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Ródchenko, arte al servicio de la revolución

La Pedrera reúne 250 obras del gran artista de las vanguardias rusas

"He recorrido un camino creativo complejo, pero tenía claro quién era y qué quería. Estoy seguro de que seguiré haciendo auténticas obras soviéticas". Cuando Aleksandr Ródchenko (San Petersburgo, 1891-Moscú, 1956) escribió esa declaración corría el año 1936 y la vanguardia soviética ya era historia. El stalinismo había acabado con lo que se llamó "el gran experimento", uno de los momentos creativos más explosivos y apasionantes de la historia del arte del siglo XX, para dar paso al académico realismo socialista. Y sí, pese a todo, Ródchenko siguió haciendo "auténticas obras soviéticas" en las revistas de propaganda socialista a través de sus fotomontajes, fotografías y grafismos, ya que aunque la experimentación pura que defendió en sus inicios estaba prohibida (se la consideraba una degeneración burguesa), la fotografía era un medio figurativo que gustaba al régimen. La fascinante historia de esta aventura creativa puede verse ahora en Barcelona hasta el 5 de enero en una ambiciosa exposición retrospectiva organizada por la Obra Social de Caixa Catalunya en La Pedrera.

Se trata de la mayor exposición de Ródchenko realizada en España ya que reúne un conjunto de 250 obras procedentes de museos rusos y colecciones particulares que abarca todo el conjunto de la trayectoria del artista (en un arco cronológico que va de 1915 a 1943) y también las múltiples facetas en las que desplegó su arte, tanto en la pintura como en los carteles publicitarios, el estampado textil o la fotografía. "Hasta ahora, la mayoría de exposiciones se han centrado en su faceta de fotógrafo y en sus famosos fotocollage, pero aquí hemos querido reunir todo el conjunto de su obra para poder ofrecer una visión más amplia que incluye, incluso, en el catálogo, la traducción de algunos de sus escritos", ha explicado Àlex Susana, director del área cultural de la entidad. "Ródchenko fue el líder del constructivismo que, en cierta manera, puede considerarse el último gran movimiento de vanguardia", ha añadido.

De procedencia humilde, Ródchenko se formó a la manera clásica en la Escuela de Bellas Artes de Kazán, aunque ya en 1915, tras conocer a varios artistas futuristas entre los que se encontraba el poeta Vladímir Mayakovski (con el que realizaría después históricos fotomontajes y carteles publicitarios) se trasladó a Moscú. Allí participó en los debates de los artistas izquierdistas y, una vez estalló la revolución, jugo un papel importante en la creación y organización de los museos de arte contemporáneo que surgieron en toda la Unión Soviética. En el terreno plástico, experimentó primero con la abstracción pura, en lo que se denominó la "pintura sin objeto" centrada en formas geométricas simples y fue uno de los creadores del movimiento constructivista. Ya en los años veinte pensó que incluso el arte estético e individualista era demasiado poco revolucionario y, con otros colegas, centró sus esfuerzos en los fotomontajes (muy útiles para la propaganda política y que él utilizó desde perspectivas poéticas que tuvieron gran influencia) y comenzó también a experimentar con la tipografía, el grafismo, la publicidad y la fotografía, campo en el que fue uno de maestros más influyentes del siglo gracias a sus perspectivas forzadas, sus fascinación por la diagonal y sus famosos contrapicados.

En 1928 escribía: "Nosotros, educados para ver lo habitual y lo ya instaurado, debemos descubrir el mundo de lo visible. Debemos revolucionar nuestro pensamiento visual. Debemos quitarnos del ojo un velo llamado desde el ombligo". Así, mirando las cosas sin ombliguismo, entró en la historia.