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Una autovía más cara que construir un AVE

La Comunidad intenta reducir los pagos a las concesionarias de la M-45, que cobrarán más de 2.000 millones hasta 2032

Tramo de la carretera M-45 entre las autovías de Valencia y Andalucía.
Tramo de la carretera M-45 entre las autovías de Valencia y Andalucía.

Al sur y al este de la Comunidad de Madrid hay una autovía —la M-45— que le cuesta al Gobierno regional el doble que si hubiera construido un AVE. Son 37 kilómetros. Se licitaron en 1996 por 330 millones de euros. Se terminaron de construir por 550 en 2002. Y su modelo de explotación —peaje en la sombra: las concesionarias cobran en función de los coches que la usen— llevará a que acabe costando más de 2.000 millones de dinero público si nada cambia. En eso está el Gobierno. Tras asumir el martes el pago de otro medio millón por varios retrasos en abonos de 2014, 2015 y 2016, el Ejecutivo se vio reforzado en su idea de que hay que invertir otros 78.000 en el estudio que ha licitado este mes para analizar si tiene derecho a pagar menos por uno de los tres tramos que componen las concesiones de la M-45.

Hasta ahora, la autovía se ha pagado a precio de oro. Cada kilómetro del tren de alta velocidad cuesta de media 25 millones de euros. Y cada kilómetro de la M-45 se habrá pagado en el entorno de los 60 cuando acabe la concesión de explotación de la carretera, en 2032. Todo, para que lo utilicen entre 90.000 y 100.000 vehículos en días laborables.

Cada uno de sus 37 kilómetros costará unos 60 millones, por los 25 del tren

"La dirección general de carreteras de la Comunidad está ultimando la adjudicación del contrato de asistencia técnica para el reequilibrio económico-financiero de la M-45", explican desde la consejería de Transportes . "Se considera necesario acometer este reequilibrio económico-financiero de la concesión ya que, desde la licitación del contrato hace más de 20 años hasta el momento actual, ha habido modificaciones del contrato y distintas resoluciones judiciales y administrativas que hacen necesario llevarlo a cabo", añaden desde el departamento, que no logró llevar a buen puerto un intento similar en 2017. "Se entiende que se paga de más", aclaran sobre el tramo I de la autovía, que discurre entre la A-2 y el Eje de O'Donnell, y en el que la Comunidad de Madrid lleva gastados más de 450 millones de euros desde 2002.

¿Qué ha pasado con los otros dos tramos? Nadie se atreve a dar cifras oficiales. Lo que sí es seguro es que en el segundo se han superado ya los 500 millones en pagos, y que en el tercero se ha roto la barrera de los 200 millones. En total, entre 2002 y 2016 el pago a las concesionarias superó los 1.100 millones de euros, según una respuesta parlamentaria del Gobierno a la que accedió este diario.

Aplica el modelo de peaje en la sombra: el Gobierno paga en función del tráfico

Además, desde 2011, la Comunidad ha tenido que pagar más de 167 millones de euros por 19 sentencias firmes que castigan discrepancias en el cálculo de las expropiaciones —que costaron más de lo previsto— y del canon que cobran las concesionarias —que se aumentó—, según detalló la pasada legislatura el Ejecutivo. Los impagos y recursos del Gobierno frente a esas decisiones han disparado el coste de la carretera en más de 23 millones.

Un ejemplo es el gasto que tuvo que aprobar el consejo de Gobierno del martes tras una sentencia de abril de la sala tercera de lo contencioso administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

"El pago de 540.585 euros por retrasos en el reembolso del canon de la M-45 demuestra una vez más la desidia de los responsables de las finanzas regionales y el fracaso del modelo de peaje en la sombra, propiciado en su día por un Gobierno del PP", apunta Agustin Vinagre, portavoz del PSOE en la Asamblea regional para transportes, movilidad e infraestructuras. "Con los 2.000 millones que les va a costar a los madrileños y madrileñas este fiasco se podrían acometer otras infraestructuras tan necesarias en nuestra Comunidad".

Gallardón recibió un premio a la innovación financiera

"El proyecto de la M-45 es una mezcla de mala fe, chapuza, descontrol y probablemente delitos prescritos a día de hoy donde una infraestructura acaba costado 10 veces más de los presupuestado", resume Alberto Oliver, de Más Madrid.

"Seguimos pensando lo mismo que cuando fuimos los primeros en denunciar la situación hace dos años", remata Sol Sánchez, de Unidas Podemos Izquierda Unida Madrid en Pie. "El legado del gobierno del Partido Popular de Gallardón en Ayuntamiento de Madrid y en Comunidad de Madrid ha tenido un claro nexo en común: elección de modelos de gestión para infraestructuras megalómanas tremendamente ruinosas para las arcas [públicas], en proporción a los beneficios para sus amigos de las empresas constructoras".

Alberto Ruiz-Gallardón

Desde 2003, cuando Esperanza Aguirre accedió a la presidencia de la Comunidad, una misma frase ha sido repetida por distintos portavoces gubernamentales alrededor de la polémica M-45: "Preguntadle a Alberto Ruiz-Gallardón".

El expresidente de la Comunidad fue el impulsor del proyecto. Con él se quería evitar "el colapso" de la M-40 y dar servicio a tres millones de vecinos. Entró en funcionamiento en 2002. La idea del peaje en la sombra se usó entonces por primera vez en la Comunidad, y fue considerada tan ingeniosa que obtuvo el Premio Internacional a la innovación Financiera concedido por la International Road Federation (IRT), con sede de Washington. En plena crisis económica, Aguirre se planteó instalar peajes pagados por los usuarios y no por la administración. El sistema salía demasiado caro.

Hoy, siete años después de aquella propuesta, todo sigue igual: cuesta más un kilómetro de la M-45 que uno del AVE.

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