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Anne Hélène Suárez, XXI premio Stendhal de traducción

La versión en castellano de 'La tercera virgen', de Fred Vargas, galardonada por la Fundación Consuelo Berges

"Puede ser modesto mediáticamente, pero sin duda es un gran honor dentro del mundo de la traducción, porque te lo dan tus colegas, que saben lo que es traducir", afirma Anne Hélène Suárez horas después de saberse ganadora del prestigioso premio Stendhal. Otorgado desde 1983 por la Fundación Consuelo Berges -institución creada por la traductora Consuelo Berges (1899-1988)-, el galardón premia una traducción del francés al castellano publicada durante el año anterior, y se entregará el próximo martes 22 de marzo en el Instituto Francés de Madrid.

Suárez recibe este reconocimiento por su traducción de la novela policíaca La tercera virgen, de la autora francesa Fred Vargas. Una labor especialmente laboriosa porque "toda la trama de la obra estaba basada en un juego de palabras, y si no se resolvía bien ese juego no se iba a entender, podían llegar a pensar que el comisario era un patanatas", cuenta Suárez. "Además, uno de los agentes hablaba en alejandrinos". Y es que traducir es una labor no exenta de dificultades. Suárez es, además de profesora de Lengua y Literatura china y Traducción en la Universidad Autónoma de Barcelona, traductora de ruso, inglés, francés y chino. "Hay dificultades inherentes a la lengua, como en el caso del ruso o el chino. Pero también se pueden hallar problemas en textos de lenguas próximas como el francés, e incluso en obras de literatura infantil". A la hora de traducir, tomarse ciertas licencias resulta casi obligatorio. "En el caso de la poesía, si se quiere que tenga ritmo en castellano como lo tiene en chino, hay que hacer una labor que implica ciertas licencias, para que el resultado sea lo más equivalente posible".

No es este el primer premio que recibe Suárez, que desde 2003 cuenta en su haber con el Premio de Traducción Ángel Crespo, por su versión en castellano de la Historia del Pensamiento chino, de Anne Cheng (Bellaterra, 2002). Entre sus traducciones más relevantes, Lun Yu, Reflexiones y enseñanzas de Confucio (Kairós, 1997), Libro del curso y de la virtud (Dao de Jing), de Lao Zi (Siruela, 1998) o la novela contemporánea Vivir, de Yu Hua (Seix Barral, 2010). Desde 2007 traduce también las obras de la escritora de serie negra Fred Vargas publicadas por Siruela: además de La tercera virgen, Sin hogar ni lugar (2007), Un lugar incierto (2010) y El hombre del revés (2011). Una larga carrera que inició a finales de los años 80: "Mi primera traducción fue de Li Bay, un poeta chino del siglo VIII", recuerda.

Suárez, con más de 20 años de experiencia como traductora, opina que el mercado de la traducción es muy precario, "pero siempre lo ha sido, es una labor muy poco valorada, en parte por un problema de adecuación a las necesidades de los editores: el precio de salida del libro hace que no quieran invertir mucho en los traductores". Si ahora está algo más precario, es circunstancial, por la crisis. "Pero mientras haya literatura, siempre se necesitará la traducción". Actualmente se halla preparando dos nuevas traducciones de novelas contemporáneas chinas: El vendedor de sangre, de Yu Hua (Seix Barral) y El sueño de la aldea Ding, de Yan Lianke (ediciones Lince). "Las dos tratan sobre el tráfico de sangre y la segunda sobre las consecuencias en enfermedades como el sida", apunta Suárez.