El hombre del que todos deberían hablar

Un documental explora con lupa la vida y la música del enigmático Harry Nilsson

En 1968, cuando le preguntaron cuál era su banda favorita, John Lennon respondió "Nilsson", que no era un grupo, sino el cantautor Harry Nilsson, que había dejado su Brooklyn natal para probar suerte en Los Ángeles. El hombre al que el mundo conoce por cantar Everybody's Talkin' en Midnight Cowboy (justamente una canción que no escribió él) fue uno de los músicos más talentosos del siglo pasado, le llegaron a llamar el beatle norteamericano por el lirismo de sus canciones y su voz dulce y celestial. Fue un luchador y un autodestructivo. Un juerguista y un marido devoto. Un hombre seguro de su talento que sin embargo, nunca quiso tocar en directo.

En el documental (vídeo de YouTube) de John Scheinfeld Who Is Harry Nilsson? (And Why Is Everybody Talkin About Him?), sus mujeres, hijos, amigos, y colaboradores musicales responden al interrogante del título. Quién era este hombre que murió en 1993 a los 52 años y por qué deberíamos estar todos hablando de él. En el documental aparecen Yoko Ono (Lennon llegó a grabar un disco con Nilsson y se convirtió en uno de sus mejores amigos) su íntimo amigo Ringo Starr, Micky Dolenz de The Monkees, Van Dyke Parks, Terry Gilliam, Robin Williams, con quien trabajó en varias películas, o Randy Newman, cuyas canciones versionó.

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Harry Edward Nilsson III nació el 15 de junio de 1941 en Brooklyn (Nueva York) y a los tres años fue abandonado por su padre. Creció con una madre alcohólica y pobre. A los quince años se mudó a Los Ángeles, donde trabajó como vendedor en un teatro y luego en un banco. Siete años después, se presentó en los estudios RCA con su guitarra y su voz multioctávica y le ficharon.

Luego vino el éxito, dos matrimonios rotos y farras eternas sin límite de drogas y alcohol. "Harry llamaba a tu puerta a las cuatro de la madrugada y sabías que empezaba una aventura de tres días", explica Micky Dolenz. Robin Williams dice que ni siquiera es capaz de recordarlas. "Las debo tener olvidadas en el córtex", afirma.

Nilsson era un hombre empeñado en satisfacer a sus musas, aunque le costara que le echaran de la discográfica. En 1971 publicó el que está considerado su mejor álbum Nilsson Schmilsson, (1971), que le valió un Grammy. Según el productor del álbum, Richard Perry, la que comenzaba a ser su madurez creativa se fue al garete por culpa de su impulsividad. "Venía al estudio y no me quería escuchar. Quería que todo sonara como él quería", explica Perry en la película. "Yo le dije que si quería hacer las cosas así las hiciera por su cuenta", añade.

El día que se celebró el funeral de Nilsson, en 1994, se produjo el terremoto de Northridge, y "hasta el ataúd temblaba", explica, entre risas, su última esposa, Una, con la que tuvo cinco hijos. Le enterraron en Valley Oak Memorial Park, en Los Ángeles. Junto a la tumba, George Harrison empezó a entonar una de las canciones más famosas de Nilsson, You're Breaking My Heart, una iniciativa a la que se acabaron sumando familia y amigos. La canción, cuyo estribillo dice "You're breaking my heart, you're tearing it apart, so fuck you" (me estás rompiendo el corazón, haciéndolo trizas, que te jodan, pues", sirvió de himno en una despedida poco convencional para un hombre del que vale la pena hablar. El documental, que se presentó en el festival Beefeater In-Edit el sábado, volverá a proyectarse en el Cine Aribau Club el miércoles a las 18.00.

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