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El juez declara ICV en concurso de acreedores

El proceso supondrá la desaparición del partido, que acumula una deuda de 9,2 millones

Fachada de la sede de Iniciativa per Catalunya (ICV) en el passatge del Rellotge de Barcelona.
Fachada de la sede de Iniciativa per Catalunya (ICV) en el passatge del Rellotge de Barcelona.

El juzgado mercantil número 7 de Barcelona ha declarado el partido Iniciativa per Catalunya-Verds (ICV) en concurso de acreedores. La formación había decidido acogerse a este procedimiento debido a la abultada deuda de 9,2 millones que arrastra y que no es capaz de enjugar. El juez considera justificada la petición de ICV y nombra a un administrador concursal para que proceda a su liquidación, que también comporta un expediente de extinción de empleo para toda la plantilla.

El pasado 6 de julio, el consejo nacional de ICV aprobó la presentación del concurso de acreedores, que pondrá fin a 32 años de la histórica formación política, heredera del PSUC. Las cuentas de los ecosocialistas se empezaron a torcer hace una década con la compra de la nueva sede, en el passatge del Rellotge, en el corazón del barrio Gótico. Lo hizo cuando el partido vivía su momento más dulce: después de dos legislaturas del tripartito, en el que entraron en el gobierno de la Generalitat, y cuando lograron su mayor representación en el Parlament (12 diputados en 2012) y en el Congreso (tres).

Pero también coincidió con un cambio radical del panorama político en Cataluña. El proceso soberanista empezó a eclosionar e ICV decidió integrarse en Catalunya en Comú, la formación que lidera Ada Colau. En 2014 los ecosocialistas dejaron de presentarse con sus siglas, hecho que le restó participación en las administraciones y, en consecuencia, sus ingresos por volumen de cargos electos cayeron. 

El partido intentó hacer frente a las deudas vendiendo parte de sus activos, formados por 26 locales. Pero el valor de todos ellos suma 8,2 millones, cifra insuficiente para liquidar la deuda. “El patrimonio inmobiliario de ICV, especialmente la sede nacional del pasaje del Rellotge no se ha podido vender en las condiciones adecuadas para amortizar el endeudamiento”, admitió en su momento el partido.

La situación de asfixia llevó a la dirección a optar por el concurso de acreedores, que comportará la extinción del partido y el despido de los 16 trabajadores de la plantilla.

Los problemas financieros de ICV no afectarán a Catalunya en Comú, ya que ambas mantienen estatus jurídico independiente. Eso sí, los activos que sobrevivan al concurso de acreedores irán a parar a la formación de Colau.

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