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El modelo trilingüe se estanca en la escuela catalana por déficit de inglés

De los 1.309 docentes acreditados para impartir asignaturas en inglés, un 57% lo hace con un nivel B2, el First Certificate, que es el mínimo requerido

Un alumno en clase de inglés en una escuela de Barcelona.
Un alumno en clase de inglés en una escuela de Barcelona.

El modelo trilingüe en la escuela catalana se ha estancado en los últimos cursos. Arrancó en 2012 y creció, pero desde 2016 apenas se ha movido. En el curso 2018-2019, los porcentajes apenas han avanzado en relación con el año anterior: el 64,7% de los centros de primaria y el 58,3% de los de secundaria impartieron al menos parte de una asignatura en inglés. La mayoría de ellos se adhirieron a un programa de formación del Departamento de Educación para el aprendizaje en la lengua extranjera basado en proyectos. La Generalitat hace un balance positivo, pero los sindicatos reclaman más formación de inglés para los profesores.

CC OO y UGT ven con escepticismo la iniciativa, entre otras cosas, por los malos resultados que, según su opinión, ha mostrado el inglés como lengua vehicular en la Comunidad de Madrid. Un 35,3% de los centros de primaria y un 41,7% de los de secundaria siguen limitando el inglés al aprendizaje de la lengua.

El sistema educativo de Cataluña —público y privado— cuenta con 1.309 docentes que, sin dar asignaturas específicas de lengua inglesa, están acreditados para utilizarla para impartir otras materias. La mayoría, un 57%, tienen acreditado el nivel B2, el First Certificate de la Universidad de Cambridge o el 5º curso de la Escuela Oficial de Idiomas. Es el mínimo requerido. Un 27,1% dispone de un conocimiento avanzado (C1) y un 3,20% tiene el máximo nivel en esta lengua para personas no nativas (C2). Otro 12,2% ha cursado una licenciatura o grado en filología inglesa.

El secretario de Enseñanza pública de UGT, Manuel Valencia, considera que “se ha pasado del extremo en el que el inglés era esencial en la normativa de la Ley de Educación de Cataluña (LEC) a abordar el tema de puntillas”. Según él, deben aprobarse becas para que el profesorado pase temporadas en el extranjero para mejorar su nivel. Manel Pulido, secretario general de la Federación de Educación de CC OO en Cataluña, apunta que en otras comunidades el uso del inglés como lengua vehicular ha dado “resultados desastrosos” porque se ha demostrado que los alumnos “ni aprenden más inglés ni aprenden la materia”.

El instituto Rafael Campalans de Anglès (Girona) imparte algunas unidades didácticas de una selección acotada de asignaturas en inglés desde hace cuatro años. La secretaria del centro, Anna Torrent, es también profesora de esta lengua. Aunque reconoce que es pronto para valorar si los estudiantes incrementan su nivel en el idioma a raíz de la experiencia, la ve positiva: “Se sienten cómodos y los resultados de las actividades de evaluación soy muy satisfactorios”. Este centro se adhirió al programa de formación de la Generalitat para impulsar la metodología de Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras (AICLE), que se basa en adaptar partes de las asignaturas en proyectos para trabajar en la lengua extranjera. Cuenta que el inglés no es vehicular en el 100% en las actividades: “Si un alumno quiere preguntar en catalán o castellano lo puede hacer, pero el docente responde en inglés”.

Pulido ve insuficiente también la apuesta del aprendizaje del idioma en sí, en las asignaturas lingüísticas. “Hacen falta más recursos, pedimos el doble de profesorado, y las tres horas de inglés semanales se tendrían que impartir partiendo la clase en dos grupos de 15 alumnos”, afirma. “El aprendizaje de inglés lo siguen teniendo que pagar las familias, si pueden y si les interesa, en las academias”, añade. Un 75,3% de los especialistas en inglés del cuerpo de profesorado tienen un nivel B2 o equivalente (4.695 enseñantes), un 16,13% un C1 (1.005 docentes) y un 8,49% (529 profesores) un C2. Actualmente para acceder al cuerpo docente la Generalitat exige como mínimo un B2 en primaria y un C1 en secundaria.

Errores de los profesores

Mark Lapinski, canadiense, es el responsable de la asociación de profesores de inglés Barcelona TEFL Teachers Educations (BTTA). Su canal de comunicación principal es un grupo de Facebook que agrupa a unos 5.000 profesores de inglés, la mayoría nativos, que trabajan o se plantean ejercer en Barcelona. TEFL es un título internacional que habilita para hacer de profesor de inglés. “Tengo la impresión de que el nivel de muchos profesores [de la escuela catalana] no es tan alto como tendría que ser, he visto en los apuntes de mis alumnos errores de sus profesores”, explica Lapinski, que tiene el título TEFL y estudios de intérprete y lingüística. El profesor ve el nivel B2 como “insuficiente” para enseñar la lengua y considera que las academias de inglés hacen suplen el déficit de la educación general en inglés.

Kami Poma, una norteamericana que lleva más de una década como profesora de inglés en Cataluña, lamenta que el inglés nativo no esté presente en una escuela pública basada en la inmersión lingüística en catalán y el castellano solo en la asignatura de lengua. Poma, que tiene un máster especializado en educación, se ha planteado acceder a la plantilla de docentes de la Generalitat pero el requerimiento del nivel de catalán es una barrera para ella. “¿Cuántas personas con el nivel C1 o C2 de catalán tienen nivel nativo de inglés?”, se pregunta.

“Experimento del PP con marketing”

La portavoz de CCOO de Enseñanza en Madrid, Isabel Galvin, lamenta las “desigualdades” que genera el sistema bilingüe —castellano e inglés— consolidado en la comunidad. Un 43,8% de los centros de primaria y un 27,6% de secundaria imparten en su totalidad el 30% de las asignaturas en inglés. “Hay distritos y localidades donde no hay un solo centro que no sea bilingüe”, explica Galvin, que ve una falta de planificación en un proyecto que considera “un experimento impuesto por el PP con mucho marketing”. “Las ciencias se dan en inglés y Madrid ha quedado tres veces por debajo del resto de España en esta materia. Esto pone el proyecto y el modelo en el punto de mira”, zanja.

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