Entrevista con Javier Gomá Lanzón

Ciclo Babelia

Javier Gomá Lanzón

El pensador charlará con los lectores sobre su último libro, 'Necesario pero imposible' (Taurus), en el que indaga sobre la esperanza tras la mortalidad.
Foto: Samuel Sánchez
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1Antonio Babío10/04/2013 06:07:28

Hola Javier, ¿es necesario seguir hablando de Dios y de la vida más allá de la vida, cuando científicos-filósofos como Hawkings o Dawkins afirman que ya no es necesario para explicar el origen del Universo?

Hola, Antonio. Una de las cosas más sorprendentes de algunos hombres de ciencia es la ligereza con la que hablan de asuntos que no son de su estricta competencia. Los científicos estudian la materia, Dios sería en su caso una entidad inmaterial, invisible. En principio, son realidades inconmensurables y sin embargo eso no frena ni retrae a ciertos positivistas de decir cosas tremebundas. Cuando Hawking razona sobre Dios es como cuando razona sobre fútbol.

2Elena Postigo Solana10/04/2013 06:12:05

En una cultura contemporánea donde predomina la visión cientifista y reduccionista sobre el hombre, en la que se reduce todo a materia, ¿es posible sostener sobre bases racionales y con rigor que el ser humano no se reduce a materia? ¿Cómo explicaría, si existe, esa dimensión inmaterial de lo humano? Muchas gracias por sus ensayos y artículos, contribuyen a que en España haya hoy en día pensamiento serio de gran calado vital y ético.

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El positivismo es extremadamente positivo como método científico porque, al insistir en la necesidad de verificar las proposiciones teóricas, contribuye a que el conocimiento progrese. Pero cuando el positivismo se extralimita y de ser el mejor de los métodos científicos viene a convertirse en una afirmación metafísica, yerra completamente en sus objetivos. El positivismo metafísico es aquel que dice que la experiencia que perciben los sentidos tiene el monopolio de la realidad, porque no hay más realidad que esa experiencia. Ahora bien, eso no es seguro, no hay manera de probarlo, es una creencia como otras creencias. Es este ámbito, el de las creencias, en el que he deseado situar la argumentación de mi libro. Nada sabemos positivamente, entonces se trata de formular hipótesis creíbles sobre esa dimensión no experimental. Gracias por sus comentarios a mis textos, Elena

3Cándido10/04/2013 06:16:52

¿Qué papel juegan en su filosofía, los enfermos psíquicos, deficientes mentales? ¿Cabe también para ellos una teoría de la imitación y de la ejemplaridad? ¿Son aptos para la esperanza?

En "Necesario pero imposible" distingo entre dos clases de vidas: las que siguen una "ley de vida" (estadio adolescente-estético, estadio madurez ético y muerte) y, en segundo lugar, todas esas vidas sin destino, esas vidas rotas, anuladas, tachadas, a las que el mundo ni siquiera les permite seguir la ley de la vida. La filosofía ha pensado demasiadas veces como si esta segunda clase de seres no existieran, como si todos fuéramos como las figuras de los frisos del Partenón, cinceladas por Fidias. Esta segunda clase (todos pertenecemos de alguna manera a ella) me las tomo en serio en mi libro: son ellos particularmente aptos para la esperanza y en ese sentido modelos dignos de imitación

4Bertrand Rusell10/04/2013 06:20:50

Le pregunto desde la discrepancia, pero con el mas absoluto de los respetos : ¿No le parece que la simple idea de Dios es ya un anacronismo en si misma?. Si todo ha de tener una causa, y Dios es causa de todo, ¿porque el no ha de tener origen y se basta a si mismo para justificarse?. Saludos.

Su pregunta me parece perfectamente respetuosa. "Necesario pero imposible" no es un libro sobre Dios: su enfoque es filosófico y antropológico. Interroga si es pensable una continuidad de la historia de la individualidad más allá de la muerte; es decir, si podemos pensar en una ampliación de las posibilidades existenciales del hombre. Dios, en todo caso, tiene un papel secundario, de auxilio en esa hipotética continuidad. Ahora bien, mi libro se separa expresamente de ese Dios creador y providente, señor del universo, que exige sometimiento, adoración y alabanza. El Dios que, como hipótesis, se evoca ese ese Dios de la esperanza que simplemente apoyaría una prórroga de nuestra mortalidad a continuación de este mundo

5MZ10/04/2013 06:24:59

Usted pertenece al cuerpo de Letrados del Consejo de Estado,cuyo proceso selectivo es considerado por muchos como el más difícil de cuantos existen en nuestra función pública. ¿Qué ha aportado a su obra filosófica esa experiencia vital?

