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Chico y Chica: “La gente llama moderno a cualquier cosa”

Chico y Chica regresan con 'Los estudiosos', su primer álbum en ocho años

Alicia San Juan y José Luis Rebollo nos hablan de Garci, de Facebook, de Rajoy, de pelos, del IVA... y de su disco

José Luis y Rebollo y Alicia San Juan, también conocidos como Chico y Chica.
José Luis y Rebollo y Alicia San Juan, también conocidos como Chico y Chica.

Al hablar con Chico y Chica se corre un peligro: perderse en los personajes que sugieren sus canciones y dejar de ver a las personas que las hacen. Alicia San Juan y José Luis Rebollo, José Luis y Alicia, llevan facturando un universo personalísimo e intransferible desde que Astrud decidiera, en el cambio de siglo, fundar el sello Austrohúngaro con el fin de dar salida a los discos de este dúo bilbaíno (fueron ellos quienes estrenaron su catálogo). Su rareza solo es equiparable a un talento que les ha granjeado un culto inquebrantable en ciertas esferas de las cenizas de eso que conocimos como indie y que hoy ya nadie sabe cómo llamar. A ellos poco les importa.

Trabajan tan lento que a punto estuvimos de pensar que se habían extinguido de inanición creativa. Pero aquí están. Han vuelto con Los estudiosos, un álbum que elude “el típico CD” para presentarse como lo que ellos llaman “formato álbum EMI tecnopop continental” inspirado en sus venerados L’Arca di Noè, de Franco Battiato, y Computer world, de Kraftwerk. Una rodaja que incluye, haciendo acopio de sus propias definiciones: textos hablados tipo Laurie Anderson, canción-reproche, arreglos inspirados en Maurice Jarre, cajas de ritmo rescatadas de la era de OMD y Propaganda, fraseos deconstruidos vía sampling, cuentos de intriga de tintes científico-cotillas, tarareos elevados a la categoría de estribillo, su ya clásica entrega de la radionovela 4 en Alicante y otros retruécanos varios. Como dosis extra, han publicado también Rapsodia de los estudiosos, una revisión instrumental del álbum con sus respectivos títulos en latín y un episodio de radiolibro. Mejor será que se expliquen ellos mismos.

Pregunta: Han pasado ocho años desde la publicación de Status, vuestro anterior disco en formato largo. Muchos empezábamos a pensar que teníais el síndrome de Terrence Malick, que hasta hace nada sacaba una película cada década. ¿Por qué esa contención creativa?

Chico: Ni idea de por qué tardamos tanto. Cuando nos ponemos a grabar de repente vemos que se nos ha pasado el invierno y que ya estamos en verano. Y luego pasa el verano y seguimos sin terminar. Y así sucesivamente. Debe de ser porque, además de ser lentos, nos dedicamos a otras cosas.

Chica: Aparte, que nos vemos poco. Nos cuesta mucho arrancar y coger el ritmo.

Pregunta: ¿Cómo os ganáis la vida?

Es mejor que digan que somos de culto a que digan que somos unos estrechos

Chico: Haciendo música (jajaja). Noooo. Yo pincho y llevo la programación de un club [el Fever, de Bilbao]. Y entre semana me apunto a diferentes cosas: hago la música de un festival de teatro y danza, una sesión experimental por encargo… Aparte estudio inglés.

Chica: Haces Pilates.

Chico: Eso, hago gimnasia.

Chica: Yo hago yoga los martes. Y el resto del tiempo estoy en Radio Euskadi. Llevo haciendo radio desde muy pequeña.

Chico: Por eso a veces te salen voces como más falsas.

Chica: O de locutora coñazo. Pero, como le pongo mucho interés, trato de ser original siempre. Esto de la voz me da un entrenamiento diario. Ya sabes, a fuerza de capar grillos te haces capador.

Pregunta:¿El título de Los estudiosos oculta algún mensaje?

