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Rivera y Valls: cronología de un divorcio

Ciudadanos y su candidato en Barcelona han mantenido desde el primer momento una relación de desencuentros y desconfianza

Manuel Valls y Albert Rivera en la conmemoración de los 40 años de la Constitución, en Barcelona, el pasado diciembre. En vídeo, el análisis de Iñaki Gabilondo en su videoblog.

La relación entre Ciudadanos y Manuel Valls ha sido breve y convulsa. Desde un primer momento, en 2018, cuando anunció su candidatura a la alcaldía de Barcelona, el ex primer ministro francés marcó diferencias con el presidente de Cs, Albert Rivera. La ruptura aprobada este lunes por Cs parecía el desenlace inevitable entre Rivera y su mano de hierro en Cs, y Valls, un político que ya en Francia había destacado por ser un verso libre dentro del Partido Socialista Francés. “En los momentos de las decisiones determinantes, no duda, aunque en los aparatos políticos suscita inquietud e incluso agresividad hacia él”, aseguraba de Valls su antiguo director de comunicación Harold Hauzy.

“Cordón sanitario” a Vox

En octubre de 2018, tan solo un mes después de presentar su candidatura, Valls abrió las cajas de los truenos en una entrevista con EL PAÍS en la que pedía a PSOE, PP y Cs que establecieran “un cordón sanitario” para aislar “a la extrema derecha y a la izquierda populista”. El político hispano-francés ha destacado que para él es de vital importancia que no se reproduzca en España el éxito político que ha tenido en Francia la derecha nacionalista de los Le Pen. Rivera, que ya preveía posibles acuerdos con el partido de Santiago Abascal, descartó la idea del cordón sanitario e incluso evitó calificar a Vox como extrema derecha.

La manifestación de Colón

El pacto de gobierno entre PP y Cs en Andalucía con el apoyo de Vox provocó una incomodidad  que Valls que no dudó en manifestar públicamente. Pero el principal punto de fricción hasta el momento fue la manifestación unitaria que los tres partidos de la derecha convocaron el pasado febrero en la plaza Colón de Madrid. Dos días antes de la marcha, el equipo de Valls aseguró que el candidato no tenía previsto asistir. Pocas horas más tarde, y tras subir la presión de Cs en su contra, Valls cambió el guion y anunció que sí estaría en Madrid. El motivo de la protesta era pedir la dimisión del Gobierno de Pedro Sánchez, pero en cambio Valls remarcó que él solo iba para defender la Constitución. Valls sí rechazó subir al escenario para hacerse la foto de familia de los dirigentes del PP, de Cs y de Vox.

Crisis con Lliures

La comunicación entre Rivera y su candidato en Barcelona fue empeorando hasta el punto de que en el mes de abril ya no hablaban entre ellos, según publicó el escritor Ramón de España, miembro de la lista de Valls, en el digital Crónica Global. Aquel abril dimitía Antoni Fernández Teixidó como presidente de Lliures, partido que forma parte de la plataforma de Valls. Fernández Teixidó aseguró que el candidato no cumplió el acuerdo con Lliures de composición de la lista electoral porque Cs impuso su control.

La noche electoral

La división quedó patente en la jornada de las municipales: en la sede electoral, los independientes de Barcelona pel Canvi seguían el recuento en una sala y Cs, en otra. A la hora de los discursos, los dos socios comparecieron por separado. Valls aprovechó su intervención para lanzar un aviso a Rivera: si el partido naranja pactaba con Vox en Madrid, rompería la alianza.

Los votos a Colau

El 29 de mayo, tres días después de los comicios, Valls compareció ante la prensa para anunciar que los seis concejales de su grupo votarían “sin condiciones” a favor de Ada Colau como alcaldesa. Pocas horas más tarde, Cs emitía un comunicado en el que se desmarcaba de su candidato. Valls no se amilanó y protagonizó una rueda de entrevistas en las que aseguró que los tres concejales de Cs de su grupo votarían en el sentido que él anunció. El 15 de junio se produjo la investidura de Colau gracias al voto de Valls, el punto final de un tormentoso experimento político.

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