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El Govern y los ‘comunes’ dan el primer paso para aprobar los Presupuestos

Aragonès y la coalición de izquierdas sellan un acuerdo fiscal que modifica las principales tasas controladas por la Generalitat para allanar la aprobación de los Presupuestos de 2020

impuestos cataluña
Reunión entre el Govern y los comunes, este lunes.

La Generalitat y Catalunya en Comú-Podem presentaron ayer el acuerdo fiscal de los Presupuestos de 2020, que implica una subida de impuestos de 543 millones de euros. El vicepresidente Pere Aragonès considera el pacto como el primer paso para aprobar las cuentas en marzo. El acuerdo llega en plenas negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez y de las cuentas en el Ayuntamiento de Barcelona. ERC y los comunes desvincularon el pacto de las conversaciones de investidura, pero es el primer gesto de acercamiento para poner fin al bloqueo de la Generalitat, que funciona con las cuentas prorrogadas desde 2017.

Los diferentes actores del pacto creen que el acuerdo puede ser el preludio de un desbloqueo de la situación política en Cataluña, y de un contexto de negociaciones entre republicanos y comunes en una triple operación: Presupuestos de la Generalitat, investidura de Pedro Sánchez y presupuestos del Gobierno municipal de Ada Colau. Aragonès, también coordinador nacional de ERC, aisló las tres negociaciones, aunque minutos más tarde la presidenta del grupo parlamentario de Catalunya En Comú-Podem, Jéssica Albiach, admitió: “Todo ayuda”.

Aunque el independentismo presume de tener la mayoría absoluta en el Parlament, han sido los comunes quienes han salido en auxilio del Govern de coalición de Quim Torra formado por Junts per Catalunya (JxCat) y ERC. El tercer actor secesionista, la CUP, no ha querido negociar las cuentas. De ahí que los dos primeros hayan ido a buscar el apoyo de los ocho diputados de los comunes, que también andaba buscando apoyos para aprobar los Presupuestos del Ayuntamiento de Barcelona. De ahí que se estén negociando los dos proyectos a la vez, aunque las conversaciones vayan por cauces separados.

Es la primera vez en años que hay un acuerdo de pluralidad ideológica", dice Aragonès que confía aprobar las cuentas en marzo.

Las dos partes destacaron la necesidad de aprobar las cuentas de la Generalitat cuanto antes ante el riesgo de un adelanto electoral tras la probable inhabilitación de Torra. Los equilibrios internos comportaron que en la misma conferencia de prensa también compareciese la portavoz del Govern, Meritxell Budó, de JxCat, que bendijo el pacto. Eduard Pujol, portavoz de ese grupo, admitió que la modificación del impuesto de sucesiones les genera “incomodidad” pero que lo apoyarán por “responsabilidad con el país” y como “socios” del Govern.

Las dos partes han negociado el capítulo de ingresos y ahora harán lo propio con el de gastos. Es el mismo esquema de negociación en el Ayuntamiento, que aprobará este viernes una primera parte de sus cuentas. Aragonès definió el acuerdo como “el primero en el que hay pluralidad ideológica para una fiscalidad progresiva, verde y justa”. Albiach lo resumió en dos prioridades: “Quien más tiene tendrá que hacer un pequeño esfuerzo, y quien más contamina, más pagará”.

Las mesas de negociación de la investidura y la de los presupuestos son diferentes pero todo ayuda", avisa Albiach, líder de los comunes

El acuerdo implica la modificación de cinco tributos y la creación de uno nuevo para que la Generalitat recaude 543 millones de euros suplementarios cada año. El alza de ingresos previstos para 2020, sin embargo, será de 173 millones al estar previsto aprobar las cuentas en marzo. Aragonès recordó que este acuerdo afecta al 15% de los ingresos totales de la Generalitat; el 85% restante depende del sistema de financiación estatal, que consideran “injusto”.

El pacto toca todos los impuestos relevantes en los que la Generalitat tiene alguna competencia (IRPF y Sucesiones) y modifica o crea algunos propios: bebidas azucaradas, pisos vacíos, tasa turística y creación de un nuevo impuesto verde. Con el acuerdo, el Govern asume cambios a los que hace un año se negó con el consiguiente fracaso de la negociación presupuestaria con los comunes.

