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CRÓNICAS (SIN)VERGÜENZAS

De ‘Factor X’ al ‘big mac’

Un día con María Villalón, que pasó de estrella efímera de televisión a servir hamburguesas

María Villalón, a la derecha, y Angy, en 'Factor X'; en 2007.
María Villalón, a la derecha, y Angy, en 'Factor X'; en 2007.

Lo considero uno de los grandes placeres de la cultura occidental. Pero comerse un cuarto de libra —con queso—, a las 11 de la mañana no es el mejor plan del verano. Tampoco para mi dieta. Estoy en el McDonald’s de la calle Montera, en plena Gran Vía de Madrid. Y sobre la bandeja hay una hamburguesa, una buena ración de patatas fritas y un refresco de cola. Levanto la vista buscándola,  pero no está. Quizá sea ella la que ha hecho esta hamburguesa, con sus propias manos. O no. De puntillas miro hacia la cocina. Tampoco está. Pregunto a la encargada:

—¿Trabaja aquí María Villalón?

—¿María, qué?— me responde extrañada.

—Es una chica que ganó el concurso de televisión Factor X

—¿Cómo es?— interrumpe.

—Bueno, pelo castaño, largo… así, guapetona. Es cantante.

—Uy, como esas hay aquí muchas.

"Yo no soy Lady Gaga, pero los adolescentes montan un revuelo al verme"

Acabo el menú y decido plantarme en su casa. ¿Será su día libre? La línea 5 de metro —la verde— llega hasta Puerta de Toledo en cuatro paradas. Es la misma que Villalón coge casi todos los días para ir a trabajar a esta cadena de comida rápida de 18.00 a 2.00.

—En realidad, a trabajar voy andando— dice María al abrir la puerta de su pequeño pero luminoso estudio en la capital por el que paga 500 euros al mes y donde lleva viviendo tres años. No me he equivocado con la descripción: María tiene el pelo largo y castaño; es guapa y tiene unos ojos expresivos.

—He preguntado por ti en el McDonald’s de la Gran Vía y dicen que no te conocen.

—Es que allí soy María V.—, confirma mientras saca del armario, como prueba de que el asunto va en serio, uno de los dos uniformes de trabajo que utiliza: un polo verde con la famosa M, grabada en dorado, y un pantalón negro largo.

María Villalón tiene ahora 23 años y es de Ronda, Málaga. Hace cinco, con 18, ganó la primera edición (la famosa) del concurso de televisión de cazatalentos musicales Factor X. Dejó en segundo lugar a la ahora conocida actriz y cantante Angy (Tu cara me suena). Tras salir del concurso grabó un disco con la discográfica Sony BMG, con el que tuvo unas discretas ventas. Como casi todos. Hace unos años se le acabó el contrato con la multinacional y se puso a estudiar la carrera de Filología Hispánica. La aprobó hace tres meses con notazas (“digamos que notable alto”) estudiando en trenes y furgonetas de gira. También ha dado clases particulares de Lengua y Literatura a adolescentes hasta que a principios de este verano recibió una llamada para trabajar cogiendo pedidos y sirviendo hamburguesas en un McDonald’s. Eso hace ahora.

“Muchos tienen una idea equivocada de la música. Creen que por sacar un disco y salir en la radio estás forrado: una mansión, y dinero por las orejas. Es mentira. Yo no quiero aparentar algo que no soy y si tengo que poner hamburguesas para ganarme la vida y publicar otro disco, pues lo hago. No me avergüenzo. De la música viven cuatro”, asegura María, que fue trending topic en Twitter el día que soltó su secreto.

Allí, entre pepinillos, ketchup y nuggets de pollo (de lo poco que puede comer allí, ya que es alérgica a la lactosa) compuso Dieta para dos, una de las canciones que irán incluidas en su nuevo disco que, en principio, se publicará en octubre. “Veía a las parejas comiendo juntas… Es una canción de metáforas culinarias. Una manera de cocinar con los ingredientes de una relación”.

Para grabar ese disco, todavía sin título, Villalón ha recurrido a la fórmula del crowdfunding, es decir, pedir mecenazgo económico a seguidores para poder grabarlo y luego compensarles con ejemplares del trabajo. A través de su web ha conseguido que casi 200 personas hayan aportado 11.000 de los 15.000 euros que necesita (“ajustándolo muchísimo”). El plazo está abierto hasta este domingo 22 de julio.

Algunas mentes calenturientas ya se han apresurado a hablar de María como juguete roto. “Que cada uno piense lo que quiera”, responde. “Yo soy una tía normal, currante y que ama la música. A mí me han enseñado que hay que trabajar y no chupar del bote”.

A María la suelen conocer muchos cuando piden un Big Mac: “No soy Lady Gaga, pero me reconocen bastante. Desde el ‘eres igualita que María Villalón’ a grupos de adolescentes que montan un revuelo al verme. El otro día un chico, mientras hacía un pedido, me estaba haciendo fotos. Le tuve que decir ‘tío, ¿no te das cuenta de que me estoy dando cuenta?’. Le dio igual, me la hizo y se la mandó a un amigo por WhatsApp”.