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José Tomás reaparece tras su última cogida

El diestro salió a hombros de la plaza de Salamanca

Feliz regreso a los ruedos de José Tomás, en Salamanca, tras su último percance, con una salida a hombros que compartió con José Pedro Prados El Fundi y Pedro Gutiérrez El Capea, en una corrida en la que los toros de El Pilar también tuvieron un notable protagonismo

Era una de las corridas más esperadas de la temporada, pues se trataba de la vuelta de José Tomás pero con el aliciente, mejor habría que decir, morbo, que venía de "la cama". Partidarios y detractores hacían apuestas por ver si iba a ser capaz, porque en el toreo "la cornada psicológica" daña tanto o más que la física.

Y aficionados y público estaban a la espera de comprobar si había quedado secuelas por "lo" de Linares, una cornada grave con dos trayectorias el pasado 29 de agosto. Y para sorpresa de todos, José Tomás volvió como si tal. Eso si que tiene mérito. Otra cosa son las histerias colectivas que montan sus partidarios acérrimos, confundiendo el triunfalismo con el verdadero triunfo.

Lo de Salamanca, sí. Menudo mérito salir con la cornada psicológica todavía tan fresca. A José Tomás no le ha importado lo más mínimo, aunque esta vez han sido más racionales los arrimones que se suele pegar y que tanta fama le vienen dando. El solo hecho de haber estado "ahí" ya es un triunfo.

El hombre ha tragado miradas y parones en su primero, y otras veces ha acertado llevándole muy enganchado. Se quedó siempre muy quieto, con su característica verticalidad, eso que se ha dado en llamar la búsqueda de la perfección.

En ocasiones, hay que reconocer, José Tomás lo consiguió con un toreo limpio, templado y poderoso, tomando el toro en corto y rematando los muletazos por abajo. Para mayor emoción hubo también voltereta, escalofriante. Todo eso en su primer toro, donde la pasión se hizo incontenible también en la petición del doble trofeo.

El quinto se prestó menos, mirando constantemente a la puerta por donde salió, le faltaba también un tranco. José Tomás no se lo pensó dos veces para atacar desde el primer momento, hasta llegar a arrancarle la oreja.