El pacto prevé la modificación de cinco impuestos, entre ellos el del IRPF, y la creación de una nueva figura ambiental

Nuevo impuesto verde

La modificación del IRPF, con la que ERC siempre había topado con el sector neoconvergente del Govern, persigue una mayor progresividad. El acuerdo prevé una rebaja de la presión fiscal sobre el tramo más bajo que afectará a 205.000 contribuyentes e implicará la pérdida de 12 millones a los ingresos de la Generalitat. Pero el acuerdo también prevé un aumento en la presión fiscal en dos de los tramos más altos, que mejorarán la tesorería en 31 millones. Las modificaciones tardarán en trasladarse a los ingresos de la Generalitat, ya que la recaudación del IRPF va con retraso respecto a su puesta en marcha.

La reforma tributaria

JOSEP CATÀ

IRPF. El acuerdo prevé dos modificaciones. La primera, un cambio en los contribuyentes que tienen una base liquidable igual o inferior a 12.450 euros, cuyo mínimo personal sube de 5.550 euros a 6.105 euros. Con ello se consigue una rebaja del tipo medio efectivo para el tramo más bajo de la renta. La segunda modificación es la creación de un nuevo tramo, de 90.000 a 120.000 euros, que pasará de contribuir un 21,5% a un 23,5%. El tramo que va de 120.000 a 175.000 euros también sube hasta el 24,5%.

Sucesiones. Se modifican dos aspectos. El primero, la reintroducción de los coeficientes multiplicadores para el patrimonio preexistente de los contribuyentes de los grupos de parentesco I y II. Así, los contribuyentes que reciban una herencia y que ya tienen un patrimonio elevado (a partir de 500.000 euros) tendrán más carga impositiva. También se reduce la bonificación en la cuota tributaria de los grupos I y II, aunque se mantiene una bonificación del 99% en los cónyuges.

Transmisiones patrimoniales. En el impuesto sobre transmisiones patrimoniales onerosas (TPO), que grava la compra de vivienda habitual, para las familias monoparentales con renta inferior a 30.000 euros anuales, el tipo pasará del 10% al 5%.

Tasa turística. El acuerdo prevé un aumento de tarifas sobre la tasa turística, aplicando el recargo específico en la ciudad de Barcelona. Por ejemplo, en un hotel de 5 estrellas la tarifa actual de 2,25 euros pasará a 3,5 euros.

Impuesto sobre viviendas vacías. Reducción de la bonificación del impuesto que se aplica a los grandes tenedores de vivienda vacía que destinan una parte de su stock de vivienda a alquiler asequible.

Bebidas azucaradas. Se redondean al alza los tipos impositivos. De 0,08 euros el litro con un contenido de azúcar de entre 5 y 8 gramos pasa a 0,10 euros. Y por encima de 8 gramos el litro, el tipo pasa de 0,12 a 0,15 euros.

Impuesto a las eléctricas. El pacto prevé la creación de una nueva figura que grava el riesgo de deterioro que ocasiona la producción, almacenaje, transformación y transporte de la energía eléctrica. Queda fuera del impuesto el autoconsumo y las energías renovables.

El otro hito de la negociación es una profunda modificación de Sucesiones y Transmisiones, que comportará ingresos de 189,7 millones. En este caso, la recaudación prevista para 2020 es de 47,4. La reforma penaliza a los contribuyentes con mayor patrimonio. Asimismo se ha decidido reducir la bonificación de la cuota para esos mismos grupos.

La mayor novedad del acuerdo es la creación de un impuesto que afecta a las eléctricas (y a empresas de telecomunicaciones) para castigar su incidencia en el medio ambiente. La Generalitat ve posible unos ingresos anuales de 145 millones, aunque en 2020 el impacto se limita a 72 millones. Para establecer el gravamen se calibrará la producción bruta de energía de los últimos tres años y la extensión de las infraestructuras fijas. Pagarán tanto nucleares como centrales hidráulicas, pero estas solo una quinta parte.

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