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César Antonio Molina pide coordinar la acción cultural exterior

El ministro pide más competencias y sostiene que la cultura es "un buen negocio" que abre mercados y extiende las relaciones diplomáticas

El conflicto entre el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Exteriores sobre la política cultural española en el extranjero parece una batalla difícil de resolver. César Antonio Molina, ministro de Cultura, en un desayuno organizado esta mañana por Europa Press, ha reivindicado para su ministerio la coordinación de la política cultural. Tras hacer hincapié en que la cultura sirve para abrir mercados en otros países y extender las relaciones diplomáticas, Molina ha afirmado que "la promoción de ella en el exterior debe realizarse en coordinación con todos aquellos que intervienen en ella".

El responsable de Cultura ha asegurado que ya ha hablado varias veces con el titular de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, sobre la necesidad de aunar esfuerzos. También con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. "Se lo he contado, pero en todo este contexto soy consciente de que es un tema menor, por lo que no voy a plantear ni un conflicto ni un problema en este sentido".

La rivalidad entre Cultura y Exteriores viene de largo. Justo antes de las pasadas elecciones generales, en marzo de 2008, los dos titulares iniciaron las disputas por conseguir el control del Instituto Cervantes, la institución encargada de difundir el castellano y la cultura española en todo el mundo. También había en juego otras instituciones con un cometido cultural en el extranjero, cuya gestión era reclamada por Exteriores.

Competencias en el exterior

Molina ha añadido: "Creo que el ministerio debe tener una presencia exterior importante. Hay que enfrentarse a ello de manera racional; es absurdo que no sea así. Y el hecho de que no se haya resuelto hasta ahora o no vaya a resolverse en el futuro no significa que este problema no exista". En este sentido, añadió: "Imaginen que el Ministerio de Industria tengo uno diferente para asuntos exteriores e interiores. O que el Ministerio de Defensa, también. Pues nuestra cultura se rige de manera diferente en el exterior y en el interior; cuando para mí la cultura es una y la acción cultural de la misma debe contar con una coordinación única. Somos el único ministerio donde ocurre esto".

Para César Antonio Molina, equiparar la cultura a parámetros económicos es importante. Cree que debe darse la vuelta a conceptos que le alejan de este camino. "Puedo afirmar que la cultura española es un buen negocio. Nuestra lengua y nuestra cultura son bienes que producen beneficios económicos perfectamente cuantificables. Es una industria que da empleo a más de un millón de trabajadores. Su volumen de negocio supone un 5% del PIB. El gasto de los hogares españoles en contenidos creativos va en ascenso, "aunque nunca se puede prever cuál será el panorama después de la crisis. Pero la verdad es que hasta ahora no ha dejado de subir, con incrementos de cerca del 10% año tras año.

Ante los posibles cambios de gobierno

Molina también ha aludido a la cada vez más cacareada crisis de Gobierno que parece entrar en los planes del presidente Zapatero. "Todos los ministros sabemos que este cargo no dura eternamente. Todos lo tenemos en la cabeza y sabemos que no estaremos aquí toda la vida, entre otras cosas porque sería invivible. Para mí es un honor haber estado... Y estar en el gobierno de un gran presidente como Zapatero y defender los ideales socialistas".