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Calixto Bieito llena de basura la Ópera de Friburgo

El director de escena ahonda en la desesperación de la miseria en su versión de 'La vida breve', de Falla, que estrena en la ciudad alemana

Con el pan sobrante que diariamente se tira en Viena podría comer toda la ciudad austriaca de Graz, con 250.000 habitantes. Erwin Wagenhofer lo demostró en su documental Nosotros alimentamos el mundo. Nosotros, el mundo rico, seguimos, en plena crisis, tirando cada día toneladas de desechos a los que los marginados encuentran utilidad. Y como de la desesperación de la miseria, de la violencia, de la fatalidad y de la resignación va La vida breve, de Manuel de Falla, Calixto Bieito ha decidido llenar de desechos sacados de los contenedores de basura el escenario de la Ópera de Friburgo (Alemania), donde mañana estrena su versión de la obra del compositor español.

"Esta es una ópera donde la mala suerte y la fatalidad lo impregnan todo", afirma el director de escena en conversación telefónica desde Friburgo. "Una obra que varios teatros extranjeros me habían ofrecido dirigir y que ahora que he aceptado hacerlo me ha sorprendido muy gratamente, porque no creía que La vida breve fuera una ópera que estuviera a la altura de Cavalleria rusticana o Pagliacci. Y sí, lo está", asevera Bieito, quien explica que el viaje que el pasado otoño realizó a México para presentar, en el marco del Festival cervantino de Guanajuato, su montaje de Tirant lo Blanc ha sido la fuente de inspiración de esta versión de la ópera de Falla.

"Esta es una ópera donde la mala suerte y la fatalidad lo impregnan todo", afirma el director de escena

"Las casitas construidas con los materiales de desecho que vi, y la gente que las habitaba fueron las que me han servido de modelo para esta producción", cuenta. La vida breve narra la historia de Salud, una joven y mísera gitana de Granada de principios del siglo XX a quien su amante, Paco, abandona para casarse con otra sin decírselo. Ella, que sospecha que Paco la va a dejar, se presenta en la boda de éste y tras descubrirle a la novia el engaño muere de desesperación. En la versión de Bieito, el mundo gitano de la trama ha desaparecido, la acción ha sido transportada a principios del siglo XXI y los personajes han sido sacados de la vida real, "de ese mundo de miseria tan presente en buena parte del planeta y que tanto me impresionó en Latinoamérica. De ese mundo donde el valor que tiene una vida es nada", relata.

El director encargó a su escenógrafa, la alemana Rebecca Ringst, crear una escenografía con materiales de desecho reales. Cartones, plásticos y todo tipo de objetos recogidos de los contenedores de basura de la ciudad de Friburgo llenan ahora el escenario del Teatro de Ópera. "Lo más curioso de todo es que esta instalación de realismo onírico que hemos creado para ilustrar este poema sobre la desesperación de la miseria que es La vida breve ha acabado resultando de una gran belleza. Será quizá porque como en esta tragedia que crea Falla, donde la mala suerte y fatalidad lo impregnan todo, el amor puro todavía es posible, también se puede hallar belleza entre la basura".

Don Carlos de Schiller

Aunque la ópera se ha convertido en el centro de la actividad de Bieito, el director de escena no olvida el teatro. El lunes cambiará la miseria de los desheredados por la transición política española, periodo histórico que ha elegido como punto de referencia para su puesta en escena de la versión romántica de la España de Felipe II que Friedrich Schiller dibujó en 1787 en su Don Carlos, obra con la que el 19 de junio inaugurará, con la compañía del Teatro Romea de Barcelona, el Festival Schiller de Mannheim (Alemania) en el 250º aniversario del nacimiento del poeta y autor teatral alemán. El montaje, una coproducción del Romea, con el festival alemán, el Grec de Barcelona y el Centro Dramático Nacional, se presentará en el Festival Estives de Perpiñán (Francia) el 22 de de julio, antes de su estreno en España, en el Teatre Grec de Barcelona, el 31 de julio, y culminará su trayectoria en el Teatro Valle-Inclán de Madrid, donde inaugurará, a mitad de septiembre, la temporada del Centro Dramático Nacional.

Ya en noviembre de 2006, Bieito se acercó desde la transición española al poema dramático de Schiller en la versión operística que hiciera Verdi y que dirigió en la Ópera de Basilea (Suiza). "No será un remedo de aquel montaje, pero en esta versión de la obra de Schiller seguiré ahondado en ese periodo histórico de España. La trama que narra Don Carlos y lo que ocurrió durante la transición no se parecen en nada, pero lo que sí tiene semejanza son los periodos históricos, el fanatismo religioso de ambos momentos, el arte de la política de los gobernantes y el fracaso de la revoluciones. Es imposible no hacer paralelismos", asegura.