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Fallece el ídolo del cine mexicano Pedro Armendáriz júnior a los 71 años

Con más de un centenar de películas, entre 2006 y 2010 presidió la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de su país

El actor mexicano Pedro Armendáriz júnior falleció a los 71 años en un hospital de Nueva York, aquejado de un cáncer, informó al mediodía de este lunes su familia. Armendáriz fue una de las principales figuras del cine de México, con más de 140 películas, pilar también de la televisión y jugó un rol protagonista en la defensa y promoción del cine de su país.

Pedro Armendáriz Bohr nació en 1940, en México DF, hijo del también actor Pedro Armendáriz, una de las figuras más importantes de la llamada etapa de oro del cine mexicano, y de la actriz Carmelita Bohr. Cuentan que quiso ser actor desde temprana edad, pero que su padre le puso como condición que primero hiciera otra carrera, por lo que se matriculó en Arquitectura en la Universidad Iberoamericana. Se graduó y ejerció la profesión de arquitecto durante algún tiempo, pero finalmente la dejó para dedicarse a la actuación, siguiendo los pasos de su padre. En 1965 se inició en el cine con la película El cachorro, de Arturo Martínez, a la que siguieron Los gavilanes negros (1965), Los bandidos (1966), Matar es fácil (1966), Los tres mosqueteros de Dios y La soldadera (1966), entre otras. Una gran parte de sus 140 películas como actor las realizó en Estados Unidos, donde participó en producciones cinematográficas y de televisión, entre las que destacan Terremoto (1974) o Colombo (1976).

A finales de los años setenta y después de cincuenta películas, comienza a perfilarse como uno de los grandes de su generación: con Jaime Humberto Hermosillo hizo La pasión según Berenice. En una entrevista de 2010 consideraba su participación en ese filme como el papel de su vida. Con Gonzalo Martínez Ortega hizo Longitud de guerra, y con Arturo Ripstein, Cadena perpetua. Durante los noventa participó en filmes como Bandidos (1990), Corrupción y placer (1991), Los años de Greta (1992), Guerrero negro (1993) o De noche vienes, Esmeralda (1997). Pedro Armendáriz representó unas 500 veces El violinista en el Tejado, obra que también consideraba su predilecta.

Carrera en Hollywood

En Hollywood su rostro apareció en Gringo viejo (1989), La máscara del Zorro (1998), Érase una vez en México (2003) o La leyenda del Zorro, entre otras. Como curiosidad, apareció en un bond: Licencia para matar (1989), 26 años después que su padre, que participó en Desde Rusia con amor (1963).

Entre sus más recientes trabajos destacan La ley de Herodes (de Luis Estrada, 1999). Damián Alcázar, que coprotagonizó La ley de Herodes, dijo tras conocerse la muerte de Armendáriz que "el público pierde a un gran actor, pero los que hacemos cine perdemos a un formidable compañero. Apoyador, entusiasta, dicharachero, tan generoso que varios le decíamos El tío Pedro". Carlos Carrera, que le dirigió en El crimen del Padre Amaro (2002), destacó también las cualidades personales de Armendáriz: "Nació en el set y era su territorio. Era generoso en todos sentidos, no sólo en la actuación. Arropaba los proyectos, los promocionaba, era serio en sus compromisos", dijo Carrera, que estuvo con el actor cuando este presidió entre 2006 y 2010 la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. A lo largo de su trayectoria, Pedro Armendáriz júnior. ha recibido tres arieles: dos como protagonista, por La ley de Herodes y Su alteza serenísima; y uno como secundario por la película Dos crímenes.

Además de actor y productor, Armendáriz fue jurado de festivales internacionales de cine como Biarritz y San Sebastián. Y realizó toda una carrera aparte en telenovelas, pues participó en decenas de ellas. Actualmente en México se transmite la última de ellas, La fuerza del destino. La actriz Patricia Reyes Spindola publicó en su cuenta de twitter: "Amigo de toda la vida que tengas un buen viaje como tuviste una vida plena te queremos y te vamos a extrañar todos". En una entrevista dijo que bastaba con ver una película de los hermanos Coen o de Carlos Cuarón para, como había escrito el crítico Emilio García Riera, comprobar que "el cine es mejor que la vida".