El estudio de las leyes, en un plano teórico, y el servicio práctico en el Consejo me han ayudado a comprender mejor las instituciones de la sociedad en su funcionamiento real. Mis libros proponen un ideal a nuestro tiempo pero ningún ideal puede ignorar la realidad a la que se dirige. Además de la experiencia personal, la experiencia profesional colabora a la hora de completar el cuadro

6Nuria Monje10/04/2013 06:27:47

Yo estoy segura de que después hay otra vida en una forma que desconocemos. ¿Qué me diría si le digo que tengo la certeza? Y no es el cielo ni nada relacionado con la religión...

Depende lo que se entienda por certeza. Una certidumbre positiva, experimental, me costaría mucho admitirlo. Pero hay otros modos de acceso a la realidad: intuiciones, acontecimientos personales significativos...Esta segunda forma de certeza yo se lo concedería con gusto, Nuria. El problema reside en que, al ser un fenómeno privado, carece de valor para la filosofía

7Jorge10/04/2013 06:33:20

El Jesús de Galilea que estableces como ejemplo en el libro me lleva a una duda: ¿con qué figura de Jesús te quedas? Queda claro que rechazas el Cristo paulino e imagino que tampoco te convence la vertiente más esotérica (San Juan o los tres evangelios gnósticos), prefieriendo al "Jesús humano" antes que al, digamos, "jungiano". ¿Puede reducirse la figura de Jesús a lo ético, prescindiendo de la tramoya mitopoiética?

El Jesús jungiano es sólo una de las representaciones de sus arquetipos, que me interesaron mucho en mi primer libro, "Imitación y experiencia", pero no sirven para conocer a Jesús. El problema del Jesús gnóstico es que es tardío y supone un falseamiento o ideologización del real. El Jesús ético (que hoy muchos siguen destacando) es el Jesús de la teología liberal del siglo XIX, ampliamente superado por toda la deslumbrante historiografía posterior. Me interesa el Jesús que se desprende de las últimas investigaciones, humano pero extraño; trágico, porque murió no sólo equivocado sino también fracasado; y sobre todo ejemplar, no sólo extraordinariamente ejemplar (el mejor de todos) sino excepcionalmente ejemplar (género único), una percepción que llevó a sus seguidores a reconocer en él una condición extrahumana

8Kokoliso10/04/2013 06:43:13

En su libro reflexiona sobre la posibilidad de una mortalidad prorrogada, de que la "realidad" no se agote en la experiencia, fundando, desde la filosofía, una vía para la Esperanza. Como especulación, cada cual en su intimidad, asumirá en distinto grado esta posibilidad o la rechazará por completo. Mis preguntas son: 1) ¿En que grado asume usted dicha posibilidad? 2) ¿Es usted una persona creyente? De ser así, ¿existe alguna relación entre su Fe y la génesis de su libro? Gracias.

Entre mis colaboraciones de Babelia, sección "todo a mil" (que suspendo precisamente el próximo sábado, lleno de agradecimiento, por razones que explico en el artículo), hay uno reciente titulado "Escurrir el bulto". A veces me reprochan que no opine sobre asuntos controvertidos de actualidad. Pero lo hago por fidelidad a mis ideas. Me gusta definirme como "especialista en ideas generales". Creo que el filósofo debe mantenerse en ese plano de generalidad, evitando involucrarse en esos temas que siguen la lógica política del amigo-enemigo. En el tema de la esperanza, en este país ha habido tradicionalmente un antagonismo entre un catolicismo militante y un agnosticismo o ateísmo igualmente militante. Y me preocupaba mucho que mi libro, que trata de recuperar para la filosofía el antiguo tratado de la inmortalidad del alma aunque bajo otros presupuestos distintos de los tradicionales, fuera apropiado por uno de los dos bandos en oposición. Declarar yo mi posición personal en el problema creo que podría distorsionar la recepción de mis ideas filosóficas, que es lo principal para mí; además de que considero que la filosofía debe mantener siempre ese plano de generalidad que trasciende la anécdota, incluida la anécdota del autor mismo y sus opciones personales

9Malena10/04/2013 06:48:13

¿Cómo le podríamos explicar a nuestros hijos (incluso adolescentes), qué es la ejemplaridad y qué es la individualidad?

Hay veces en que nos preguntamos qué tipo de persona es alguien en general; no si es buena madre o profesional o ciudadano, sino, en general, qué tipo de persona es. Y entonces resulta que hay algunas personas que son, así en general, fiables, dignas de crédito. Una manera de definir la ejemplaridad (hay otras pero ahora me dirijo al adolescente) es decir que ejemplar es el hombre-mujer cuya vida en general inspira confianza. Otra manera sería ésta: ejemplar es hoy aquella vida que si se generaliza a todos los miembros de la sociedad, produce en ésta un efecto cívico, positivo, propicio a la convivencia.

