Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

José Jiménez Lozano, Premio Cervantes 2002

El escritor, ensayista y periodista es uno de los principales especialistas en la mística española

El escritor, pensador y periodista José Jiménez Lozano ha sido galardonado hoy con el Premio Cervantes 2002, conocido como el Nobel de las letras hispanas, según ha anunciado esta tarde el jurado de este certamen. El anuncio ha sido hecho por el secretario de Estado de Cultura, Luis Albertro de Cuenca.

Jiménez Lozano, nacido hace 72 años en Langa, un pequeño pueblo abulense, es uno de los principales especialistas en la mística española y un narrador que desde la poesía, la novela, los artículos o los reportajes ha abordado temas de denuncia de situaciones dolorosas o injustas y de asuntos religiosos, en historias de raíz cristiana en las que se que se mezclan un acento musulmán y ecos judíos o protestantes.

El escritor ha acogido el premio "como lo que es, como un regalo, con una gran alegría". A su juicio, el galardón "no es una deuda, ni un concurso oposición donde se graduan las cosas de manera objetiva". Jiménez Lozano no ha querido valorar la importancia de su obra en la literatura española, aunque sí ha destacado que "es el premio más importante del país y siento que es un reconocimiento oficial, pero lo que me llena de alegría es saber que mi obra ha llegado a unos cuantos, aunque sea un lector".

Jiménez Lozano ingresó en 1962 como redactor en el diario El Norte de Castilla, inagotable filón literario que con Jiménez Lozano ha dado ya tres premios Cervantes a las letras hispánicas: Miguel Delibes (1993) y Francisco Umbral (2000), con quienes compartió la vieja redacción de la Calle de Montero Calvo, además de con José Luis Martín Descalzo (Premio Nadal 1956).

Confeso lector de Azorín, Gabriel Miró y Juan Ramón Jiménez desde su niñez, el nuevo Premio Cervantes emprendió así una amplia y densa trayectoria literaria de tono plural al conciliar historias de raíz cristiana, acento musulmán, eco judío o protestante, en narraciones donde generalmente denuncia situaciones dolorosas, opresoras e injustas.

Aparecieron así títulos como Historia de un otoño (1971), El Sambenito (1972), La Salamandra (1973), El Santo de mayo (1976), Los cementerios civiles y la heterodoxia española (1978) y

Sobre judíos, moriscos y conversos (1982).

Castilla, como telón de fondo las más de las veces, y la lengua castellana, en las más pura y sencilla expresión de sus gentes, ha utilizado siempre Jiménez Lozano para defender la libertad, el humanismo y la progresía en las ideas a través de novelas, cuentos e incluso poesía, formatos que elige en función de sus necesidades este autor, uno de los principales especialistas en la mística española.

Promotor de Las Edades del Hombre

Amigo de Fray Luis de León, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Pascal, Descartes, Erasmo de Rotterdam y Spinoza, que con tanta frecuencia se descuelgan por sus obras, Jiménez Lozano, que en 1992 recibió el Premio Nacional de las Letras, fue uno de los cofundadores del proyecto cultural y religioso de Las Edades del Hombre.

A través de la poesía también ha dejado constancia de sus ideas y sentimientos +Jiménez Lozano, minucioso observador, detallista desentrañador de almas, paisajes, animales y objetos que ha dejado en sus poemarios Tantas devastaciones (1992), Un fulgor tan breve (1995) y Elegías menores (2002). Su último contacto con los lectores ha sido El viaje de Jonás, recreación de una historia bíblica que le sirve para depositar pequeñas críticas sobre la actualidad.

Dotado con 90.151 euros, el Premio Cervantes, instituido por el Ministerio de Cultura en 1976, ha reconocido anualmente la significación cultural del legado y la trayectoria literaria de un escritor cuya obra, totalmente o en su parte esencial, se desarrolle en español.