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La noche en que triunfaron los segundones

El ‘dj’ francés David Guetta y Pitbull convocan a 61.000 personas en la tercera jornada del festival

El 'dj' francés David Guetta.
El 'dj' francés David Guetta.

¿En qué momento el pringado que ponía los discos en las fiestas se convirtió en el chico con el que todas querían ligar? La tercera jornada de Rock in Rio Madrid se convirtió en la demostración de que los djs siguen compartiendo podio con las mayores estrellas del rock, aunque se oculten tras los platos y ortopédicos auriculares. David Guetta, cabeza de cartel de la jornada consagrada a la electrónica, es esa prueba de que no hace falta tener una buena voz o rasguear un instrumento para provocar desmayos, griterío y llantos en la primera fila.

El dj y productor francés saludó a la noche con honores: fuegos artificiales, confeti, guirnaldas, llamaradas y hasta el himno del festival –reservado para el cierre- y eso que solo eran las 23.20. Con el olor a pólvora aún en la nariz empezó a lanzar sus temazos de ritmos bailables patrocinados por la estrella de pop de turno. La noche del viernes sonaron Red Hot Chili Peppers, Cold Play, The Black Eyed Peas, Sia, Flo Rida y, por supuesto, Rihanna. Guetta ha conseguido recuperar esa fórmula discotequera de los noventa y llevarla a su máxima expresión cuando parecía que la electrónica se había convertido en algo orgánico, casi tan sesudo como el jazz o el rock de antaño.

¿Cómo hará este tipo para pinchar dos horas con los brazos en alto o dando botes sobre una gigantesca mesa de mezclas parecida a una nave espacial? Mérito no le falta, porque desde que introdujo el house en las discotecas de París hace dos décadas, ha ido conquistando el mundo. Solo con su último álbum, One love, David Guetta colocó en el mercado 3,5 millones de discos y vendió 15 millones de singles. En los últimos dos años se ha hecho con dos premios Grammy, por sus remixes de Revolver, de Madonna (2011); y de When love takes over, de Kelly Rowland (2010).

El virus del dance lleva su sello y se repite en bucle en la maleta del resto de colegas que han pasado estos días por Arganda del Rey. Desde el pasado viernes sus canciones rebotan desde el escenario Mundo, a la zona de electrónica, hasta las áreas dedicadas al Street Dance y Zumba Fitness, en un bumerán sin rumbo.

Tercer interrogante de la noche, ¿cómo habrá hecho el bueno de Pitbull para pasar de hacer los coros a convocar a 61.000 personas él solo a las afueras de Madrid? La enésima revisión de acompañarse de un músico de éxito suena en este caso a batucada, samba, salsa, pero no confundir nunca con reguetón, que el perro se enfada. "Yo no reniego nada del reguetón, le tengo mucho respeto, pero yo no quiero que la gente diga que Pitbull es reguetonero, no, Pitbull es artista y hace música mundial", decía en una entrevista.

Uniformado de negro y acompañado de una banda, también de etiqueta, que incluía hasta un saxo, el cubano, con más acento de Miami que de isleño, fue proyectando en la pantalla a los que por una noche fueron sus artistas invitados. Cadera va, cadera viene. Medias sonrisillas. Picaresca caribeña, ya tu sabes. Y una hora exacta de concierto sin quitarse las gafas de sol. La idea la lleva explotando desde Just a little bit more love en 2002. “El Pitbull es un perro muy cariñoso, pero no entiende lo que significa la palabra perder”, sentenciaba.

Los djs Pete Tong, Wally López y Martin Solvieg echaron mano de alguna de las bases de Guetta durante las actuaciones previas a la llegada del rey. Tong está de vuelta en Pacha y se ha venido a la ciudad del rock con las dos nuevas compilaciones que lanzó en 2011, Future underground (con remezcla de Riva Starr) y All gone Ibiza’11 (remezclado por Felix Da Housecat). Solvieg desplegó Smash, con la colaboración de Dragonette en el que se incluye su hit Hello y como un tenista de los noventa, se movió de un lado a otro de la pista en su particular celebración de la vuelta a las quinielas de Federer.

Afrojack, representante de la nueva ola holandesa y acunado entre las faldas de Guetta, cerró la noche en un duelo a muerte con Christian Varela, aferrado al trono de la zona de la electrónica. Antes, el colombiano Erick Morillo le calentó el escenario a Pitbull con su house de bases latinas. Tal vez su éxito más recordado fue aquel con el que puso a bailar a los animales de Madagascar, I like to move it, pero la noche se pareció más a sus remezclas para artistas como la fallecida Whitney Houston, Bassements Jazz, Puff Daddy o Boy George.

Rock in Rio se despide este sábado de Madrid en la que será la jornada que rinda homenaje a su apellido. Red Hot Chili Peppers, Incubus y Gogol Bordello clausurarán el escenario mundo hasta dentro de ¿dos años?