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Chillida revive en Zabalaga

A diez años de su muerte, un homenaje al escultor reúne en forma de libro las voces de 126 personalidades que han escrito cien palabras sobre él

Luis Chillida, el escritor y filósofo Fernando Savater, la poetisa Clara Janés y Susana Chillida, ayer en Chillida-Leku. Ampliar foto
Luis Chillida, el escritor y filósofo Fernando Savater, la poetisa Clara Janés y Susana Chillida, ayer en Chillida-Leku.

El espíritu del escultor que cinceló con arte universal el hierro y la piedra, el tantas veces rememorado aita de la familia Chillida-Belzunce, el poeta de la escultura del siglo XX, planea con cierto regusto nostálgico sobre las campas de Zabalaga, las mismas que el artista descubrió un buen día y soñó convertir en el lugar donde reposasen sus obras abiertas al mundo.

El mismo día en el que se cumplen 10 años de la muerte de Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924-2002), el principal homenaje a su figura en el Museo Chillida-Leku, ubicado en Hernani (Gipuzkoa), será hoy una explosión de voces escritas provenientes de la cultura que llegarán en forma de texto desde rincones y ordenadores de lo más variopintos con el único fin de recordar al unísono al escultor. “La gente ha escrito como si estuviera vivo y así es; sigue vivo y lo estará siempre a través de sus obras, su vida”, explicaba ayer la poeta Clara Ginés durante la presentación del homenaje.

Palabras al viento

Norman Foster. “La esencia de Chillida es, como decía Heidegger, el potencial de la escultura para representar el espíritu de un lugar con una dimensión poética mucho mayor”.

John Berger. “Tu trabajo sigue recordándonos cómo esa complejidad promete esperanza. Gracias.”

Juana de Aizpuru. “El hueco que dejó en mí no ha habido nadie que lo haya ocupado después, porque él era único, irrepetible”.

Rafael Moneo. “El testimonio de tan esforzada lucha está en su obra, en la que, afortunadamente, tenemos la sensación de encontrarnos de nuevo con su persona”.

Anthony Caro. “Era un buen amigo, una persona profundamente intelectual, un buscador de la verdad. Su trabajo refleja todo eso”.

Luis Gordillo. “Mi hermano mayor. Me llenaba de admiración observar a una persona como Eduardo que era capaz de hacer compatible la hondura de lo inconsciente”.

Elías Querejeta. “Un día me dijo sobre que yo jugara al fútbol: “No quiero que te lesiones...pero deja de dar patadas a un balón... pronto... seguro que tienes cosas más importante que hacer...y seguro que las harás”.

Jean Fremon. “Pienso en Eduardo Chillida delante del alabastro que atraviesa la luz de la noche. La luz, las sombras de Dios, como decía el sacerdote Suger.

El libro de edición limitada Cien palabras para Chillida recoge los textos de 126 personalidades nacionales e internacionales del ámbito de la cultura, las artes y las ciencias. La obra se gestó “con ilusión y dolor” a raíz de la celebración de un seminario durante este año en el que participaron expertos sobre la obra del escultor. Además, cualquiera podrá, a través de la web www.eduardo-chillida.com, escribir su particular homenaje.

Será junto al magnolio donde están enterradas las cenizas del artista guipuzcoano, bajo el cual gustaba de tomar un descanso y hacerse preguntas sobre el vacío del tiempo, donde se evocará su vida y el poso que ha dejado su obra, que aún se revaloriza de forma millonaria en el mercado del arte. Consistirá en un acto privado, patrocinado por Kutxa Obra Social, como todas las actividades en torno al décimo aniversario de su muerte. Solo estará la familia, amigos y algunas de las personalidades que han participado en la elaboración de los textos. Ninguna institución. “No se han puesto en contacto con nosotros”, reconoció ayer su hijo Luis Chillida, director del museo.

La música y la palabra serán los hilos conductores del homenaje. Sonarán piezas de Bach al violonchelo, txalaparta y actuarán la soprano Ainhoa Arteta y el cantante Amancio Prada. Un mural a la entrada del museo recoge algunos de los 126 escritos intercalados con dibujos del escultor, manos entrelazadas, fuertes y creativas.

Los textos describen anécdotas, situaciones personales y recuerdos de amigos y admiradores de su obra. Hay incluso partituras, como la compuesta por Joan Guirijoan: Diálogo entre las formas. El exfutbolista Luis Arconada le recuerda “de portero a portero” en memoria de los años en los que Chillida fue guardameta de la Real Sociedad, antes de lesionarse y sucumbir al arte.

Las palabras alrededor de las obras del escultor siempre tuvieron fuerza. Él escribió: "En una línea el mundo se une, con una línea el mundo se divide, dibujar es hermoso y tremendo”.

El recuerdo a gure aita (nuestro padre) siempre está presente en los hijos del escultor. Luis Chillida reconoce que es ese “respeto a su memoria” y a su “última voluntad” lo que les hace no tomarse en serio, de momento, varias ofertas firmes para trasladar las obras de Chillida-Leku, incluso el museo entero, fuera del País Vasco. “Es un quebradero de cabeza pero nos gustaría que Chillida-Leku se pudiera mantener aquí, pero todo será cuestión de tiempo”, dice Luis Chillida. “No queremos que sea un jardín privado”, remata su hermana, la escritora Susana Chillida.

Con el futuro del museo en el aire (cerró el 1 de enero de 2011 por déficit económico), y con las relaciones entre las instituciones congeladas para buscar una solución viable para reabrir Chillida-Leku, la incertidumbre es total. “Vemos con gran preocupación el futuro. Hace diez años no nos hubiéramos imaginado esta situación. Es tiempo de silencio y espera”, reconoce Luis Chillida.

Un impulso para “descongelar” el museo

El escritor y filósofo Fernando Savater lo tiene claro: “Espero que este homenaje de aniversario de un impulso a la recuperación de Chillida-Leku que es una lástima que esté cerrado, congelado. Debería surgir a partir de este año un movimiento cívico y cultural para que se reabra”.

2012 ha sido un año internacional. Chillida-Leku ha estado cerrado al público en general pero su actividad (visitas privadas, incluidas) ha sido incesante para continuar con la internacionalización del legado del escultor con exposiciones realizadas en Francia, Alemania y Corea, próximas en Berlín, París y Londres, y programadas en Argentina y Brasil.

Los homenajes han sido múltiples, y no solo los organizados a través de actividades variadas durante todo el año. Como colofón, es probable que se cierre con un concierto del Orfeón Donostiarra en Chillida-Leku. Varias ciudades han llevado a cabo homenajes simbólicos a la figura de Chillida: Menorca, donde veraneaba, Berlín, Madrid, Suecia y otros lugares donde tiene obra pública. En San Sebastián no lo ha habido. “Es triste que se haya quedado al margen quizá por la cercanía de los desencuentros que hemos tenido en los últimos años con las instituciones”, reconoce a EL PAÍS Luis Chillida, director del museo. “De las instituciones de nuestro país nadie se ha dirigido a nosotros. Nos hubiese gustado, pero no ha sucedido”, lamenta. “Es triste que no se dejen de lado la economía y la política, o las convicciones de cada uno, para rendir homenaje al aita al margen de la polémica”, remarca.

La obra de Chillida sigue generando interés diez años después de su muerte. Incluso con más fuerza porque se revalorizan en el mercado donde la familia Chillida ha sacado a la venta algunas obras. “No negaré que hay ofertas para llevarse Chillida-Leku pero de momento tenemos esperanza de mantenerlo aquí”.