Chico: Es una palabra que aparece mucho en El nombre de la rosa. Todos los monjes que aparecen son estudiosos, personas de vocación, entregadas a una cosa. Nos daba un rollo que no nos pegaba mucho, y le daba al disco un toque invernal, como recogido.

Chica: Y luego, claro, el llamarte estudioso te levanta a ti también. Te lo crees más.

Pregunta: Habéis definido vuestras canciones como “costumbrismo fantástico”. ¿Es una respuesta comodín para salir del paso cuando se os pregunta?

Chica: Este disco está en más en lo fantástico que en lo cotidiano. Y cuando hemos dicho que hacemos “costumbrismo fantástico” no ha sido para salir del paso, es una definición pensada.

Chico: ¿Ah, sí? Pues yo ni me acuerdo.

Chica: Sí, hombre, sí, lo decimos muchas veces.

Pregunta: Dejemos lo fantástico por un momento a un lado. ¿Qué cosas del mundo real os han suscitado más interés últimamente?

Próximo concierto

Madrid. Día 24 de noviembre en la sala Ochoymedio (Barceló, 11), con Hidrogenesse.

Chico: Pues, fíjate, del mundo real lo que más interés nos ha suscitado es la nueva película de Garci [Holmes & Watson. Madrid days].

Chica: Sí, en eso estaba pensando.

Chico: La nueva película de Garci pertenece al mundo real…

Chica: …Y no te obliga a estar en Facebook. Garci es un hombre que no te hace sentir que si no estás en el Facebook te pierdes la vida. Al contrario, te conecta con la vida real.

Pregunta: ¿De dónde os viene la devoción por José Luis Garci?

Chica: Nos gusta el cine que hace.

Chico: Nos gusta mucho el tempo de sus películas, los actores con Garci actúan de una manera muy diferente a como actúan en otras películas.

Pregunta: Por ejemplo, Elsa Pataky.

Chico: ¡Por ejemplo! En Ninette fue un descubrimiento.

Chica: Garci cogió a Elsa Pataky y la vimos en un registro que hasta entonces no la habíamos visto. Da oportunidad a cosas con las que la gente tiene muchos prejuicios. Yo a Garci le veo desprejuiciado.

Chico: Es como si dijera a los actores: “Tú tienes que decir esto pero, por favor, léelo lento, date tu tiempo para contarlo, que la gente tiene paciencia y quiere escuchar lo que vas a decir”. No es como otras películas, donde la gente lo dice todo muy deprisa y hay ruido todo el rato. Yo lo veo muy clásico. Y no se parece a nadie. Una película de Garci, si no la ves, no tienes otra que te la sustituya, desde luego. Y es que tiene películas tan chulas… Yo cuando vi You’re the one flipé. No hay ninguna película parecida a esa.

Chica: O Canción de cuna.

Pregunta: ¿Salváis incluso Sangre de mayo?

Chico: Ah, a mí esa no me gustó mucho.

Chica: Pero El abuelo no podrás decir que no te gusta. Además, ¿qué director no tiene una película mala?

Chico: Y luego, lo que tiene Garci es que en sus películas intenta contar cosas muy profundas. Y eso nos encanta. Dice: “Voy a hablar del amor”. Y coge y te habla del amor y del enamoramiento.

Chica: Y se tira tres horas con eso.

Garci es un hombre que no te hace sentir que si no estás en el Facebook te pierdes la vida

Chico: Y dices: “Qué bien lo ha contado”. En You’re the one el niño se cuelga de esta rubia, esta… de Lydia Bosch. Y el profesor también se cuelga de ella hasta las trancas, pero se cuelgan los dos con una finura… Y dices: “Jo, qué bien ha explicado cómo es cuando te cuelgas de una persona”.

Chica: Y luego ha creado esos casting fetichistas, con Carlos Hipólito, por ejemplo, que sale siempre, y es un actor muy agradable, tan templao. A mí me ha creado una fidelidad que no me la explico.

Pregunta: Resulta curioso que alabéis de Garci cómo aborda los temas profundos cuando precisamente mucha gente os tilda de frívolos y, por tanto, superficiales.

