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Temporada Alta cierra una edición “extraña” por el contexto político

Aumenta el número de espectadores del festival gerundense pero la ocupación baja cinco puntos

La cantante Jane Birkin, una de las figuras que han actuado en Temporada Alta.
La cantante Jane Birkin, una de las figuras que han actuado en Temporada Alta.

El Festival Temporada Alta de Girona y Salt ha cerrado una 28ª edición "extraña" marcada porque "el país está en una situación bastante insostenible y esto afecta a todo el mundo", ha indicado el director del Festival, Salvador Sunyer. El balance es de 53.086 espectadores, un aumento de más de 3.500 respecto al año pasado y una ocupación del 89,21%, 5 puntos por debajo. Entre los retos de futuro está garantizar el acceso al teatro a gente sin recursos y acercarlo a los menores de 30 años. El nuevo proyecto Arteria ofrece condiciones especiales de acceso a los espectáculos y programa propuestas en torno a problemáticas que interesan a este públic joveno, como el buscar piso en la ciudad o el racismo.

Entre el 6 de octubre y el 9 de diciembre se han programado en Temporada Alta 95 propuestas de las que se han hecho 243 funciones, 27 más de las programas inicialmente. En esta edición se han estrenado 47 espectáculos, 28 de los cuales han sido estrenos absolutos, y ha habido 27 montajes internacionales procedentes de 16 países diferentes. Una treintena han sido obras de creación contemporánea. De las 25 producciones y coproducciones, 4 son internacionales y 20 de ellas tienen vida posterior e irán girando, junto a otras 23 de años anteriores. "En total, 43 producciones de Temporada Alta girarán este año por todo el mundo", ha destacado Sunyer.

El director ha explicado que "la ocupación ha bajado porque hay más entradas a la venta, pero básicamente por la situación política". Tras la sentencia de los juzgados por el procés, el 18 de octubre, el Festival hizo huelga y suspendió los 7 espectáculos que tenía, posponiéndolos. Sobre todo los primeros 15 días afectó a la venta, "la gente no estaba para comprar entradas y el festival ha tenido que torear que tiene uno de los espacios dentro del edifico del Ayuntamiento, que es donde se hacen las manifestaciones y otro en los juzgados. En algunas funciones el público debía atravesar la barrera de policías que tampoco es una cosa normal ni agradable en un país civilizado", ha detallado Sunyer.

En cuanto a la parte artística, en esta edición los protagonistas han sido espectáculos que se inspiran en los clásicos para hacer una lectura de la actualidad y otros que reflexionan sobre la actualidad, de las personas y su condición social. Entre los que parten de un clásico, Sunyer ha destacado Macbettu, de Alessandro Serra, o Measure for Measure, de la Royal Shakespeare Company. Otros han partido de clásicos "para iluminar la patética situación en general en que vivimos en el mundo", como, señaló, "uno de los grandes espectáculos del festival" O agora de demora, de la directora brasileña Christiane Jatahy, que parte de la Odisea para hablar de la inmigración". No han faltado tampoco propuestas que trataban la realidad política y social "sin filtros", como Retorno a Reims, que analizaba porqué la extrema derecha gana donde antes ganaba la izquierda.

Cree el director que los mejores espectáculos del festival "están entre los que parten de una cosa, de una realidad personal o social, y de esto saben hacer un mundo". "El mejor", Sopro, un espectáculo del portugués Tiago Rodrigues sobre el mundo del teatro, que "muestra un trasfondo importante, los que son importantes no son los que están delante, sino la gente que hay detrás y lo hace posible y la mecánica de relación entre ellos".

En cuanto al compromiso del festival, este año 8.662 personas de 64 colectivos se han beneficiado de proyectos sociales y educativos. En total 5.414 estudiantes de 52 centros gerundenses han participado en 219 actividades. En el proyecto Arteria, propuesta para movilizar a los espectadores de menos de 30 años, han participado 479 persona con una media de edad de 26 años. Además 7.177 espectadores han comprado entradas por primera vez, lo que constata la atracción de nuevos públicos.

Para Sunyer, "ha habido algún espectáculo extraordinario, unos cuantos buenos, muchos correctos y algunos muy malos"; lo ha definido como "la esencia de este festival", que permite "correr riesgos" y ver qué funciona.

 

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