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Arte en los tanques de petróleo

Un festival mundial de ‘performance‘ y ‘happenings’ inaugura en Londres The tanks

Se trata de los nuevos espacios de la Tate Modern dedicados a la creación en movimiento

Dos visitantes escuchan una grabación de 'The Cristal Quilt', de Suzanne Lacy, en uno de los antiguos tanques de petróleo de la Tate Modern. Ampliar foto
Dos visitantes escuchan una grabación de 'The Cristal Quilt', de Suzanne Lacy, en uno de los antiguos tanques de petróleo de la Tate Modern. AP

En Londres, estos días, el arte en movimiento se cuela por las rendijas de inmensos tanques de petróleo que, olvidada desde hace tiempo su vieja razón de ser, se trastocan en contenedores de la más rabiosa expresión creativa. Performance, body art, happening y cine son algunas de las disciplinas que han venido a dar sentido a The tanks (Los tanques), 21.000 apabullantes metros cuadrados de espacio que ya le están quitando cierto protagonismo a la inconmensurable y muy publicitada Sala de turbinas de la antigua central eléctrica a orillas del Támesis.

El arte en vivo, una presencia siempre esporádica en los museos, ha venido a la Tate para quedarse, convirtiendo a este edificio en el primer museo que da cabida a las manifestaciones artísticas más rompedoras de la segunda mitad del siglo XX. Nicholas Serota, director del grupo Tate y Crhis Dercon, de la Tate Modern, presumían ayer de que estos tremendos espacios recuperados por Herzog & de Meuron les convierte en el primer museo del mundo con un espacio dedicado exclusivamente a mostrar y almacenar ese tipo de arte, elevándolo a la misma categoría de la pintura o de la escultura.

Ya desde su apertura, en 2000, el edificio de la Tate impactó a todo el mundo por sus dimensiones. Las salas de las turbinas, dedicadas a exposiciones temporales, no bajaron nunca el nivel del espectáculo. Ahora se recuperan las naves donde estuvieron instalados en su día los depósitos de combustible de la vieja central.

Un visitante mira la vídeo instalación 'Temper Clay'. ampliar foto
Un visitante mira la vídeo instalación 'Temper Clay'. AP

A los tanques reconvertidos en vitrinas artísticas se accede desde la sala de turbinas, por el acceso situado junto a las mesas de venta de entradas. Herzog & de Meuron han respetado las columnas originales para dividir los ambientes. Suelos, techos (siete metros de altura) y paredes son de cemento visto, teñidas de un gris oscuro que solo se rompe con los ventanucos necesarios para la proyección y la refrigeración. El espacio recuperado, advierten, solo supone una tercera parte del que está aún pendiente de rehabilitar. Por ello, en octubre, seguirán las obras de ampliación y no concluirán antes de 2016. Una Tate en marcha...

Biografía del éxito

1947 y 1963: se construye en dos fases la Central de energía de Bankside, en la orilla sur del Támesis, que acabará convertida en la Tate Modern. La planta cierra definitivamente en 1981.

1988: Nicholas Serota es nombrado director de la Tate, una red de cuatro galerías: Tate Britain, Tate Modern, Tate Liverpool y Tate St. Ives.

1994: El Consejo de la Tate selecciona la central de energía como sede para su colección de arte moderno y contemporáneo. Los arquitectos Herzog & De Meuron la transforman en museo a partir de 1995.

2000: Apertura de la Tate Modern. Desde entonces, 40 millones de visitas.

2009: Los suizos Herzog & De Meuron regresan para el proyecto de desarrollo de la galería, que consiste en la utilización de los viejos tanques de combustible de la planta, el aumento del espacio expositivo y la mejora de las instalaciones.

2010: Chris Dercon sustituye al español Vicente Todolí a cargo de la Tate Modern.

Anne Teresa De Keersmaeker (1960, Malinas, Belgica) está considerada desde hace muchos años como la auténtica heredera de Pina Bausch. Coreógrafa performer, nadie mejor que ella para inaugurar The tanks. Su pieza Cuatro movimientos para la música de Steve Reich ha sido el arranque de la olimpiada cultural que a lo largo de todo el verano va a desbordar Londres de actividades de todo tipo.

Mientras las obras se retoman, habrá quince semanas de arte en acción con artistas de todo el mundo. La lista es larga, aunque ningún español está entre ellos. La cubana afincada en México Tania Bruguera será la única representante del ámbito latinoamericano. Contundente y provocativa en sus propuestas, Bruguera estrenará el 31 de julio una pieza sobre la inmigración inspirada en la primavera árabe. En esta ocasión propondrá al público la creación de un nuevo partido político que se ocupe de los derechos de los emigrantes en todo el mundo, un partido en el que a los ciudadanos se les juzgue por sus hechos y no por las atribuciones.

Chris Dercon explica que cada uno de los 40 artistas invitados a participar este verano en Los tanques representan una forma diferente de entender el arte y que conectan con los nuevos públicos que van a los museos a disfrutar del arte de una manera no convencional. Parece claro que este nuevo espacio parece pensado para multiplicar los cuatro millones largos de visitantes que la Tate Modern recibió en el último año. “La performance, el happening, el body art o el cine artístico requieren la participación del público y otra forma de mirar. Soy consciente de que estamos poniendo en marcha una revolución”, explica Dercon.

Una gran parte de este recuperado espacio está ocupado por obras que a lo largo de estos años han sido adquiridas por la Tate. Escoltando la gran sala que ocupará este ciclo Arte en Acción se irán exhibiendo algunas de estas piezas de arte experimental. El coreano Sung Hwan Kim (Seúl, 1975) es el primero en ocupar los nuevos espacios con una pieza cinematográfica en la que narra sus pesadillas. Es una proyección de unos veinte minutos en la que una mujer habla de la desesperación que le produce la desaparición de su hijo. Tomas en blanco y negro y en color se mezclan en una narración inquietante. Al coreano le seguirán el montaje audiovisual Light music 1975, de Lis Rhodes, y Crystal quilt 1987, de la estadounidense Suzanne Lacy.

Instalación de Lis Rhodes titulada 'Light music', una de las sensaciones en la apertura de Los tanques de la Tate. ampliar foto
Instalación de Lis Rhodes titulada 'Light music', una de las sensaciones en la apertura de Los tanques de la Tate. AP

Mientras los responsables de la Tate mostraban el lunes a la prensa sus nuevos y espectaculares logros, a las puertas del museo la curiosidad era palpable. En las colas para ver las exposiciones temporales de Damien Hirst y Edvard Munch se encontraban ya los primeros aspirantes a entrar en Los tanques. Poco importaba el viento y la molesta lluvia que de manera insistente cae estos días en Londres. El interés de británicos y turistas es máximo. Tanto por ver las obras como por adentrarse en estas recién destapadas entrañas del edificio. De momento, tienen quince semanas por delante para disfrutar de la novedad.

Pero no solo la Tate participa en la olimpiada cultural. Los museos, teatros y auditorios de Londres están volcados en que los Juegos no sean pura exhibición de músculo. Nombres universales como Daniel Barenboim, Damon Albarn o Cate Blanchett participarán en eventos por toda la ciudad. En las maratones de danza, teatro, cine o carnavales que se celebrarán entre el 21 de junio y el 9 de septiembre participarán 25.000 artistas de 204 países.

Un trabajador pasea por The tanks. ampliar foto
Un trabajador pasea por The tanks. REUTERS