‘Al Amal’: la primera nave árabe a otro planeta alcanza con éxito la órbita de Marte

Emiratos se convierte en el primer país de su entorno en lanzar una misión espacial con fines científicos y propagandísticos

Represenación de 'Hope' en la órbita de Marte
Represenación de 'Hope' en la órbita de MarteAHMED JADALLAH (Reuters)

La monarquía petrolera de Emiratos Árabes Unidos acaba de convertirse en el primer país árabe que envía con éxito una nave robótica a otro planeta del sistema solar. La sonda Al AmalEsperanza ha alcanzado con éxito esta tarde la órbita de Marte.

El principal objetivo de la nave saudí es propagandístico: celebrar el 50 aniversario de la fundación de esta monarquía absolutista con una muestra de poderío espacial. De paso quiere servir de ejemplo a las generaciones jóvenes para que persigan carreras técnicas y científicas. También es un intento de limpiar la imagen de un país sin libertad de expresión, con una población inmigrante que trabaja en condiciones infrahumanas y donde ser gay está penado con cárcel. El pasado verano el rey emérito Juan Carlos de Borbón se instaló en este país.

Esta misión ha costado unos 200 millones de dólares y se ha desarrollado gracias a la colaboración de expertos de EE UU. La contribución principal la ha hecho el Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado en Boulder, que lleva décadas desarrollando instrumentos para importantes misiones de exploración marciana y de otros planetas del sistema solar. Una de las misiones principales en las que participó fue la sonda orbital Maven, con la que la misión de Emiratos guarda similitudes, aunque es menos compleja.

La sonda podrá obtener imágenes de alta resolución del planeta completo y su atmósfera, observar sus cambios diarios y tal vez responder por qué Marte se convirtió en un lugar hostil para la vida

Hope estudiará el planeta rojo durante al menos tres años en una órbita muy peculiar. Su distancia máxima de la superficie será de 40.000 kilómetros y la mínima de 20.000 —casi el doble del diámetro de la Tierra—. La sonda podrá obtener imágenes de alta resolución del planeta completo y la capa que lo envuelve, observar sus cambios diarios y tal vez responder por qué Marte perdió su atmósfera y se convirtió en un lugar hostil para la vida.

La nave, de una tonelada y media, lleva una cámara de luz visible y ultravioleta y dos espectrómetros, uno infrarrojo y otro ultravioleta que podrán estudiar las nubes, los gases, las tormentas de polvo y la composición detallada de las tres capas de la fina envoltura de gases que rodea el planeta. Al contrario de lo que hacen la mayoría de países, Emiratos publicará los datos de la sonda de forma inmediata para que cualquier otro país pueda acceder a ellos.

Mohamed Bin Rashid, emir de Dubái y vicepresidente del país, anunció hace cuatro años planes para establecer “el primer asentamiento humano” en Marte para 2117

Emiratos ya está en el mapa de las potencias espaciales y sus ambiciones no acaban en la sonda. Además del envío a la luna de una nave espacial con un vehículo de exploración en 2024, el jeque Mohamed Bin Rashid, emir de Dubái y vicepresidente del país, anunció hace cuatro años planes para establecer “el primer asentamiento humano” en Marte para 2117. De momento, su centro espacial ya tiene un programa de formación de astronautas en colaboración con la NASA y en 2019 envió a la Estación Espacial Internacional al primer emiratí, Hazza al Mansoori.

La llegada de Hope es el primer capítulo de una serie de desembarcos marcianos que tendrán lugar en las próximas semanas. EE UU pretende posar sobre el planeta el vehículo de exploración más grande, pesado y complejo jamás construido: el Perseverance. Su objetivo es buscar rastros de vida pasada en el cráter Jezero, una zona desértica y helada del hemisferio norte que hace 3.500 millones de años estaba repleta de agua líquida. La llegada está prevista para la noche del 18 de febrero en España. Los últimos en llegar serán los chinos con su misión Tianwen-1, la más ambiciosa y compleja que haya lanzado el país asiático en su corta pero intensa carrera de exploración espacial. La nave china incluye una sonda orbital, un módulo de aterrizaje y, por último, un pequeño vehículo de exploración capaz de analizar la composición de la superficie y también la estructura del subsuelo gracias a un radar. Su destino es Utopia Planitia, también en el hemisferio sur. La llegada de la Tianwen-1 a la órbita de Marte está prevista para mañana.

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Sobre la firma

Nuño Domínguez

Nuño Domínguez es cofundador de Materia, la sección de Ciencia de EL PAÍS. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo Científico por la Universidad de Boston (EE UU). Antes de EL PAÍS trabajó en medios como Público, El Mundo, La Voz de Galicia o la Agencia Efe.

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