Chico: Es que en cuanto te ríes un poco ya piensan: “Ay, qué frívolo”. Porque la risa siempre da un poco de apuro. Pero la risa también es una cosa muy profunda.

Chica: La risa y el llanto nacen en el mismo sitio del cuerpo. No sé en qué zona exactamente.

Pregunta: En una de las canciones de este disco, La joven investigadora, habláis sobre destriparlo todo en los blogs. ¿Estáis en contra de las redes sociales?

Chica: Empeñarte en no querer estar en las redes sociales también desgasta. Yo prefiero no estar, pero también es agradable saber lo que pasa. No me sienta bien tener que decir cosas continuamente. Francamente, me intoxica enseguida.

Chico: Mientras no te quite demasiado tiempo… Yo cada vez que abro el Facebook veo que pierdo mucho el tiempo, porque estoy atento a cosas que no me van a salvar la vida tampoco. Es tan fácil opinar sobre algo como arrepentirse de haber opinado. Por eso prefiero tenerlo apagado. Igual que la tele. A mí es que no me gusta ni hablar por teléfono.

Chica: O los programas donde se hable mucho.

Chico: Yo ya procuro no encender la tele a no ser que haya algo como la inauguración de los Juegos Olímpicos o un reportaje sobre la reina Isabel II.

Chica: O Garci hablando.

Chico: O Arguiñano. Y poco más.

Chica: Yo he descubierto un programa que me gusta: Monstruos de río. Lo dan en Discovery Max. Es de un showman que hace su show en los ríos. Va en una barca por el Amazonas y pesca unos peces súper feos pero súper simpáticos que a lo mejor llevan en el estómago la bota de un ser humano. Y entonces se abre la incógnita sobre si ese pez se ha comido a una persona. Está todo planificado, pero es muy emocionante, ¿eh?

Pregunta: Volvamos al mundo real, ¿qué personajes de esos que nos regalan titulares os fascinan?

Chica: A mí me encantan las mujeres de Hollande [Valérie Trierweiler y Ségolène Royal], que son políticas y profesionales. Esas chicas le dan mucha alegría a la prensa.

Chico: A mí la que me interesa por encima de todo es Isabel II de Inglaterra.

Chica: Ah, además tú la has visto en persona, ¿no?

Chico: No, en persona a la que he visto es a la reina Sofía, que la vi pasar un día en coche. Pero la que más me gusta es Isabel II, mucho más que Pippa y Kate Middleton. Me fascina porque me parece imposible encarnar tanto con un solo cuerpo. ¿Qué hay comparable al papel de esa señora? Yo no sería capaz de interpretar ese papel durante tanto tiempo, con todas las contradicciones que implica, supongo. Ni siquiera el Papa es capaz de sostener tanto tiempo un papel, porque a los papas los eligen cuando ya son viejos.

Pregunta: Miguel Bosé, en el lanzamiento de Papitwo, ha dicho que “Rajoy castiga a la cultura porque no quiere librepensadores”. Vosotros, como Chico y Chica, ¿os consideráis cultura castigada?

Chico: No sé, yo creo que no.

Chica: Hombre, un poco sí.

Chico: Es que si quisiéramos más tendríamos que trabajar también más. El nuestro es un grupo pequeño porque ¿cómo va a ser grande? Si sacamos un disco cada ocho años…

Chica: Ya, pero cuando lo sacamos tampoco hay ningún andamiaje sobre el que se sustente. Toda la culpa no es nuestra. No sé si es Rajoy. Nosotros hemos sacado discos en todos los regímenes, como tardamos tanto como una legislatura…

Chico: Cuando empezamos a hacer discos ya existía esta situación: existía el pirateo, existían las grabadoras de CD, existía Internet. O sea, que no es que vengamos de los ochenta y de repente hayamos visto el declive de la industria discográfica.

