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Del cine tortura al tren de la bruja

El realizador James Wan, creador de la franquicia 'Saw', presenta en Sitges su esperadísima nueva película 'Insidious'

Si parecía imposible que de un tipo como Richard Kelly saliera una película como Donnie Darko, ¿un surfero Lynchiano?, Sitges vuelve a jugar al despiste. Esta vez con el director que con 24 años se fue de Australia a Estados Unidos con una maleta el guión de lo que sería una de las franquicias de terror más famosas de todos los tiempos: Saw. James Wan presentó ayer ante el público y hoy ante la prensa del Festival Internacional de Cinema Fantástic de Sitges su esperada Insidious. Una divertida vuelta de tuerca al género de casas encantadas con la que Wan conquistó a un público entregado.

Nadie diría que de la mente de este joven de metro y medio, sonrisa permanente y desternillante humor haya salido una de las sagas más bestias del cine de terror. "Se lo tengo que agradecer a mis productores que confiaron en mi idea y ahora... pues ahora están ganando mucho dinero" comenta entre risas sobre el éxito de una saga cuya última parte se acaba de estrenar en España después de varias desventuras en la distribución relacionadas con su contenido violento. Aunque, para fans de la casquería y el cine-tortura de este realizador, una advertencia: Wan quiere cambiar de tercio.

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"Quería hacer una película de tipo clásico. Me apetecía revisitar una película como Poltergeist (1982) y llevarlo a mi campo". Y es que lo que en un principio parece la típica película con casa encantada se transforma en sus manos y en las de su guionista, Leigh Whannell, en un efectivo vehículo para la ingestión de palomitas que con una inspirada realización y apoyándose en trucos teatrales logra inquietar sin demasiados fuegos artificiales haciendo de la producción una sana regresión a los tiempos del tren de la bruja.

"Para hacer esta película tenía claro que quería volver a mis orígenes independientes y lograr el reto de hacer algo distinto en un género en el que es muy difícil hacer algo distinto" comenta para pararse abruptamente y comentar en voz alta que acaba de ver pasar a Roger Corman, invitado de excepción en el Festival. "¡Qué fuerte!", añade este director que se ha dado su particular baño de masas ante un público que le venera a pesar de su corta filmografía y que espera ansioso sus próximos proyectos. "Ahora lo que quiero hacer son película de acción. Me sale bien así que ya veremos". El público de Sitges seguro que también.