Un hombre de palabras suaves y labor constante

Carlos Cuadros, nuevo director general del cine, es poco conocido fuera del mundo del espectáculo

Hasta ayer poca gente conocía a Carlos Cuadros. Sí en el mundo del cine, donde este actor, periodista y gestor cultural ha logrado fama de trabajador de carácter afable, de hombre de palabras suaves y labor constante. En la Academia del cine ocupaba hasta hoy el cargo de director general, el máximo responsable del día a día, puesto al que llegó el 17 de junio de 2008, cuando Ángeles González-Sinde presidía la institución.

Nacido en Cazorla (Jaén), Cuadros, 39 años, es licenciado en Arte Dramático por la Resad y en periodismo en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. Además está diplomado en Dirección de Empresas Audiovisuales por el Instituto de Empresa. Su experiencia como gestor cultural, labor en la que ha desde luego ha triunfado en la Academia del Cine donde solo hay palabras amables a su labor por parte de los trabajadores y sus dos jefes (Ángeles González-Sinde y Álex de la Iglesia), se ha desarrollado en la Fundación Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo, donde desempeñó el cargo de Coordinador General; en la Fundación Autor, donde fue jefe del Área de Artes Escénicas y Audiovisuales; y en la Fundación Aisge, de la que ha sido gerente.

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Como periodista especializado, Cuadros trabajó en las secciones de Cultura de diversos medios de comunicación como La Información de Madrid o la revista Época y medios especializados como Primer Acto, El Público y Escena.

También ha ejercido como docente del MBA en Empresas e Instituciones Culturales de la Universidad de Salamanca y Santillana Formación. En 2001 creó Escena Turística, empresa de producción y eventos donde trabajó hasta que en 2008 pasó a la Academia del Cine, donde a la sombra de González-Sinde y De la Iglesia ha impulsado la vida diaria -actos, proyecciones y homenajes- del palacete de la madrileña calle Zurbano, alejando a esa institución de la imagen de mera organizadora de premios.

Ahora, nombrado director del ICAA, Cuadros volverá al estilo callado y negociador de Fernando Lara, predecesor en el cargo de Ignasi Guardans, a quien sustituye Cuadros. Le queda por cerrar el desarrollo de la Ley del Cine, al que le falta cerrar el capítulo de cómputo de espectadores, y cómo se incluye en ese apartado el público de los festivales y los compradores de DVD. Otro de los impulsos iniciados por Guardans que recoge Cuadros es la digitalización de las salas de cine de España. Pero sobre todo, la figura de Cuadros traerá cierta calma y maneras más ponderadas en un ministerio que se estaba convirtiendo en una olla a presión. El mundo del cine le espera, en general, aliviado.

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