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La nueva Fabra i Coats arranca con una no retrospectiva de Jordi Mitjà

Las primeras muestras de la temporada ocupan los cuatro pisos

Uno de los edificios en Fabra i Coats de Barcelona. Ampliar foto
Uno de los edificios en Fabra i Coats de Barcelona.

Al tomar posesión de su cargo, Joana Hurtado, directora del Centro de Arte Fabra i Coats en mayo, dijo que necesitaría nueve meses para parir la primera programación y así ha sido. “Queremos mostrar toda nuestra potencia” aseguró Hurtado, refiriéndose a las dos primeras exposiciones que ocupan las cuatro plantas: Sucede cada día, una no retrospectiva de Jordi Mitjà, hasta el 26 de julio y La Librería Infinita, proyecto en proceso de Haris Epaminondas y Daniel G. Kramer, hasta el 24 de mayo.

En ambos casos los artistas se apropian críticamente del pasado, desde perspectivas y formas distintas para generar nuevas narrativas. En el caso de Mitjà pese a que tanto él como Hurtado insistieron que no es una retrospectiva, lo cierto es que la muestra, ofrece una amplia panorámica de la trayectoria de este artista, a través de obras históricas como la gigantesca piedra inflable símbolo de la primera piedra del Canódromo (el edificio adyacente destinado en un primer momento a acoger el centro de arte), piezas reinterpretadas o adaptadas al nuevo contexto y también algunas inéditas. De corte museográfico tradicional, La Librería Infinita propone una serie de libros, que no se pueden tocar ni hojear, “desmantelados, modificados y recompuestos para cuestionar el concepto de autenticidad y autoría”.

Como tarjeta de presentación del centro, las dos propuestas condensan, en palabras de Hurtados, “las tres líneas que articulan el programa y la acción en el territorio: recoger la complejidad del mundo e incentivar el debate crítico, priorizar los procesos y conectar la creación local e internacional”. El centro, que se considera “una institución experimental”, apuesta por la creación específica, el apoyo a la producción y la contaminación con las demás disciplinas y agentes que actúan en el recinto de la Fabra i Coats, desde las asociaciones de barrio hasta los artistas residentes. Estos saldrán de la próxima convocatoria, cuyas bases aun no se conocen. “Intentaremos dar a los artistas lo que necesitan, el tiempo que lo necesitan”, indicó Hurtado, sin concretar más allá de las previsibles dinámicas de colaboración, cómo piensa estructurar la relación entre el centro de arte y la fábrica de creación. “Apoyamos la imprecisión y la acción dinámica y cambiante, pero también queremos plantear líneas de desarrollo coherente a largo término”, explicó la directora, que ha editado una publicación para repartir el día de la inauguración de esta nueva etapa, cuyo título Grandes Esperanzas puede tener varias lecturas y no todas reconfortantes. Por lo demás sólo hay otras dos muestras programadas: una de los artistas seleccionados para el premio Miquel Casablancas y la otra de historias que los objetos cuentan a través de los artistas. </CS>

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