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Los cines de Barcelona se reubican para sortear a Netflix

El enésimo cierre de una sala, el Palau Balañá, evidencia los cambios en el sector de la exhibición cinematográfica

El cine Palau Balañá, el último en cerrar en Barcelona.
El cine Palau Balañá, el último en cerrar en Barcelona.

La sala de cines Palau Balañá, ubicado detrás de la Estació de Sants de Barcelona, echó el cierre este viernes tras 18 años desde su transformación en multicines en 2002. Una más. En la última década, varios cines en Barcelona han cerrado por problemas económicos, reestructuraciones empresariales o falta de acuerdo en la renovación de los contratos de alquiler con los propietarios de las salas, como el Rex o el Urgell. Grupo Balañá atribuye este último cierre a la baja asistencia de público. Los nuevos soportes de exhibición también tienen parte de culpa.

Según datos del Instituto Catalán de las Empresas Culturales (ICEC), desde 2010 los espectadores en Barcelona han bajado de 7,5 millones a 5,8 en 2018, debido en parte al encarecimiento de las entradas por la subida del IVA. Esta caída de público representa un descenso del 24% en los beneficios de 2017 respecto de los casi 55 millones de euros que se recaudaron en taquilla en 2010.

Un informe de 2019 de la Federación de Cines de España señala que el 57,8% de los españoles han acudido, por lo menos una vez al año, al cine y la venta de entradas se ha disparado desde 2013 en un 37%. En España se han abierto 19 salas (153 pantallas en total), mientras que en Barcelona, el número de pantallas desde 2010 ha bajado hasta las 158, y eso a pesar de que el número de películas exhibidas no ha hecho más que aumentar año tras año, hasta llegar a las 966 en 2018.

“No es crisis, es evolución”, dice el presidente del Gremi de Cinemes de Catalunya, Camilo Tarrazón

Según el presidente del Gremio de Cines de Cataluña, Camilo Tarrazón, lo que indican estos datos “no es una crisis, es evolución”. El cine, de hecho, sigue siendo el espectáculo cultural favorito de los catalanes. Las salas de cine fueron el tercer espacio cultural con más visitantes de Barcelona en 2018.

Tarrazón no esconde, sin embargo, que el sector “se encuentra en un momento económicamente complicado”, pero subraya que su valor como producto “sigue muy elevado”. Lo ejemplifica comparándolo con la comida: es muy posible que no recordemos la última película que vimos en el móvil o en el televisor, pero nos es muy fácil recordar la última vez que fuimos al cine y qué es lo que vimos.

El director de la Filmoteca de Cataluña, Esteve Riambau, también asegura que las salas de cine catalanas se encuentran en buen estado de salud: “Tienen su supervivencia garantizada”. La Filmoteca es uno de los espacios que mantiene una buena cifra de asistentes desde su apertura en 2012, entre los 138.000 y los 148.000 anuales y 100 espectadores de media por sesión. Riambau explica que el público “responde muy bien” a los proyectos que proponen por el valor añadido de la gran pantalla.

Albert Triviño, uno de los socios fundadores del Zumzeig Cinecooperativa, una sala que apuesta por el cine independiente y se sale de los circuitos comerciales habituales, también habla de buenas cifras. “Si le das al espectador una experiencia que no puede encontrar en casa, vendrá”, afirma Triviño, aunque admite la importancia de las subvenciones para consolidar un proyecto como Zumzeig. El fundador del proyecto añade, además, que el Zumzeig “realiza un acto reivindicativo de las salas para reclamar un espacio que no solo sirva para ver películas”, por ese motivo ofrecen también tertulias con los directores y otras iniciativas.

“El mundo se ha adaptado a la digitalización y el espectador ha cambiado de hábitos de consumo: lo que antes era una buena ubicación en la ciudad ahora ya no tiene por qué seguir siéndolo”, explica Tarrazón. Y asegura que el espectador encuentra más atractiva la concentración de servicios en un centro comercial, de ahí que los multicines funcionen mejor en estos sitios. Así se entiende que los cines Full, en el centro comercial Splau de Cornellà, fueran en 2017 una de las dos salas multicine del país con mayor recaudación, con una asistencia de 1,35 millones de espectadores.

En Barcelona hay actualmente 22 cines y 156 salas, sin contar la Filmoteca de Catalunya, que tiene dos salas propias. Los distritos que concentran más salas son el Eixample, con seis cines y 32 pantallas; Gràcia, con cinco cines y 25 salas; y Sarrià-Sant Gervasi, con cuatro cines y 35 pantallas. Nou Barris, en cambio, solo tiene un multicine que tiene 16 pantallas; en el distrito de Ciutat Vella, hay dos cines y tres pantallas, y, a la cola de la lista, tras el cierre del Palau Balañà, se queda sola la única pantalla del Zumzeig en todo el distrito de Sants-Montjuïc.

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