Chica: Claro, no somos ni grandes víctimas de la crisis de la industria del disco ni de ahora de lo de Rajoy, del IVA y todo esto, porque nuestra vida no está basada en una gira de verano de ochenta conciertos. Claro, quienes basen su vida en eso tienen motivos para estar descontentos.

Chico: Siempre se le echa la culpa a alguien. Antes era Zapatero y ahora es Rajoy. Yo no creo que Rajoy quiera acabar con los librepensadores. Es necesario que haya librepensadores. Todos los somos. Si hay algo de lo que aún somos libres es de pensar lo que nos dé la gana.

Pregunta: ¿Creéis que el adelanto de las elecciones vascas y gallegas va a traer soluciones?

Chico: Uy, como nos pidas que nos mojemos políticamente lo largamos todo.

Chica: A mí me encantaría que los partidos se unieran un poco y, ahora que está todo tan raro, remaran todos en la misma dirección, que no sea todo una pelea continua. Eso es lo que me cansa de la política, y creo que le pasa a mucha gente.

Chico: Claro, porque todo eso te lleva a pensar que los políticos son unas personas que nada tienen que ver contigo. Y eso es terrible. Esos señores tendrían que estar para coordinar intereses comunes, no solo los propios.

Pregunta: La radionovela 4 en Alicante seguía a un grupo que buscaba el éxito. En el episodio que incluís en este disco ya han alcanzado el éxito. ¿Es para desquitaros de vuestra propia frustración como grupo que no ha llegado a ser masivo?

Chico: Uy, nosotros no tenemos vocación masiva. 4 en Alicante es un reflejo de cosas que nos pasan, solo que ponemos a sus protagonistas en situaciones que nosotros no vivimos y que no nos tiene por qué interesar vivir. Como siempre pasaban tantas penurias, decidimos darles una alegría y concederles el éxito. Pero incluso con esa alegría hacen el ridículo también. Lo típico: les dan un premio y no saben qué decir. Es gente que está poco preparada para el éxito. A nosotros nos pasa parecido: si nos piden un autógrafo, no sabemos qué poner.

Pregunta: ¿Resulta agotador que todo el mundo espere que seáis graciosos todo el rato?

Chico: A veces es agotador, sobre todo si estás muy cansado después de un concierto, o muy sudado, y se te acerca alguien. Además, la gente que nos conoce sabe que…

Chica: Que estamos amargaos.

Chico: Que podemos resultar hasta pesados contando cosas. Nuestro público puede resultar cariñoso, pero te saludan y chao.

Chica: No es un público lleno de exigencias.

Chico: Nos ven tan humildes que nos ven transparentes.

Chica: No tenemos queja.

Pregunta: Un amigo periodista musical decía, con cierta mala leche, que de tan modernos sois unas mamarrachas.

Chico: Uy, mamarrachas… Pues es que lo que nosotros hacemos yo no lo veo tan moderno. Ni la gente que nos escucha es tan moderna.

Chica: La gente llama moderno a cualquier cosa. “La gente moderna”. Yo creo que la gente se tiene que esforzar con las definiciones un poco más. Es como cuando tú te cortas el pelo. A mí siempre me pasaba, la gente me decía: “Ay, te has cortado el pelo, pareces de los sesenta”. Y no tenía nada que ver, yo me cortaba el pelo y ya está. Estamos limitados en los modelos, en las referencias, no nos esforzamos demasiado, así que echamos mano de lo que está en el ambiente. Cuando algo no te encaja, no lo comprendes o te resulta llamativo, distinto o exótico dices: “Ay, qué moderno”. A nosotros ya nos han dicho más veces lo de “qué modernos, qué modernos”. Fíjate, yo que no me veo moderna. No tengo pelo de moderna.

Pregunta: Pero sí aceptáis lo de “grupo de culto”.

Chico: Pero eso es porque vendemos poquito.

Chica: Porque sacamos pocos discos y hacemos pocos conciertos. Y eso te da un halo de “qué poco”.

Chico: Es mejor que digan que somos de culto a que digan que somos unos estrechos.

Chica: Sí, es muy agradable.