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OPINIÓN i

Chelsea & Lola

Mujeres en la pantalla, en la creación y en la producción en la estela de 'Thelma y Louise' que hace casi treinta años renovó el cine de carretera con éxito pero no con continuidad

La serie 'Wanted' de Netflix.
La serie 'Wanted' de Netflix.

Las series que más me captan suelen ser británicas, me agrada que sean breves, de cinco a ocho episodios, pero también si se extienden una o más temporadas. Los británicos siguen manteniendo el listón alto de algunos de los principios fundacionales de su televisión pública: trazan un arco colectivo que abraza clases sociales, edades y temperamentos, paisajes distintos en lo humano y en lo físico. Relatos que suceden en el hinterland, el rerepaís en catalán, en el interior y periferia, ya sea de las capitales o de sus barrios, de sus desconocidas gentes. Sigo incluso la formidable operación de propaganda de la Corona que ha estrenado tercera temporada, donde logran ir contando cosas sin que hasta ahora haya aparecido Irlanda, ni la del norte ni la del sur. Qué destreza, oiga. Te quedas perpleja ante un "lapsus" semejante mientras admiras su desparpajo para poner sobre el tapete momentos históricos poco divulgados, como el intento de golpe de estado de banqueros y militares en los 60.

Pero, mira, me he visto las tres temporadas de esta serie australiana: Wanted. La segunda está alargadísima y vale poco aunque tiene su gracia, y remonta en la tercera, a la altura de la primera. Ha sido poco difundida en los papeles, al menos eso me hace suponer que la amiga con la que comparto recomendaciones no la conozca. Pasa lo mismo con otra serie, esta extraordinaria, que aprovecho para destacar, Seven Seconds (2018, también en Netflix), alegato implacable sobre el racismo estructural norteamericano y su traducción en la policía, jurados populares y jueces. Si los británicos trazan arcos sociales, los norteamericanos mantienen la virtud en sus relatos de mirar de frente los problemas y mostrar cómo funcionan sus instituciones.

<TB>Wanted (2016) es otra cosa: es la nueva Thelma & Louise (1991). Pues, aunque cueste creerlo y el film fue un éxito bastante considerable hace casi treinta años y es un icono feminista, no ha tenido secuelas ni precuelas ni nada de eso. Hasta llegar a este relato que protagonizan la cajera de supermercado Lola (Rebecca Gibney) y la contable Chelsea (Geraldine Hakewill). Ha sido creada y producida por la misma Rebecca Gibney, neozelandesa de 54 años.

También es una historia de policías corruptos, como tantas. Pero la gracia está aquí en que el guión se centra en desarrollar los caracteres de las protagonistas, que como en el film son bastante antagónicos pero que aquí son completas desconocidas cuando de buena mañana, un día, mientras esperan el bus que las lleva al curro, lo único que comparten hasta ahora, el accidente que sucede ante sus narices las unirá. Desarrollar caracteres quiere decir aquí dejar que las protagonistas se salgan de tantos tópicos de mujeres y las actrices realcen matices sin otro espejo que ellas mismas, porque para eso tienen el tiempo que dura una temporada y hay que aprovecharlo para lograr lo esencial, que un relato 'de mujeres' lo sea no solo porque dos mujeres lo protagonicen sino porque están lejos de los estereotipos femeninos. Humor, irreverencia, aventura, manías y desenvoltura. No como si fueran hombres, no, simplemente siendo personajes que han de enfrentarse a mucho en la carretera y son mujeres. Un cómic formidable, una road movie divertida, una de prisiones la mar de interesante, que da vuelcos y vuelcos.

Más sobre mujeres en pantalla y mujeres tras la cámara. En los Meliès de Barcelona y en Cineteca Matadero de Madrid se proyecta este mes de diciembre el nuevo documental de Mark Cousins, que por suerte estará luego disponible en Filmin: Women make film, catorce horas de metraje. Reúne fragmentos de unas 700 películas firmadas por 183 directoras desde los inicios del cine. Son 40 capítulos que tratan lo técnico (puesta en escena, composición, montaje), lo narrativo (tono, dramaturgia, giros dramáticos) y lo temático. Cousins es escritor y cineasta, muy bueno. Con Tilda Swinton en la producción, otra que tal, este norirlandés nacido en Belfast en 1965 ya nos dió The Story of Film: Una odisea (2011). Narra muy bien, mucho, en montaje, sí, y renovando el tono de la voz narradora, que es la suya. No se lo pierdan, está también en Filmin. Y asómense cuando puedan a su libro Historia y arte de la mirada, traducido por el mismo editor de Pasado y Presente, Gonzalo Pontón, y publicado en 2018.

No todo está perdido, oigan. Las mujeres cuentan, algunos hombres lo saben y no tienen miedo. Bravo.

Mercè Ibarz es escritora y crítica cultural

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