenguaje del pop, en el que los ritmos frenéticos convivían con las vivencias y los desvaríos emocionales de la clase trabajadora británica. Su subversión consistió en alimentar el hambre de los jóvenes que menospreciaban los vestigios de la sociedad victoriana, la misma que había condenado por sodomía al escritor Oscar Wilde, exacerbada de moralismos, disciplina y severos prejuicios. En palabras del historiador británico Tony Judt: “Su música, a fin de cuentas, protestaba por ti”. Una protesta que rompía con las ataduras del poder y las normas a través de la liberación personal y, aún más importante, la liberación social. Sus canciones otorgaron carácter público y compromiso.

Pero su idioma acabó siendo transnacional, universal. Cuando un adolescente Tom Petty los escuchó por primera vez en Estados Unidos, dijo: “Sonaban como marcianos”. Discos como Revolver, Sgt. Pepper’s lonely hearts club band o Abbey road, repletos de aventuras compositivas, les impulsaron aún más hacia la posteridad, consiguiendo la más grande de las conquistas. Porque el mayor logro de los Beatles fue revolucionar los corazones. Allí, en los sesenta, cuando hubo vanguardias artísticas de todo tipo y también una revolución teórica, donde estructuralistas, marxistas o intelectuales de otra etiqueta se interrogaban por el papel del ciudadano en la sociedad. Allí, en esa agitación de ideas de una década marcada por las pasiones y el hedonismo, los cuatro de Liverpool, a la cabeza de la caballería pesada de la época dorada del pop y el rock, enamoraron como un flechazo al planeta. Como afirmó Harrison: “The Beatles salvaron al mundo del aburrimiento”. Pero el tiempo hoy nos permite ver algo más: cuanto más nos alejamos de aquellos años de vida, más grandes resultan. Y ese es el verdadero don de The Beatles.

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