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OBITUARIO

Patricia Medina, la cara más bonita de Inglaterra

La actriz de origen español se retiró para cuidar a su esposo, el también actor Joseph Cotten

Patricia Medina.
Patricia Medina.

La actriz Patricia Medina, fallecida el 28 de abril a los 92 años, tenía un fuerte acento inglés pero su fisonomía latina y su aspecto voluptuoso le sirvieron para evitar los papeles de personajes ingleses. Nacida en Liverpool en 1919, era hija de padre español y madre inglesa.

Medina apareció en más de 50 películas. Rara vez tuvo que hacer gala de grandes dotes interpretativas. Aprovechó la oportunidad que tuvo de trabajar con un director como Orson Welles en Confidential report (1955), interpretando a una bailarina que intenta seducir a un Welles metido en la piel de un rico amnésico.

En los últimos años de su adolescencia hizo una prueba en los estudios Elstree: “Estaba claro que no sabía interpretar. No podía creer que les gustara, pero un productor me dijo que su buena opinión sobre mí se debía a que era guapa”, recordaba. Hizo 10 películas en Gran Bretaña entre 1937 y 1945 (El gran Mitchell (1942) y They met in the dark (1943), con James Mason), etapa en la que fue considerada “la más bonita de Inglaterra”.

En 1945, se mudó a Los Ángeles para participar en el melodrama Desconfianza (1946), aunque apenas destacó en unos créditos encabezados por Claudette Colbert, Walter Pidgeon y June Allyson. Continuó con un papel de mujer seductora en Débil es la carne (1947) y El capitán O’Flynn (1949). Después de dar vida a la famosa acémila parlante en Mi mula Francis (1950), aceptó el reto de meterse en la piel de una experta en el manejo de la espada, protagonizando cuatro filmes: Fortunes of captain Blood (1950); la secuela Bandera pirata (1952), Las aventuras de Dick Turpin (1951) y Lady in the iron mask (1952).

Se volcó en la recreación del mundo de las Mil y una noches con La alfombra mágica (1951), Aladdin and his lamp (1952) y Siren of Bagdad (1953) con sus bellos ojos centelleando tras el velo. En los cincuenta se convirtió en la obsesión de Karl Malden, el biólogo misógino de El fantasma de la calle Morgue (1954).

Además de aparecer en episodios de El zorro y en series sobre el lejano Oeste, en 1962 debutó con su segundo marido, Joseph Cotten, en Broadway con Calculated risk, una novela policíaca que se representó seis meses.

Cuando la salud de Cotten se deterioró, Medina se volcó en cuidarlo, trabajando esporádicamente. En 1998 publicó sus memorias, Laid back in Hoollywood: remembering.


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