10Scheler10/04/2013 06:52:45

¿Por qué es "mejor" la sabiduría frente a la inteligencia? ¿Se trata de algo ejemplar?

En uno de mis "Todo a mil" de Babelia, el titulado "Huelga general", distingo entre sabiduría e inteligencia. La inteligencia es la habilidad para procurarse los medios necesarios para conseguir unos fines; la sabiduría es el arte de escoger bien esos fines, aquellos que más nos gratifican en todos los planos de la existencia y mejor resisten la seriedad de la realidad y su corrosiva erosión. La inteligencia es importantísima para hacer progresar el mundo (la ciencia y la empresa son dos de sus manifestaciones cimeras) mientras que la sabiduría es aquello que te permite ese progreso hacia uno mismo del que hablaba Aristóteles. Como los negocios de la inteligencia muchas veces nos atrapan en su rueda, conviene de vez en cuando declararse en huelga general y retirarse para volver a considerar el valor de los fines hasta entonces elegidos para confirmarlos o cambiarlos por otros mejores

11Gustavo10/04/2013 07:01:20

Habiendo leído sus libros, se me plantea una duda. Si no le he interpretado mal, usted propone una ética basada en la ejemplaridad, en aquellas personas que actúan como ejemplo, lo cual podría conducir a una ética formal. No obstante, ¿cómo se determina que una persona es ejemplar? ¿La respuesta a esta pregunta no nos lleva nuevamente a una ética de tipo material? Muchas gracias.

La ejemplaridad tiene un aspecto formal: es ejemplar, sin atención al contenido, aquel comportamiento que, si se generaliza al todo social, despliega un efecto fecundo, cívico. Desde una perspectiva material, el contenido de la ejemplaridad puede variar históricamente y es obvio que lo que se entiende por ejemplar en Esparta antigua no es lo mismo que lo que puede juzgarse por tal en la India contemporánea, etc. Pero en "Aquiles en el gineceo", donde compendio el camino de la vida en un paso del estadio estético al ético, propongo un cierto contenido fijo e invariable para la ejemplaridad. En su formulación típica (admite excepcionales), el paso del estadio estético al ético exige una doble especialización: la especialización del corazón (fundar una casa) y la del oficio (elegir una profesión). Esas dos especializaciones, que suponen en ambos casos un proceso de socialización e integración del individuo en la economía productiva, conformaría ese mínimo material invariable de la ejemplaridad. Este punto lo desarrollo luego más extensamente en "Ejemplaridad pública" ()

12Humberto Cordero Galdós 10/04/2013 07:06:41

¿A través de qué medios principalmente usted considera que podríamos superar la escisión entre los ámbitos de la ética, la estética y el conocimiento para alcanzar la sabiduría entendida como el saber vivir en comunidad en un contexto como el nuestro?

A través de la recuperación de un ideal propuesto a nuestro tiempo. Un verdadero ideal contiene aspectos ontológicos, éticos, estéticos y epistemológicos. El ideal que propongo es el de la ejemplaridad. La verdad como ejemplo (ontología), que se conoce mediante una praxis (imitación), que nos interpela para que observemos determinado comportamiento (ética) y que puede ser una base para pensar en la esperanza, tema al que dedico el último libro. Sobre los aspectos estéticos del ideal he publicado un libro titulado "Materiales para una estética" (Cátedra Jorge Oteiza), de momento sólo una reunión preparatoria de escritos para un desarrollo pendiente

13Lápiz-210/04/2013 07:11:12

¿Te consideras un hombre guapo? ¿Eres un imitador o un experto? ¿A quién imitas? ¿Son los March divertidos en la intimidad? ¿Alguna vez ves tu nombre escrito como Goma? ¿Si te imitara alguien podríamos llamarle Goma-2?

Siempre he deseado que me preguntaran si me considero un hombre guapo -no me ha pasado nunca- porque es una ocasión pintiparada para repetir una de mis frases favoritas emulando a modelos y actrices de mi particular panteón de bellas: "He escrito todos mis libros, he hecho mis oposiciones y mis estudios, etc, porque quiero demostrar al mundo que no soy sólo una cara bonita". Gracias, amigo

Mensaje de Despedida

Este formato del chat me gusta especialmente. He disfrutado mucho gracias a quienes habéis tenido la amabilidad de formular una pregunta y me habéis inducido a contestar. Mi gratitud y también a todos los que, sin escribir, habéis dedicado un tiempo a leer esta conversación. Para quien lo desee, podemos seguir la conversación en twitter @JavierGomaL. Confío en que haya sido de vuestro interés. Os mando a todos un amistoso abrazo

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