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La cancelación del Mobile deja en el aire el 29% de los ingresos de Fira

La decisión de GSMA retrasará la negociación del contrato para prolongar la presencia del salón en Barcelona

Mobile World Congress
Varios operarios en el recinto de Gran Via, una vez cancelada la celebración del salón. EL PAÍS

La cancelación del Mobile World Congress dejará un potente agujero en las cuentas económicas de Fira de Barcelona de este año. El organismo acoge el evento en sus instalaciones y factura a GSMA en torno a 63 millones de euros por conceptos variados, desde el alquiler de espacios hasta el montaje de espacios de exposición, servicios de cátering o la contratación de azafatas. La suspensión modificará, además, los planes de Fira de negociar cuanto antes la ampliación del contrato para mantener el salón más allá de 2023, último año para el que Barcelona tiene asegurado ser su sede.

Fuentes oficiales de Fira de Barcelona subrayaron ayer que, aunque los 63 millones de euros fue lo ingresado el año pasado, la suspensión de la edición de este año no tiene por qué suponer una merma de los ingresos por un importe similar. Para este año los responsables de la Fira (Ayuntamiento de Barcelona, Generalitat y Cámara de Barcelona) esperaban facturar algo más de 205 millones de euros.

El impacto definitivo sobre la facturación del que es el principal certamen que se celebra en Barcelona no se conocerá hasta que se analicen al detalle las condiciones contractuales acordadas entre el organizador GSMA, la patronal mundial de las telecomunicaciones, y Fira. “Hasta ayer [por el miércoles] al mediodía solo trabajábamos para que el salón se celebrara”, indicaron fuentes de la institución, que destacaron que el gran litigio que se abrirá ahora será el de los organizadores de Mobile con las compañías que tenían previsto acudir a la feria.

El presidente de Fira de Barcelona, Pau Relat, dijo por la mañana que dada la reciente decisión sobre la suspensión del salón, era demasiado pronto para calcular el daño económico que generará una decisión que no cuenta con el respaldo institucional, después de que desde el Gobierno central, la Generalitat y el Ayuntamiento dijeran ayer que no había motivos vinculados a la alerta sanitaria del Covid-19 que argumentaran la suspensión del salón.

“Fira de Barcelona ha hecho un trabajo extraordinario para diversificar su oferta, lo que hace que sea más capaz de asumir mucho mejor que en el pasado una circunstancia de este tipo”, afirmó Relat sobre la situación que queda ahora en Fira de Barcelona. Con un sentido similar habló el director general de la entidad, Constantí Serrallonga: “No entraremos en pérdidas. Tenemos capacidad para encajarlo. Tendremos un año más difícil de lo que es habitual, pero la solvencia está garantizada”

Tanto los representantes de Fira como los de GSMA John Hoffman (consejero delegado) y Mats Granryd (director general) reiteraron ayer que ahora se centrarán en la próxima edición del salón, que se celebrará en 2021. Una vez celebrada esa, a Barcelona le quedarán otras dos antes de que expire su contrato para mantener el Mobile. Hoffman, en la presentación de la edición de este año, dijo que una vez se celebrara esta sería un buen momento para empezar a negociar una prolongación del contrato, anuncio con el que quería zanjar el debate sobre si el Mobile tiene garantizada su continuidad en la capital catalana.

Esos planes, ahora, se retrasarían. Difícilmente se abrirá una negociación, señalan las mismas fuentes, sin que antes se cierre una nueva edición del certamen. Para Fira de Barcelona puede ayudar en esa negociación un trato generoso hacia GSMA para cerrar una crisis como la actual. Mientras tanto, la entidad seguirá trabajando en el proyecto para ampliar el recinto de L'Hospitalet, pensado para la mayor demanda de espacio que reclama el Mobile.

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