Reportaje:

Memorias de celuloide

La Filmoteca recibió el año pasado 1.021 rollos de películas donados por particulares - Recogen imágenes familiares y actos públicos

Herminia Laborde y Javier Alday decidieron un buen día desempolvar viejos rollos de película, recuerdos de toda una vida, entre bautizos, bodas y vacaciones, junto a otras películas que recogían imágenes de carácter más político, que han conformado la historia reciente del País Vasco. Sus recuerdos privados ahora son de todos. Gracias a la decisión de personas como ambos hasta la Filmoteca Vasca llegaron el año pasado 1.021 rollos de películas, la mitad de todas las cintas que recibió la entidad en 2009. Los donantes particulares reciben a cambio una copia digital.

"Como vasco y como amante de la historia creo que estas películas deben estar en un sitio donde se conserven bien y donde todo el mundo las pueda disfrutar", explica Alday, de 78 años. Entre las cintas que donó, "muchas imágenes familiares, algunas muy reiterativas", destaca una grabación de 1934 en la que se ve cómo la Guardia Civil detiene a varios alcaldes nacionalistas en San Sebastián, reunidos en contra de una subida de impuestos. La película la filmó Rosario Careaga, esposa de José Eguia Monzonis, un familiar de Alday.

La aportación privada supuso la mitad de filmes recibidos por la entidad en 2009
"Estas películas deben estar donde todos las puedan disfrutar", afirma un donante

"Se escondió entre los árboles. Cuando la gente se enteró de las detenciones, acudieron hasta la Plaza de la Constitución para protestar y hasta allí fue con la máquina a sacar las imágenes", recuerda este hombre, que por aquel entonces tenía apenas dos años. Se conoce los filmes de memoria, pues era tradición verlos durante las fiestas familiares.

La colección que ha donado se completa con imágenes de carreras de coches, de caballos y regatas de traineras, e incluso de la realeza: Alfonso XIII desembarcando de su yate en San Sebastián. Era una época en que sus tíos, siguiendo la moda, se pusieron a "sacar cine".

De aquellos años treinta y posteriores también proceden los rollos cedidos por Laborde, de 80 años. Imposible cuantificar lo que ha donado: "Les he dado todo, todo, todo". Primero su padre, y luego su marido se encargaron de registrar cualquier instante de la vida de Herminia. Sus mejores recuerdos son de las películas de las vacaciones: su familia haciendo vela, esquiando o en la montaña. Con todo, reconoce que quizás el que mayor valor histórico tenga es un rollo titulado Carreteras de Guipúzcoa.

Su padre, Enrique Laborde Verlinden, mandatario de la Diputación de Guipúzcoa, figura en él junto al ingeniero José María Gabarain y Tomás Garicano Goñi, ministro de Gobernación entre 1969 y 1973, inaugurando las obras, cortando cintas y recibiendo aplausos.

Lejos de conformarse con donar sus películas de ocho milímetros, Laborde ha cedido además incontables instantáneas a la fototeca y carteles de una empresa de litografía familiar de Andoain, que han estado expuestos en el Kursaal y el Museo San Telmo.

Herminia Laborde, una de las ciudadanas que ha donado sus películas a la Filmoteca, en su domicilio en San Sebastián.
Herminia Laborde, una de las ciudadanas que ha donado sus películas a la Filmoteca, en su domicilio en San Sebastián.JESÚS URIARTE

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